Te saque de tu cotidianidad y te traje hasta mi,
Bese tu sonrisa, acaricie tu mirada, y me vi en tu pupilas reflejada;
Olfatee tu aroma, susurre tu nombre, me perdí en los laberintos de este amor, que sutilmente me hace debatir, entre la cordura y la razón.
Cuando vacíe la taza, me despedí, con uno de esos abrazos que se dan al alma, te vi regresar a tu vida y yo regrese a la mia,
Pero ahora me sentía extrañamente feliz y mis labios impregnados estaban de ese café, con sabor a ti.
LIRIO









