OLD DRAWINGS ATTACK
ᐠ( ᐛ )ᐟ
I made this just for fun ok? Alsoo
BENDYSTRAW (>ᴗ•) !
WAWA, I LOVE THE ACT COMIC, WIWI I WAS SO HAPPY FOR SEE LAST AGAIN
And Williams because i love him somuch🥺
@themissinginkdemons !

seen from China
seen from South Korea
seen from Czechia

seen from Italy
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia
seen from China

seen from Italy

seen from Singapore

seen from Italy
seen from Sweden

seen from Italy
seen from Italy
seen from Italy

seen from Norway

seen from Italy

seen from Italy

seen from United States

seen from Italy
OLD DRAWINGS ATTACK
ᐠ( ᐛ )ᐟ
I made this just for fun ok? Alsoo
BENDYSTRAW (>ᴗ•) !
WAWA, I LOVE THE ACT COMIC, WIWI I WAS SO HAPPY FOR SEE LAST AGAIN
And Williams because i love him somuch🥺
@themissinginkdemons !
cayendo en la tentación carnal y disfrutando de los placeres terrenales (me he tomado unas aceitunas)
no me juzges por ser amante de las aceitunas, nací por mi madre moriré por un carozo atragantado
True Spanish decadence is buying an entire kilogram of olives (with no brine) for 6€ #oliveposting #myolives
barcelona
El cumpleaños
A Vanessa la conocí en uno de los temascales a los que fui, resultó ser profesora de yoga y vivía cerca de mi apartamento en aquel entonces. Cómo compartimos visiones sobre espiritualidad y otras cosas nos acercamos y nos empezamos a ver seguido en su casa. En la cual también impartía clases de yoga kundalini, a las que me invitó a cambio de un intercambio consciente. Empecé a ir a las clases y a su casa seguido, incluso fuimos a una fiesta de electrónica donde me dio un ataque de ansiedad y ella me calmó, pero también sucedió que le robaron un saco mío que estaba cuidando, por suerte me salió quinientos pesos, aunque era muy lindo.
Hablando con ella me comentó sobre una amiga que había estado embarazada y que había abortado porque se había acostado con un viejo. También me invitó a un cumpleaños de un amigo y yo con toda la confianza fui a buscarla a la casa para ir al evento sin saber dónde era ni haber preguntado antes. Nos dirigimos a la parada, tomamos un ómnibus que ni siquiera conocía el número, recorriendo partes de la ciudad totalmente ajenas a mi, pareciendo que cada vez nos alejabamos más de la zona urbana. Terminamos en un barrio absolutamente desconocido para mí, caminando por las calles hasta llegar a una casa a medio construir donde se encontraba solo un amigo de Vanessa, yo esperaba más gente. Nos saludamos y empezaron a hablar de cosas sumamente triviales pero raramente me sentía identificada con las cosas que decían. De repente saca un frasco con aceitunas y Vanessa comió una: “Me picó una avispa” dijo su amigo y me ofreció aceitunas a mí, tomé una, “Ahora me picaron dos avispas” dijo nuevamente. Ya me estaba sintiendo incómoda.
Transcurrió un rato y nos preparamos para prender un fuego en el fondo mientras que llegaba un auto a toda velocidad rodeandonos, del cual se bajaron un señor cincuentón y una jóven de no más de treinta años, nos saludaron. El señor nos ofreció aceitunas, “Las hice yo” dijo mientras se reía, agarré una pero no pude comerla y la tiré a escondidas. Luego nos sentamos en ronda en torno al fuego. Vanessa trajo bananas, pero solo para las mujeres, de alguna manera sentí que todo tenía connotación sexual entonces no la comí, Vanessa la aplastó y la tiró al fuego, eso ya era muy raro.
Sentí unos pasos, como si alguien se acercara desde el ómnibus abandonado que estaba a unos diez metros pero no vi a nadie, ya me estaba asustando. Cuando ya estaba frío entramos, ellos prendieron un fuego en la chimenea y se sentaron en frente. Ya era tarde para mí a lo que me dispuse a ver donde iba a dormir. Preparaba mi sobre de dormir cuando sentí un ruido raro, cómo si alguien se atragantara entonces los miro y Vanessa tenía su cabeza en la entrepierna de uno de ellos. Yo no podía seguir ahí, no iba a eso, enseguida avisé que me quería ir, Vanessa me ofreció dormir afuera, en la carpa. “Acá afuera no es seguro, me va a agarrar algo” pensé recordando esos pasos sin haber visto a nadie. Le dije que prefería irme y el amigo de Vanessa se ofreció a llevarme a la parada. Por suerte tenía saldo en la tarjeta para pedir un Uber, no tenía ni idea de donde estaba ni que ómnibus me tenía que tomar. Por suerte había alguien cerca, llegó el auto, los saludé en medio de un ataque de pánico y me subí al auto. Ví que tenía un rosario colgando del espejo retrovisor, me sentí segura, no soy religiosa, pero siento que llegó un ángel a buscarme a ese lugar olvidado del mundo. Desde entonces no me gustan las aceitunas.