Antonio “Toni” Arévalo tiene 36 años, es originario de Sevilla (España), es traductor en la ciudad y forma parte del grupo de los Blues Souls.
Toni nació en una pequeña casa en el corazón de la ciudad de Sevilla, siendo el tercero de siete hermanos. Sin embargo, crecería viendo cómo muchos de ellos no superaban la infancia, dadas las relativamente malas condiciones de vida en las que se encontraba su familia. Su padre era el contable de uno de los palacetes del centro de la ciudad, mientras que su madre se dedicaba a cuidar de todos sus hijos. Toni se crió rodeado de hermanos que no sobrevivían a un mal invierno, dando largos paseos por los Alcázares y el Archivo de Indias y, sobre todo, invadiendo en secreto la enorme biblioteca del palacete en el que vivían y trabajaban sus padres. En ella encontró su verdadera vocación: lejos de las Matemáticas, la mecanografía y la taquigrafía que estaba empeñado su padre en que aprendiera, se las apañó para desarrollar un amor casi inaudito por la Literatura y todo lo que la rodeaba.
Por ello mismo, después de superar los estudios en el colegio, se vio congraciado con la oportunidad de estudiar Letras en la universidad, carrera en la cual desarrolló un vivo interés sobre todo por la Filosofía y la creciente celebridad de aquel movimiento literario que luego se conocería como la Generación del 98. Asistió a numerosos actos y enseguida se declaró gran seguidor de escritores como Pío Baroja y Miguel de Unamuno. Después de la carrera, comenzó a ejercer en la docencia universitaria, dando clases de Filosofía y aprovechando el dinero que ganaba para costearse viajes a Madrid y París, donde fue capaz de impregnarse aún más de aquellos entornos que tanto frecuentaban los escritores a los que admiraba.
Sin embargo, todo aquello coincidió con un momento más bien desafortunado en Europa y en España: con la creciente inestabilidad política prácticamente todo el mundo estaba tomando una posición u otra, y Toni no sería menos. Tras su adscripción al PSOE conocería a una serie de personas que pronto se convertirían en sus amigos más cercanos: juntos fueron testigos del golpe de Primo de Rivera, y de toda la posterior represión que aquello supuso. Por ello, el grupo decidió tomar cartas en el asunto: idearon un levantamiento que habría desencadenado una revolución en todo el país… de no haber sido porque la Guardia Civil destapó toda la operación antes de que pudiera haberse llevado a cabo y se encargó de eliminar meticulosamente a todos y cada uno de los involucrados. Toni, pese a todo, pudo escapar de aquella masacre, y embarcó en cuanto pudo hacia el primer sitio que se le ocurrió: nada menos que Estados Unidos, saliendo en un transatlántico hacia la ciudad de Nueva York apenas una semana después del incidente, aprovechando sus conocimientos de inglés para empezar a ejercer como traductor en la ciudad.
— De todos sus hermanos siguen vivos tres: su hermana Alicia, que vive en Madrid con su marido e hijos, y sus dos hermanos, Pedro y Andrés. El primero aún vive en Sevilla, trabajando como contable; el segundo es médico y se marchó a vivir a Barcelona.
— Sigue carteándose con la viuda de su mejor amigo, Emilio.
— No tiene un sitio de residencia fijo, por lo que va gastando lo poco que gana traduciendo en cambiar de una pensión a otra cada cierto tiempo.
— Aunque habla el inglés correctamente, tiene un acento español muy marcado y a menudo se le escapan muletillas de su tierra natal.
—Sabe cocinar, y bastante bien.