A finales de noviembre me mudé, pasando de vivir a 20 minutos andando de mi trabajo a vivir a una hora en coche. Tuve que realizar algunos cambios en la manera en la que me organizaba para poder cumplir con mis obligaciones y mis intereses. Pensaba que lo hacía bien, pero no. En poco más de tres meses engordé cinco kilos y me sentía cansada todo el tiempo.
Me puse a revisar mi diario y las expresiones que más utilizaba eran: sin tiempo, cansada, agotada, echa polvo, deseando llegar a casa, sin ganas... Al final llegué a la conclusión de que comía peor y no me esforzaba lo suficiente en mis sesiones de ejercicio ¡¡porque tenía sueño!!
He hecho un pequeño cambio en la hora en la que me acuesto-me levanto, para poder dormir 8 horas, respetando mi necesidad de descanso. Mover esos treinta minutos ha supuesto una gran diferencia en cómo me levanto y cómo funcionó durante el día.
Me levanto nada más sonar la alarma, en vez de quedarme remoloneando en la cama.
Mi sensación de hambre ha descendido considerablemente. No picoteo entre horas, no me paso el día pensando en comida o en dormir, consumo menos comida y mis elecciones son mejores.
Tengo más energía y concentración en mi trabajo. Cuando termino mi turno, aún me queda batería para hacer más actividades que salir corriendo al coche para llegar al coche cuanto antes y dejarme caer en el sofá.
Llevo solo cinco días haciendo esto y no sólo me siento mejor sino que noto que me estoy desinflando. He rebajado mi perímetro de cintura y peso medio kilo menos.
¡¡¡Es increíble el poder del buen descanso!!!
¿Qué pequeño cambio, que te suponga muy poco esfuerzo, podría hacer que te sintieras mejor?


















