«Nos tejíamos en la liminalidad»
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Una reinterpretación de «El Beso» de Gustav Klimt.
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Una noche, buscando conectar con mis ancestros, apagué todas las luces y entregándome a la oscuridad esperaba que por el favor de los espíritus se me diera alguna señal.
Entonces mi cuerpo vibró, como si estuviera a punto de levitar y de repente empecé a visualizar un escenario desconocido.
Era una vida antigua, en donde yo encarnaba otro cuerpo, un cuerpo al que resguardaba del gélido clima cubriéndome con los ponchos ásperos de un hombre taciturno que me rodeaba tiernamente con sus brazos. Ambos echados sobre lo que parecía ser un montón de paja, mirábamos el cielo nocturno a través de una abertura en la techumbre. Era un escenario maravilloso, la luna resplandeciente entre estrellas dispersas a la perfección que conformaban la vía láctea.
Pero todo se sentía extraño, porque aún cuando aquel espectáculo estelar nos inundaría de calma, parecía como si algo malo iba a pasar; al levantarnos salimos de nuestro refugio, y no había algo más impactante que pudiera describir como lo que sucedía en el horizonte montañoso, un inmenso remolino de luz iba a cubrir todo el cielo, tragándose a las estrellas del firmamento. El corazón me palpitaba con fuerza, era maravilloso; pero a su vez el horror se apoderaba de mí.
Volví la mirada hacia mi compañero, y bajo la tenue luz del cielo comprendí por su semblante que él ya entendía lo que eso significaba. Entonces se acercó a mí y me estrechó contra su pecho, directo a su corazón que palpitaba rápido y con fuerza. Me soltó llorando.
Entendí que debía partir de aquel lugar inmediatamente cuando me entregó las riendas de un animal de carga que sería mi único compañero de viaje. Pude sentir el inminente peligro.
Mientras me alejaba, miraba atrás y parecía que la nostalgia iba a terminar por desmoronarme; y con un ademán de tristeza alcé mi mano para despedirme de aquel hombre que, al igual que yo, estaba convencido de que esa no sería la última vez que estaríamos juntos. Nos encontraríamos en otro tiempo, en otra vida.
- Jerez










