Soledad, mi eterna compañera. Tiene varios días acompañandome y cuando me abandone como tú; también la voy a extrañar.
Soledad, no me dejes, después de todo, hemos compartido años en silente compañía, noches de insomnio escribiendo, desvelos llorando las dos, amaneceres esclareciendo nuestro pensar, días en que nos inventamos trabajos, emociones, sentimientos y cosas para no abrumarnos la mente de recuerdos y nostalgia.
Soledad, se que tú, al igual que yo, valoras pasar el tiempo a mi lado, se que no te quieres marchar y también se que tú y yo hacemos la dupla perfecta. Se de buena fuente que ya no te irás, me lo has susurrado al oído.
Leregi Renga














