Un hábito milagroso: comienza a darte una ducha fría al día ¡y te olvidarás para siempre del doctor!
Nuestra forma de vivir civilizada, en burbujas de comodidad, nos ha alejado de la naturaleza, incluso oponiéndonos a ella. En la prehistoria había que salir a cazar para sobrevivir, sin abrigos ni aire acondicionado, y el cuerpo se adaptaba con facilidad al clima exterior.
Pero hemos olvidado esa capacidad innata. Estando constantemente abrigados o calefaccionados, desestimulamos nuestro sistema vascular. Y al debilitarlo, es nuestro corazón el que debe sobreexigirse para lograr bombear la sangre. Generando un constante estado de estrés en el organismo.
Pero lo maravilloso es que podemos reactivar nuestro sistema vascular y dejarlo en óptimas condiciones. Adquiriendo fuerza, bienestar y salud. Y aunque a primeras no sea el método más atractivo de practicar, sumergirnos en agua fría nos librará de las enfermedades cardiovasculares, que son la principal casusa de muertes en el mundo.
Y justamente el frío es el capacitado para mejorar nuestro sistema vascular. Encargado de abrir y cerrarse ante el clima exterior para mantener nuestra temperatura corporal. Es también el responsable de llevar a las células la sangre, junto con los nutrientes, vitaminas y el oxígeno que nuestro cuerpo necesita para funcionar bien.
Es fácil, y te ayudará de pasada a fortalecer tu voluntad: comienza por una ducha de agua fría al día y los beneficios se harán visibles en cosa de una semana. Notarás una disminución del ritmo cardíaco, volviéndose más relajado, reduciendo notablemente el estrés. Lograrás que la sangre llegue nutritiva a todas los sectores de nuestro cuerpo, lo que nos traerá paz y bienestar. Recargándonos de la energía vital que necesitamos para mantenernos fuertes y saludables. ¡Y olvidarnos (ojalá para siempre) del doctor!
Escrito por: Fernando Osorio
redactor de Silvestre & Coqueta.