Te entrego un baúl con tus culpas, las que te pertenecen a ti y a nadie más, yo me quedo únicamente con las mías.
Fue tu culpa ilusionarme, darme esperanzas donde claramente no las había, inventar excusas para dejarme, decir que no podías prestar atención a otra cosa en ese momento que no fueras tú, porque no estabas pasando por una buena racha, cuando en realidad todo recaía en que existía otra chica.
Te hago entrega de tus culpas, son tuyas y no merezco cargar con ellas, ni guardarlas. Yo no debo juzgarme, mucho menos sentirme mal por intentar arreglar las cosas contigo, porque si yo hubiera sabido hace 2 meses lo que sé ahora, obviamente no lo habría hecho, pero no lo sabía. Mis intenciones fueron las más inocentes, honestas y sobre todo puras, lo único malo que hice fue dejar que mis inseguridades me ganaran en ocasiones, de ahí en fuera, todo lo demás te pertenece.
Pero hay algunas cosas por las que debo darte las gracias. Te agradezco que en lugar de seguir jugando con mis sentimientos, te apartaras para estar con ella, que me abrieras los ojos en relación a mí misma, porque eso me está permitiendo aprender por fin a quererme, aceptarme, saber de lo que soy capaz y no dejar que los comentarios negativos me afecten. Estoy en un camino en el que no habría podido abrirme paso sin tus palabras, así que te doy gracias por eso, pero hasta nunca.
Te regalo lo que es tuyo y me libero a mí.