Yo elegí quererte, elegí que tú fueras la persona que llenara mis días de sonrisas, yo elegí tus besos., elegí también tu voz. Elegí creerme tus verdades y creerme a medias tus mentiras, elegí que no quería otros abrazos, elegí que no quería otras manos agarradas a las mías, y que no quería que otras manos agarraran las tuyas, elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes, elegí que tú fueras mi locura y mi cordura... Elegí, las idas y venidas., elegí el miedo a fallar y los impulsos, elegí las miradas, elegí hacerme adicta a tus palabras, al eco de tu voz, elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella de todo lo que hacemos en mi mente... Elegí que mi mayor pasatiempo era verte, elegí hablar de nosotros, elegí ser fuerte y luchar por un solo motivo, elijo darte todas mis oportunidades, elijo: quedarme con tus manías, tus defectos y tus carencias....Elijo; el sabor agridulce de las discusiones que seguramente acabaran en abrazos.. elijo: seguir queriéndote.. Elijo: arriesgar y jugármela por ti, y hoy te digo: No me voy arrepentir de nada
_Porque en ese momento de alguna manera, eres exactamente lo que quiero.
Un amor propio saludable y bien constituido partirá de un principio fundamental: “Merezco todo aquello que me haga crecer como persona y ser feliz”. . . . . . . Eres producto de millones de años de evolución. Una evolución que posee el atributo de ir hacia arriba en lo complejo. El animal hace contacto con la naturaleza, pero tú además haces contacto con tu interior. Posees autoconciencia, la capacidad de pensar sobre lo que piensas. Eres materia transformándose en espíritu. Tienes la increíble misión personal de conocerte a ti mismo. Cuando te autoobservas y te descubres, es el universo entero el que se observa a sí mismo. Eres un momento, un instante fugaz en la inmensidad del cosmos, pero formas parte de un proceso en expansión universal, infinitamente mayor, que te contiene. Todos estamos de paso y vamos de regreso a casa. Viniste a contemplar la creación, a mirarla, a disfrutarla y a cuidarla. Somos obreros del universo. Polvo de estrellas, como dicen. En nosotros se reproduce la historia de toda la humanidad, y tú puedes tener acceso a ella. #walterriso #amarodepender #amorpropio #desarrollohumano #trasciende #transformacion #sueltoyconfio #sueltoymeamo https://www.instagram.com/p/Cplc23PveauYAR9zMLYCg-3QkZvSAsnRRAum980/?igshid=NGJjMDIxMWI=
¿Cómo saber si queremos a nuestra pareja, o estamos con ella ...
dependencia, comodidad o miedo a estar solos? ¿Cómo distinguir entre amor y dependencia?
Está claro que en toda relación de pareja debe haber un cierto grado de dependencia. No podemos vivir completamente desapegados del otro, y no necesitarlo en absoluto. El problema viene cuando nuestra pareja nos hace infelices y cuando vemos que no nos conviene, pero aún y así no podemos dejarla. Cuando tenemos el convencimiento que deberíamos estar sin ella, pero sin ella nos ahogamos y nos viene el abismo, nos encontramos con ese “ni contigo ni sin ti”. Esa es la peligrosísima adicción.
El amor adictivo
Según mi experiencia con mis pacientes de mi consulta en Barcelona, puede resultar igual de difícil dejar una droga que dejar a un amante tóxico. Muchos pacientes inician la terapia diciéndome: “sé que debería dejarlo/a, pero no puedo”. O: “me humilla, me desprecia, me es infiel, pero yo lo quiero. Necesito dejarlo de querer, pero no sé cómo”. Su pareja se parece a una droga siguiendo los mismos criterios que el trastorno relacionado con sustancias de la Asociación American de Psiquiatría (en el manual DSM-IV):
· Aumento de la dependencia pese a las consecuencias negativas.
· Síndrome de abstinencia cuando el otro no está.
· Deseo de dejarlo, con intentos fallidos.
· Gran inversión de tiempo y energía para estar con él.
· Alteración de la calidad de vida.
Las personas con dependencia sienten que sin el otro no son nadie, que quieren estar todo el rato con el otro, que es lo más importante en su vida, etc. Aunque parezcan frases románticas, que habremos oído miles de veces en canciones, la verdad es que no son sanas. Porque si resulta que sin el otro no soy nadie, entonces estaré con el otro para darme identidad. Lo sano es tener una vida completa, y compartirla con nuestra pareja. El mito de la media naranja también es falso. Lo que garantiza una relación equilibrada es el ser una naranja entera, y encontrar a otra naranja entera. Si buscamos un apego para cubrir nuestros agujeros y carencias, o para que nos suban el autoestima o nos den un sentido a nuestra vida, corremos varios peligros. Y nos vinculamos desde una necesidad perjudicial.
¿Cómo dejarlo?
Uno de los principales errores es el creer que primero tenemos que dejar de querer a la persona para dejarla. Como sucede con la droga, la persona tiene que dejar la relación necesitándola, deseándola. Tiene que cortar desde la convicción que no quiere a esa persona en su vida porque la perjudica. Tiene que hacer el esfuerzo de finalizar la relación aun y sabiendo que la echará de menos y que lo pasará muy mal. Pero ese sufrimiento no durará toda la vida. La abstinencia, el proceso de duelo, dura un periodo que puede oscilar de unas semanas a meses. Hay que sacrificar el placer inmediato por la gratificación a medio plazo. Por dignidad, por respeto a uno mismo. El desamor vendrá cuando la persona pueda vivir sin el otro.
Entonces se dará cuenta de todo lo que ha aguantado y de que no es suficiente querer al otro, sino que el amor es respeto, intimidad, amistad, y no destrucción.