El 1 de Enero de 1997, me fui a Gesell arrebatado. Salí con el Gulita y Ale Valerga, apurados, a la tardecita, sin la digestión del almuerzo del nuevo año.
Todos nos decían que nos apurábamos innecesariamente, que la temporada arrancaba el 2. Pero no nos importaba...queríamos pisar la arena, queríamos estar donde debíamos estar para arrancar el año de transitar 5to año del secundario, queríamos saber que era eso de vivir Gesell. Imaginábamos montañas de minas, fiestas en continuado, quilombos inolvidables. Efervecíamos de emoción sin poder quedarnos quietos.
Llegamos a Gesell a las 9 de la noche del 1 de Enero, y pasamos a ser parte del escueto número de 20 turistas que habían sufrido el mismo síndrome que nosotros.
La 3 no era peatonal, estaba empezando a cerrar todo...pero teníamos fe de que con gente se tenía que poner bueno.
No se cómo, caímos en el Bar La Cuadra. Imagino que buscábamos el Carlitos. El que nos atendió entendió todo antes de hablarnos. Nos dio la tranquilidad para que esperáramos un solo día.
Y con fe, nos arremangamos ante una noche de fonola donde sonó como nunca ESTE TEMA, y un número indefinido de cervezas que pagamos nosotros o invitó La Cuadra.
La noche siguiente no conseguíamos mesa, en el mismo bar donde habíamos estado nosotros solos....Gesell fue sonreír en nuestro recuerdo desde ese día y para siempre..
Volví y volvimos muchas veces...el anhelo de mujeres nunca se materializó....pero en muchos bares y lugares, aún hoy, nos persignamos agradeciendo...