Cristianos, no nos asustemos y asombremos. Nuestro Señor fue asesinado y crucificado por pensar diferente y hablar la verdad.
Si Él dió su vida, nosotros también tenemos la nuestra en riesgo en un mundo que se ha acostumbrado a negarlo.
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Cristianos, no nos asustemos y asombremos. Nuestro Señor fue asesinado y crucificado por pensar diferente y hablar la verdad.
Si Él dió su vida, nosotros también tenemos la nuestra en riesgo en un mundo que se ha acostumbrado a negarlo.
“Pues, ¿qué esperanza tienen los incrédulos cuando Dios acaba con ellos y les quita la vida?”
Job 27:8 NTV
Sobre el don de profecía:
Sabemos por las sagradas escrituras que desde tiempos antiguos hasta ahora hay profetas (Lucas 11, 49). Lo difícil sobre esto es cuando sabemos que los demás pasarán por tiempos complicados, ya sea para que Dios cumpla un propósito en ellos o para que aprendan una lección. En lo particular, he visto necesario el acercarnos a Dios para saber si le dejamos todo en sus manos (para que Él obre a través de la situación) o si podemos apoyar a las personas de alguna manera para cooperar (para que Él obre a través de nosotros). Aunque, en realidad, siempre está todo en sus manos, pero Dios quiere que nos acerquemos a Él para pedírselo en nuestras propias palabras.
Otras veces, lo que hará el Señor depende también de las relación que uno tenga con Él, de las circunstancias y de cuánta justicia le hemos demostrado (2 Reyes 20, 1-6). Aunque, a final de cuentas, Él conoce mejor nuestros caminos, las situaciones a nuestro alrededor, las cosas de las cuales nos libra.
Cuando tenemos alguna profecía acerca de nuestros amigos o familia, a veces surge la pregunta: "¿Qué más puedo hacer?". Sabemos que nuestros dones están al servicio de los demás. A veces resulta bueno buscar orientación con las autoridades de nuestras iglesias. Sin embargo, cuando aún queda incertidumbre, lo mejor es hacer lo siguiente:
1. Orar por la situación, pedir al Señor que proteja a los demás, para que les dé comprensión y los lleve al entendimiento que Él quiere darles. También orar para tener las palabras adecuadas en caso de que vayamos a hablar con ese alguien e incluso preguntarle a Dios si sería prudente conversarlo.
2. Buscar en la palabra alguna situación similar para comentarla con esa persona (en caso de que esté abierta a entablar una conversación).
3. Conversar con esa persona en el templo o en algún lugar público donde se pueda platicar tranquilamente. Orar con ella.
4. Volver a orar para dar gracias por todo lo que el Señor hizo posible (y también dar gracias por lo que no). También por todo aquello que nos inspire el Espíritu Santo.
Como ven, es muy importante mantener una relación de cercanía con Dios en estos casos a través de la conversación con Él (Juan 15, 5), ya que, si intentamos obrar en nuestra propia sabiduría, las cosas pueden salirse de la voluntad de Dios (incluso las que en apariencia sean buenas).
Espero que esto te sea de ayuda o para alguien que tenga este don. Si puedes compartir para que más personas se sientan orientadas, sería muy edificante. También puedes dejarme algún comentario. Espero que el Señor les dé su paz y que los guarde en todo momento. Amén
@valor-absolutto
“Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.
Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.
—Eclesiastés 11:5, 9-10
Arent de Gelder: Ester y Mardoqueo escriben cartas a los judíos (hacia 1675).
Tudo o que aprendi se resume nisto: Deus nos fez simples e direitos, mas nós complicamos tudo.
Eclesiastes 7:29
“Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.
No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley;
Pero aún volvieron a pecar contra Él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto; Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto.
Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación.
Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; Entonces se volvían solícitos en busca Suya, Y se acordaban de que Dios era su refugio, Y el Dios Altísimo su redentor.”
Salmos 78:8, 10, 17-18, 22, 34-35 RVR1960