‘We are sorry to notify you that due to the end of the world your package has been delayed’ — Solo exhibition by Andrew Roberts at PequodCo, Mexico City. Running unto January 16, 2021 @robertsandrew @@pequodco #andrewroberts #pequodco #mexicocity #mexicocityexhibitions #mexicocitycontemporaryart #sculpture #realism #zombie #zombieart #zombieapocalise #realisticsculpture #art #contemporaryart #ofluxo #ofluxoplatform @ofluxoplatform (em Mexico City, Mexico) https://www.instagram.com/p/CJGZhAjFAbt/?igshid=11m9l5bifsq29
👉🏼 (1-4) By #AndrewRoberts ( 2020, Tattoo on Silicone) #BETWEENMIRRORS 1. RHYTHM RATTLESNAKE: The World Ends with You, Baby Centipede 2. FRAGILE: Sunflower Vending Machine 3/4. CARGO: A Lone Rider in the Burning Sky and His Trusted Armored Dragon (at Tijuana, Baja California. Mexico) https://www.instagram.com/p/CEFL_pap-_i/?igshid=9t0hpv3e9xfz
Are you fascinated by how visual effects can transform storytelling? Tune in to podcast featuring two-time Emmy-winning VFX supervisor Andrew Roberts, who has worked on bringing the worlds of Avatar, Obi-Wan Kenobi and The Creator to life.
Are you fascinated by how visual effects can transform storytelling? Tune in to this episode featuring two-time Emmy-winning VFX supervisor Andrew Roberts, who has worked on bringing the worlds of Avatar, Obi-Wan Kenobi and The Creator to life. This episode touches on his experience working in virtual production at ILM, how he approaches collaborative-decision making in his role, and the modern tools VFX teams use to enhance cinematic stories. If you've ever wondered what it's like to bring the Star Wars universe to life, this podcast is for you.
Una amiga me dijo que el mar es un lugar fértil para las criaturas más espeluznantes pero también para las más bellas. No he pasado tanto tiempo bajo el agua, pero si pudiera encontrar un lugar símil a esa fertilidad sería la casa en donde vivo.
Desde hace varios días las conversaciones aquí se volvieron especulaciones sobre escenarios apocalípticos-zombi. La comodidad del hogar como refugio de estas ficciones creció por algunos días: tapizaríamos ventanas con la madera del mueble gris, la puerta sería atrancada con el refri y si llegaran a entrar cerraríamos la puerta del tercer piso y nos quedaríamos ahí. Si escaseara la comida saquearíamos el oxxo de aquí junto. Los zombis no pueden escalar ¿o sí?. Aunque parezcan prometeicas las tramas en las películas de muertos vivientes, aquí no aguantariamos, no mucho, y menos con las estrategias de supervivencia a base de cornflakes, juguito antigripal y coca-cola con café. Además la sangre me asusta.
Por muy alejados que parezcan estar estos oasis post apocalípticos, el pasado febrero estuvimos cerca de uno: pedazos de repartidores tijuanenses desmembrados y embalados llegaron en la maleta de Andrew Roberts. El pronóstico meteorológico para estos días indica tu temprana muerte (https://vimeo.com/387210440) es el video de Andrew del que derivan esta serie de esculturas. Como buena importación fronteriza, el videojuego gringo se volvió realidad, la “pedacería” en vez de ser de carne y sangre, es de silicona y tattoos. Estuvieron habitando el booth C28 de la Galeria Rivera en Material Art Fair por tres días y por más de un mes el tercer piso de nuestra casa, justo en el cuarto de seguridad anti zombis. El huésped maldito se había infiltrado en nuestras instalaciones: un pie ensangrentado dentro de mi sandalia, un dedo arrancado de la mano al puerto usb, descarnado facial de la maga oscura y una narco nota que decía “pika, pika”. Pestilentes sí, pero a polímero siliconiano o plástico olor a nuevo. Aunque para mi los monolitos gore de Andrew no están sacadas del cine de horror, videojuegos o de una mochila de ubereats, sino del mismísimo Silicon Valley, paraíso de la alta tecnología, y donde el pronóstico meteorológico start-up avecina la ambición transhumanista (distópica) de siliconizar al cuerpo. El silicio además de formar parte de nuestros dispositivos electrónicos, deriva en los implantes de nalgas de Latin Lover; semiconductoras de microelectrónica bien redonditas.
Los zombis explican el punto medio entre la vida y la muerte, y las inteligencias artificiales pueden explicar de mejor manera como funcionan los zombis. Las computadoras no solo tienen la capacidad de asistir emocional y mentalmente los deseos de las personas, sino que son muertos vivientes, algoritmos programados y alimentados de cerebros humanos, sedientos de sangre informacional. En la adaptación cinematográfica de Resident Evil (2002) a diferencia del videojuego homónimo de los 90s, los personajes no son exterminados por hambrientos infectados del virus-T, sino por un algoritmo de hipervigilancia llamado Reina Roja. Esta inteligencia artificial que cuida las instalaciones de la corporación farmacéutica es la figura más cercana a un zombi, en menos de diez años la industria entrega la mutación final del zombi contemporáneo: un código computacional holográfico, capaz de tomar decisiones por el “bien” de la humanidad y de la empresa.
Raccoon City no aparece en google maps porque pertenece al reino de la nube. Algoritmos zombis y cuerpos de silicio mastican crujientes datos del pueblo digital y vomitan diseños cute biopunk. Drones militarizados imprimen kikiriki en tickets y la futura app uberdeads llevará a domicilio prótesis silicolonianas. Genocidios algorítmicos y otras tecnobácterias de vanguardia, altamente recomendadas por la corporación Buy-n-Large y Umbrella.