Se sintió como un intruso en la escena. Palabras que no debió escuchar, accionares que no debió presenciar; parecía una situación privada de la que tendría que ser ajeno, mas fingir no estar, retirarse, y dejar al príncipe solo, le pareció— aún más incorrecto. Como escolta, sabía que sería partícipe involuntario de cosas por el estilo, más valía acostumbrarse. Carraspeó apenas su ubicación se vio comprometida, mirada enfocándose en automático en las características de Uriah. No quería imaginar siquiera lo que debía estar pensando, sintiendo, viviendo, así que quizá, por ello, agitó la diestra al aire, decidido a no apuntar directamente lo sucedido y, a cambio, tantear terreno con una conversación más superficial. “Estamos en la era tecnológica, el celular puede funcionar como control.” Explicó, balanceándose sobre sus pies. Tras considerarlo, se acercó un poco, sacando el propio del bolsillo. “Mira, algunos tienen la función y todo, sólo debes ingresar algunos datos y ya está. A ver, ¿qué modelo es esto?” Indagó, entrecerrando la mirada e inclinando la cabeza para visualizar el televisor a un par de metros de sí. “Ah pero no, no vengo acá por eso. De hecho, te estaba buscando, ¿quieres té, o jugo? Iba a prepararme algo y— bueno, imaginé que quizá querrías algo también.” Una distracción, fue lo que deseó añadir, no hizo, pero se percibió en la entonación.