No sé si siga siendo bella para ti aún. Tal vez eso ya no sea relevante. He estado cantando mucho - bastante - y es porque te extraño. En verdad lo hago. Probablemente no debería estar pensando en esto pero quisiera regresar aunque empiezo a entender que nunca pasará y estoy bastante bien ante la idea porque sé que estarás bien sin mí y sé que yo estaré bien sin ti eventualmente, es solo cuestión de tiempo. Y sí, rompiste mi corazón y yo rompí el tuyo y ambos nos destruimos un poco el uno al otro y no creo que algún día lo pueda superar. En verdad que no. Jamás. Sin embargo, lo intento.
En fin, lo que trato de decir es que me hiciste sentir de una manera que no me había sentido antes o que al menos no recordaba. Aprender a amar no depende de solo una persona y definitivamente pude llegar a olvidar como amar a alguien así como te amé a ti. Tú me hiciste sentir que lo que vivimos fue real. Nuestro amor fue real y tú lo fuiste también. Todo.
No sé como explicarte esto porque para empezar no sé si debería seguir dándote explicaciones pero solo quería decirte que te extraño y que si estuviste buscándome esa noche y no me encontraste no fue porque no quisiera verte, sí quería. Moría por verte. Pero sabía que no iba a ser bueno para ninguno de los dos y además tenía el gran presentimiento de que aunque estuvieras buscándome o muriendo por verme, tampoco ibas a estar ahí. Y te estuve buscando hasta cuando pensé que no estarías ahí pero tuve que irme. Ya no pude quedarme.
Solo quería que supieras que de verdad sigo amándote y pienso en ti todo el tiempo, día y noche. Hasta mi inconsciente me trae recuerdos tuyos en los momentos más inoportunos, como cuando la estoy pasando bien con amigos y de la nada aparece tu mirada fija en mí como recordándome que sigues aquí y nunca vas a dejarme sola. Y en cierta forma ese pensamiento es reconfortante y por otro lado me sofoca. Porque eres lo mejor y lo peor que me ha pasado en esta vida y no creo que el amor debería de sentirse así. Pero algo que sí sé es que lo único en lo que pienso últimamente es solamente en ti.
Me duele. Todavía me duele bastante. Solo ya no le encuentro el punto a seguir llorando porque lo que tuvimos no fue una fantasía, fue completamente real. Es solo que algunas cosas no están destinadas a suceder y eso es todo. Hay que dejar ir las cosas que tienen que irse y salir adelante. Que es justo lo que estoy haciendo y es justo lo que estás haciendo y me alegra de cierta manera que ambos estamos intentando todo por estar bien alejados el uno del otro. Aunque sigo pensando en ti a cada paso que doy porque tengo que seguir por el mismo camino por el que tú y yo caminábamos de la mano día con día. Eso no lo hace más fácil y por eso he vuelto a llorar algunos días más que otros, depende de los días y de las circunstancias pero he vuelto a llorar. Y no digo que sea tu culpa pero sí es por ti. No tienes que tomar la responsabilidad, solo fuiste todo para mí. Todo. Y yo tuve que empezar desde cero después de perderlo todo y eso es muy difícil para mí y hay veces en las que me parece imposible.
Tengo que salir adelante y empezar todo de nuevo y eso porque no estaba segura de a dónde iba ni de lo que pensaba ni de lo que quería así que sacrifiqué todo por los dos. Básicamente, lo que intento decir es que sigo enamorada de ti. Y probablemente termine siempre enamorada de ti o con alguien más y aún queriéndote a ti. Eso es un hecho. Y sigo esperando por ese milagro algún día en el que vengas a la puerta de mi casa y me pidas que regrese y en ese momento en el que yo vea tus ojos me dé cuenta de que siempre has sido tú y que lo nuestro debería durar para siempre y que va a durar para siempre. Porque eso es lo que realmente quiero. Te quiero a ti para siempre y no hay más.
Lamento mucho que esto no haya funcionado porque de verdad quería que esto durara por toda la eternidad pero tengo que salir adelante y tú tienes que salir adelante y me duele pero en serio estoy intentando estar bien y necesito que estés bien y la única forma de lograr eso es ambos estando alejados el uno del otro. Esto no es lo que yo quería y el solo hecho de estar sin ti me hace sentir que estoy perdiéndote y perdiéndome a mi misma a la misma vez.
Por último, quisiera recordarte que siempre estarás en mi mente y te recordaré por el resto de mi vida y que nunca te podré olvidar aun cuando para ti llegue a ser sencillo algún día dejar de pensar en mí y estar con alguien más.
No escribo esto como una carta de amor o arrepentimiento porque aunque te amo y me arrepiento de muchas cosas que hemos tenido que vivir — ya sea de la mano o cada quien por su cuenta — me dueles.
Y me dueles como nadie nunca me había dolido en la vida. Me dueles como si hubieras sido mi único y verdadero amor y me hubieras dejado sola cuando aún tenía mi corazón intacto y sin rasguños — porque eso fue lo que hiciste. Y la marca que dejaste en mí no fue tan solo una pequeña línea quebrada temporal sino una cicatriz gigante en todo mi ser que atraviesa completamente mi cuerpo, mente, alma, vida — llámese como se llame y dígase como se diga, tú has arruinado mi vida.
Me hiciste creer que lo eras todo, que estabas ahí, que te tenía. Y yo te lo creí y te defendí con puño y letra como si merecieras todo mi esfuerzo que a ti al final te parecería insignificante. Lo que tú me has hecho no me la había hecho nunca nadie y jamás nadie lo volverá a repetir.
Y ya que nos ponemos cursis y sinceros, si de ti algo he aprendido es a no confiar en las personas que dicen preocuparse por mí y realmente cuidarme porque nadie ha demostrado nada mejor que tú a la hora de querer lo mejor para mí.
Tal vez este último párrafo resulte confuso para los lectores pero solo escribo esto porque mi padre me enseñó que realmente buscaba mi bienestar. Cuando yo me quise morir él no me quiso salvar. Me iba a dejar morir porque eso era lo que yo quería.
Qué gran ejemplo de bondad y humildad — por favor, no lo intenten en casa.
En fin, la historia siempre se torna gris cuando se trata de ti, padre. Y aunque el gris es un color que me hace ver muy bien por el aura misteriosa y vil que ayudaste a moldear en mí, tu tono de gris me sofoca y prefiero ya no volver a verte.
Lo siento, padre. Yo sé que nunca fue tu intención herirme. Ese nunca fue el problema. El problema fue que tu intención nunca fue sanarme tampoco y por eso nunca en la vida te voy a poder perdonar.
Y sí, solo se trataba de jugar. No tenías que decirme nada. Yo solo quería que jugaras conmigo y ahora es demasiado tarde.
Pues nada, que se viene la Feria Internacional del Libro en Guadalajara y como cada año, pienso pasearme algunos días por ahí. Eso no es novedad... lo que sí lo es y además es el origen de que realice este post es el que este año andaré por la FIL muy bien acompañado de alexandrave, andyrexia, maricel-enamoradadeloslibros y entreletrasycafeina. Así que si son miembros de somosletras o simplemente quiere saludar, vamos a andar juntos el sábado 6 de diciembre. Ya si no les interesa vernos, mínimo vayan a la FIL, que es realmente una experiencia mágica.
Saludos y que tengan un bonito día :)
Yo sé que ya es el mes de la simbiosis hombre-máquina pero aún no he superado los rituales y las costumbres, así que tocaré este tema por última vez.
A lo largo de nuestras vidas crecemos con una educación que parte de la casa. De pequeños solemos imitar lo que vemos en los mayores y es así como aprendemos a comportarnos dependiendo de lo que adquirimos al ver a nuestros padres, maestros y otras…
Al menos, visto desde los ojos de un estudiante de intercambio alemán. Por cierto, yo soy mexicana, así que cualquier cosa que les llegue a ofender, a mi también me ofende y si les da risa a mi me da todavía más risa.
Empecemos.
Nosotros, los mexicanos, no nos damos cuenta lo únicos que somos, hasta que llega alguien de otro país y nos los dice en la cara. Es más, cuando nos dicen que algo pasa…
Antes que nada, una pequeñísima autobiografía: yo no sé pasar nada desapercibido, cuestiono casi todo lo que existe en el mundo, tanto cosas que no puedo controlar, como las que sí y nunca, nunca, nunca, estoy conforme con las respuestas a mis cuestionamientos. Con esto en consideración, escribiré este texto, ya que el fin de semana pasado me volví a cuestionar algo de la vida y aún no sé si he…
Era una noche como cualquier otra.
Descubrí tus ojos ---
en sueños.
Y
eran las aguas calmas
en mi pecho
como de un mar dulce, apacible
como de aquellos ojos,
profundos, iluminando
mi noche.
No había rastro de las tormentas
de antaño,
de los truenos destrozando los mástiles
ni del mar tragándose a los náufragos,
indiferente al sabor de sus amores
y de sus sueños.
No había rastro del agujero negro
que antes era mi corazón,
que se tragaba la luz con que ahora te veo.
Y ahora te veo,
aprendo la profundidad de tus ojos
adivino
quiero adivinar
qué tormentas escondes allí.