Ardemos desconsideradamente, a propia voluntad, ahogándonos entre fluidos, moviéndonos como una sola masa viviente. Formas amorfas, ardemos como si consumirnos fuera prioridad, salvajes, no controlables. Absorbemos lo que hay al paso, ardemos en contra de la moral, traslucidos cual cristales, van cayendo verdades y se levantas espacios de realidad. Una mezcla homogénea en todo el lugar, ardemos aunque casi este segura de que mis manos no te puedan tocar.












