– Lo sé, pero debo ir a trabajar y sino tengo algo arreglado para esa hora no podre tomar un turno extra. – indicó, quizá dando demasiada información acerca de su vida. Tenía que encontrar a alguien, dar instrucciones de cuidado y notificar a la guardería que alguien más iría por él en menos de una hora, estaba casi segura que no lo lograría. – Oh, muchas gracias… – “de todos modos” terminó en su cabeza, porque cuando la muchacha menciono que podía hacerlo su rostro se ilumino con una sonrisa. – ¿De verdad?– preguntó. – Te pagaré tus honorarios y prometo que es un niño muy bien portado.
“Por supuesto, estaría encantada” Ver la sonrisa iluminar el rostro ajeno, contagió de alguna manera u otra el rostro de la morena, hizo un pequeño ademán con sus manos “Olvídate de eso, Cress, no tienes por qué pagarme” Dijo al momento de escuchar el ofrecimiento de la contraria, los infantes era un factor que ponía una sonrisa en el rostro de Miranda y estaría más que encantada en ayudar “¿Y dónde está?” Inquirió algo más emocionada













