Te escribo hoy, porque todos los días mereces saber lo que siento por ti. Porque todos los días mereces saber que te amo, y que contigo lo quiero todo y que sin ti no quiero nada.
Me gustaría poder poner en palabras todo lo que me haces sentir, pero cuando lo que sientes es tan grande, tan maravilloso y al mismo tan complicado no existirán palabras suficientes para poder hacerlo.
Si te soy sincera, el primer día que te conocí jamás pensé que te volverías en lo más importante que tiene mi vida justo en este momento. Pero… ¿cómo no caer perdidamente enamorada ante esos ojitos? ¿Cómo decirle que no a tú sonrisa?
No hay manera, ni creo que algún día exista.
Tú me has enseñado a vivir cada día como el primer día del resto de mi vida. A tu lado no hay mayor miedo que perderte, y eso es solo por el hecho de que eres lo más increíble que podré vivir algún día.
Recuerdo tan real esto, como si aún fuera ese día por la noche, donde me dijiste; “te amo”
Y entonces cada fibra de mi ser, cayó por ti y se volvió completamente para ti.
Como hoy yo soy para ti, eternamente.
Y si, claro que lo sé, que no soy perfecta y tengo muchísimas bajas, pero contigo lo tengo todo. En ti encontré todo lo que un día creí necesitar y con una sonrisa tuya lo termine encontrando.
No te prometo un amor perfecto, pero te prometo un amor real, un amor donde tú y yo seamos los únicos protagonistas de esta historia, donde aprendamos de nuestras fallas y de esas mismas crezcamos a un lugar mejor aún.
Contigo descubrí lo que es el amor verdadero, y por más loco que suene, no quiero perderlo, porque sería perderte y yo estaría completamente demente para dejarte ir.
Así que, gracias por enseñarme a amar como si no hubiera un mañana, por encontrar felicidad donde pensaba que no había, por sonreír a pesar de no querer hacerlo, gracias por ser y estar.
Te amo, y no existen palabras suficientes para demostrarlo, así que permíteme demostrártelo cada día del resto de mi vida.
Y yo sé, que dijiste que a esta edad los amores son solo por un momento, pero, yo quiero que este momento dure toda la vida.
Emiliano, te amo, y te amaré incluso todo lo que se presente,
Tuya.
Desde el 24 de noviembre, hasta que mis pulmones den su último respiro.
(Te regalo mi sonrisa, y “Lucky” de Jason Mraz.)
Aniela Arriaga
















