Cima a Cima 50 km “Solo para Salvajes”
📍Tres Marias México
⏰ 8.30 am
“Porque salimos tan lento?” Es lo que mi mente pensó los primeros 1000 metros después del disparo de salida, y cómo no hacerlo si tenía a mi lado a los grandes corredores del trail en Mexico, no me tiro para que me levanten 😄, pero correr a la par de Gabriel Torres o Daniel Zurita no es buena idea en 50 kilómetros y menos al inicio.
El tiempo parecía pausado, “Estoy mal?. Salí muy rápido? 🤨 Mi respiración esta estable, mi corazón no está ajetreado, mejor no veo el Garmin”, sigo avanzado y entonces mis cables se conectan me doy cuenta que me deje llevar por el golpe de adrenalina... esa era la razón de ver todo en cámara lenta.
Por lo general empiezo a mi paso, me gusta salir atrás ir mejorando en la posición, pero no niego que de repente tengo esos golpes de entusiasmo.
La carrera se llama Cima a Cima, son 50 kilómetros del circuito Solo para Salvajes. Da inicio en el km 53 de la carretera Mexico-Cuernavaca, en un lugar conocido como “Tres Marias” a 2,800 msnm y asciende hasta poco más de 3,700. Promediando, todo el tiempo te mantienes en los 3000, así que toma importancia el tema de la altura en una carrera que se presta para correr los primeros 25km sin pausa. El inicio tiene mucha tierra suelta, es lo único que podría decir que me incomoda, sin embargo es de esas carreras que a veces extraño. Actualmente, la mayoría de las organizaciones hacen rutas con mayor desnivel, en terrenos cada vez más técnicos una cima tras otra, donde ya se pierde esa mezcla exacta de corrida con montaña. Todas las modalidades me gustan, pero esa posibilidad de enritmarte en veredas me encanta. 😱💘
Bueno, regresamos a la carrera, unos kilómetros más adelante siento un dolor en la boca del estomago (ya traía problemas antes de iniciar, que supongo se avivaron con esos minutos de intensidad) bajo el paso, no dejo de correr salvo para hacer alguna parada de emergencia 🤢 pero necesito esperar a que las cosas malas pasen. En estas carreras estos problemas son recurrentes, cuando no te duele una cosa te duele otra, así que tampoco es hacerse el mártir, solo hay que seguir la regla del Sauce en lo que todo se resuelve. El sauce se hace a la derecha vas a la derecha, se hace a la izquierda vas a la izquierda, se dobla pero nunca se quiebra.
Por ahí del km 16 todo brilla de nuevo, mis piernas empiezan a motivarse, empiezo a recuperar lugares. Mi objetivo de esta carrera era mantenerme el mayor tiempo posible corriendo en un paso estable, manteniendo el pulso y las zonas que me había impuesto, lo explico más adelante.
Llego al Valle del tezontle, el mapa de lo que falta como Strava, se marca más claro en mi cabeza, vienen dos ascensos fuertes, conozco bien la zona, esos son mis caminos desde hace ya varios años (que empecé con los salvajes), así que lejos de que me hagan sentir fastidio, encuentro una fuerza que venía de muy dentro... mis subidas, mis recuerdos. Apresuro el paso, dejo atrás a la corredora de 4to y 3er lugar en la subida del triángulo, son corredoras muy fuertes pero no me causa ansiedad que me persigan, sé lo que esa subida hace en las cabezas de los demás, no en la mía. Mantengo mis zonas,, “nadie puede subir eso como yo”, la montaña lo sabe, ellas lo saben ( 🤔bueno igual y ellas no jajaja pero sonaba padre en mi mente 😄), con que la montaña lo sepa todo está bien.
Empiezo el descenso que me llevará a un rio qué hay que cruzar , y de nuevo hacer un ascenso prolongado antes de la siguiente estación. Voy bajando ya tengo mi paso... “acelera Cin”, viene una curva, veo a unos 800 metros delante de mí una persona ascendiendo, me cargo a la derecha, ella también, me cargo a la izquierda y hace lo mismo, el semblante me hace sentir escalofríos pero sigo bajando, me acerco más y distingo que es un hombre, me voy al centro del camino, él hace lo mismo, se para en seco, estando más cerca de me dice “Dame tu mochila!” como una orden, trae algo en la mano pero mi mente me obliga a no bajar la mirada y verlo a los ojos, con voz fuerte y cara de molestia le digo “Buenos días” me repite “Dame tu mochila!” más fuerte y más molesto, acelero el paso, pongo el trocó fuerte porque sé que tendré que golpearlo con el hombro, zigzagueo y al momento le repito con voz más fuerte “Buenos días” 😡... porque dije eso? No tengo idea, soy de esas personas que tienen las reacciones más inesperadas. Acelero y me obligo a no voltear a verlo, no quiero caerme, “y si era una pistola? Y si te dispara?” Con fe ciega “tu enfocada”. Llego al cruce del Río con el corazón más acelerado... tal vez el miedo, el coraje de no entender que había pasado, y que en tantos años, de incluso andar sola, jamás alguien había intentado hacerme daño.
Viene el ultimo ascenso duro, encuentro a un corredor, platicamos, me hizo sentir más segura y nos impulsamos en la subida, se me calmaron los nervios. Llegamos al último abastecimiento, me dice que se quedará a recuperarse un momento.
Empiezo a avanzar “corre Cin, no pares”, los árboles, el pasto, los olores... me dejo ir, pura bajada, siento el paso cómodo y me quedo ahí, aletargada.
Llego a lugar llamado “ajolotes” en “la pila”, después de eso son unos 5km en un falso plano a paso contante antes de la última bajada de aproximadamente dos km a la meta. No sé qué obsesión tiene a veces la gente con los lugares, me dicen vas en tercero la tienes cerca, pero yo sigo mis propias reglas, no voy a tope, tampoco voy lento, miro el Garmin, el pulso, el tiempo, todo va bien podría acelerar un poco más, pero algo dentro de mi no quiere, estoy bien ahí, mi objetivo es otro. El bosque, los recuerdos... son muchos. Paso a otro muchacho “campeona, vas entera, viene unos minutos adelante, ” le sonrió.
Morelos, Napoleón, Alejandro el Magno juro que desde donde estén sonrieron al mismo tiempo, ellos entenderían cuál es propósito de hoy 😄, le doy las gracias pero mantengo mi paso que no es cómodo (tampoco voy con el corazón en la garganta como en otras ocaciones). Quiero llegar bien, sufriendo y disfrutando en el justo porcentaje, quiero llegar fuerte, hacer mi cierre con esa sonrisa interna, terminar entera. Muchas carreras las hago así, disfrutando el paso, sintiendo el pulso, sintiendo la montaña. Muchas otras... las que yo defino, las corro a tope yo decido cómo y yo decido cuándo.
Por eso la importancia de los calendarios, tener la congruencia de equilibrar, es un trabajo muy personal, de mucho juicio. También hay a quien le va mal y usa esto de excusa, for instance... el clásico “era de entrenamiento” 😆. Pero bueno eso ya es de cada quien, y creo que uno mismo es su peor verdugo.
Hay carreras que son parte del proceso, que usas para probarte, son trampolín para brincar y dominar otras. Dicen que para lograr cosas grandes se necesitan fuertes pilares. Ir aprendiéndote distancias en tiempos y formas que uno establece.
Yo con mi equipo critico mucho que hagan una carrera tras otra, al final te estancas, te cansas, te lesionas y no mejoras. Pierdes la esencia del trail, pierdes los entrenamientos que son para engolosinarse de la montaña, para conocerla, enamorarla y disfrutarla (Hablando específicamente de los que hacen ultra distancia).
La distancia, para dominarla, necesitas entenderla a fondo, sentirte cómodo y valorar cada parte de ella; entender el paso, definir TÚ las velocidades, no el cansancio, no el humor, no el tipo con el que te vienes picando. Hacer vínculos con el tiempo, con el entorno, con nuestro propio Alter Ego.
A veces durante la carrera nos olvidamos del porqué estamos ahí a la mitad de la nada, si podríamos muy bien estar en casa, y pensamos que después de esa carrera o esa distancia no volveremos a hacer nada igual, gran error, si controlas tu mente, valoraras el aquí y el ahora.
Hacer todas las carreras porque los demás las están haciendo, una tras otra, a paso de “me voy muriendo” te hace ensimismarte, perder el enfoque, entrar en competencias de egos y olvidar todo lo que te rodea, te hace transitar por lugares que son templos siendo uno más que no da más, y al tiempo, con los años... va dando menos. Se pierde la magia (para los más estructurados, se pierde el objetivo concreto). En distancias más largas eso causa los DNF’s, la decadencia del espíritu en la ruta y las frustraciones. Es algo que he visto una y otra vez en mi tiempo de corredora, aunque claro no tengo la verdad absoluta es solo mi opinión.
Llego a la bajada que está a una milla de la meta, empiezo a subir el paso, reviso mi cuerpo, que no haya lesiones, checo el tiempo, el pulso, agradezco a la montaña a Dios, y sonrío... estoy satisfecha. Salgo de la montaña y vienen los últimos metros, entonces si acelero, cruzo la meta con ojos de “como han pasado los años” cristalizados, ~3 min después del segundo lugar femenil. Mantuvimos el tercero \😃/.
Yo creo que la vida, así como las carreras se vive en parciales negativos, vas dando un poco más cada vez, con mesura, con gracia, para no sorprender a nadie más que a ti mismo. Yo creo en los grandes objetivos, en los imposibles,en las largas distancias, en los procesos, en el destino, en la congruencia, y en la paciencia.
Este año de nuevo, viene para mi la selección de Sparta, hay muchos mexicanos en la lista y no sabemos quién quede, pero por el tiempos que te dan para entrenar una vez aceptado, debo estar preparada. El año pasado hice las 12 horas de salvajes con el mismo objetivo que ahora en Cima a Cima... llegar sin descansar, con carga en las piernas, seguir mis propias reglas, terminar entera, sin lesiones, dominar el paso y la prueba. Creo que lo más difícil de Sparta es entender ese punto medio: no ir tan rápido como para tronarte (por sus apretados tiempos), y no ir tan lento como para que te corten; no perseguir a nadie, y tener un plan definido, es parte de toda su filosofía de lo que es un buen guerrero.
En cuanto a Cima a Cima, en lo personal creo que es una carrera tremenda, y una oportunidad para seguir mejorando por la altura y el paso. Disfrute enormemente sus caminos, su gente, el clima, recordar mi pasado y saber que sigue siendo parte de mi presente, ver a los amigos al final del día y tomar la cerveza 🍺 de festejo, le tengo gran cariño al circuito... es como si el tiempo no hubiera pasado.
Este año tengo específicamente 4 retos importantes para mi, y como en otros años en el inter algunas carreras que son parte del proceso, muchas rutas por descubrir y otras por compartir con mi familia o con mi equipo.
Gracias a Dios por permitirme llegar hasta aquí después de todos estos años, gracias por los parciales negativos, gracias a mi familia y amigos, gracias a mi alter ego 😄, y gracias a las montañas por ser mi refugio, mi casa, mi fuerza, y mi esperanza de que el mundo siempre tendrá sus rincones para renovarnos y reconstruirnos.
Empezamos el año con el pie derecho. Nos seguimos leyendo.
“The reason most people fail instead of succeed is they trade what they want most for what they want at the moment”
Napoleon Bonaparte










