Como unos ojos ahogados en un mar de lagrimas,
como un grito en silencio que aturde a quien sabe escuchar,
como la rabia e impotencia atrapadas dentro de un cuerpo sin poder salir.
Así se siente no ser escuchado ni poder expresarse, así se siente estar atrapado dentro de ti mismo, sin libertad de salir y decir lo que realmente sientes; lo único que queda es cubrirte con tu propia coraza y sin decir nada dejar que tus ojos se ahoguen en lagrimas, porque eso es lo que pasa cuando después de tanto gritar en silencio nadie es capaz de escucharte, cuando la rabia e impotencia te consumen al no ser libre de expresar lo que piensas, crees, sientes.
Como una tormenta, todo empieza con una llovizna y así acaba en huracán.
Después de tanto reprimirse y estar atrapado dentro de si, el huracán necesita salir, necesita ser escuchado, necesita ser libre.
En momentos, todos somos huracanes.ū