Rodó los ojos, al parecer su paz acababa de terminar. Puso su diario en su regazo para evitar que se mojara o incluso que la chica lo tomara. Nunca se sabía qué tan desubicada era la gente. —Quisiera estar sola y en paz, pero veo que eso no va a pasar así que no, no quiero nada.
--Te dejaría en paz, pero molestarte suena mucho más divertido molestarte-- se encogió de hombros claramente divertida por la situación. --Eso sería un café para mi y tu alma para mi amiga aquí presente-- bromeó con el mesero que no pudo evitar reírse con el comentario. --Ahora si, ¿qué escribías?

















