Te llevo en mi corazón, te siento en mi alma. Me aferro a la sonrisa que tanto amo de ti y que despeja todo el cielo hasta dejarlo diáfano. Tú borras cualquier nube que pueda opacarlo y, en un respiro claro, vuelvo a ver el azul envolviéndome en una melodía calma, entonces te acaricio, te beso, te guardo dentro, muy dentro de mí y me dejo iluminar por tu existencia. La luz de mi corazón palpita en mi sonrisa porque me sé amada, porque siento el amor recorriendo cada rincón de mi vida siendo el agua que me baña. Me siento liviana, tan liviana que pareciera flotar, elevarme, volar a través de las distancias, del tiempo y llegar hasta ti, mi bien. Solo atino a mezclarme con el viento, con las flores, con el mar, con el cielo para poder besarte el alma una vez más.