Desde tiempo atrás, he permanecido encapusalo en mi desesperada necedad por regresar al pasado.
La felicidad consumió mi ser, hasta cegarme de la realidad.
Maldito sea el final, que me encaminó a la orilla de mi ilusión, cayendo desde muy alto, en la amarga verdad.
Mi temor había comenzado a ser realidad.
El llanto me abrazaba de pies a cabeza, tan fuerte que me asfixiaba la conciencia.
Necia obsesión, por seguir sujetando la soga que ya no sostiene nada del otro lado.
- Alx Lazcano -










