Siempre me han dado mala espina los que te insultan y luego dicen “es broma” como si con eso anularan el insulto. “Estás bien fea. Jaja, es una broma”. “Que gorda. Jeje, era broma”. “Dices puras tonterías. Aaah, te creas, es broma”. O sea, ¿qué les pasa? ¿Qué pretenden con sus “es broma”? ¿Disminuir el daño psicológico? No lo creo. Es evidente que la “broma” que dicen no la dicen por nada. La dicen porque piensan que es cierta y se mueren por gritarla a los cuatro vientos aunque esto dañe a los demás. Si dicen que es “broma” es para que no se les escape su víctima, para que, si ésta se siente mal, le digan, haciéndose los que no saben, “hay, era broma…” Perdonen por la ofensa, pero… qué imbéciles. Si quieren ofender a alguien, háganlo, pero sin ser cobardes, no salgan con sus “era broma”, aténganse a sus consecuencias. Prueben a decir sus frases que finalizan en “era broma” sin ese final, y verán cuántas amistades pierden. Y es que se lo merecen, luego no pueden andar quejándose de por qué nadie los quiere. Después de todo, lo que están haciendo es agredir, aunque juren que no es agresión…