No esperes sentirte listo. Actúa ahora.
Tus dones se perfeccionan en el camino, tu fuerza se fortalece en la lucha y tu historia se escribe en la acción. Esperar te convierte en espectador; decidir, en protagonista.
“pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí” 2° Corintios 12:9 TLA
Ten las agallas de enfrentar tus temores. No pierdas el tiempo dudando si podrás o no; da el paso. Lucha por superarte y desafíate cada día a convertirte en alguien mejor.
“Dios mismo será tu guía, y te ayudará en todo; él jamás te abandonará. ¡Echa fuera el miedo y la cobardía!” Deuteronomio 31:8 TLA
No sueltes tus sueños. No permitas que la duda o la sensación de no ser suficiente frene la obra que Dios está haciendo en ti. Abraza tus sueños, escribe tus victorias, aprende de tus caídas y renace cada día más fuerte y más sabio.
“Él nos ha traído hasta aquí, como si nos llevara en brazos, y hasta ahora nada nos ha pasado. Ha sido un padre para nosotros”. Deuteronomio 1:31 TLA
Si honras más a tus deseos que a Dios, perderás todo. Pero si seguir a Dios se convierte en tu mayor satisfacción, lo eterno transformará tu vida y despertará ese héroe que el Señor siempre quiso que fueras.
“Entonces, ¿por qué menosprecian mis sacrificios y ofrendas?...” 1° Samuel 2:29
No te ocultes esperando que la vida resuelva lo que te corresponde hacer. Toma las riendas de tu historia y vive con compromiso, pasión e integridad.
“¡El mundo no los merecía! Ellos anduvieron en desiertos y montañas...” Hebreos 11:38 PDT
El Cielo abraza al adorador sincero. No adoramos para sentir lo sublime; adoramos para tocar Su presencia con un corazón agradecido.
“Dios mío, yo siempre te daré gracias por todo lo que has hecho...” Salmos 52:8 TLA