La rubia se encontraba en la cafetería que solía frecuentar a veces acompañada de una Coca-Cola y su diario, donde recién había escrito lo que parecía ser otra canción que quedaría olvidada allí dentro. Se encontraba revisándola cuando comenzó a sentir que alguien la miraba fijamente. —Si te ignoro desaparecerás —habló lanzándole una indirecta a su acosador, pero sin siquiera voltearse—.
Hm, ¿disculpa? No te estaba mirando, ¿tienes algún complejo por ser el centro de atención? No me fastidies --declaró sin siquiera mirarle--.
















