A su edad, ya le da flojera dar explicaciones, despertar celos o dormir con personas indeseables.
A su edad ya solo quiere la paz que dan los años, la tranquilidad y estabilidad que con tanto trabajo ha conseguido y una sonrisa por las mañanas.
A su edad sabe que es el amor, lo ha sentido, lo ha tocado y sabe que es lo que la hace sentirse plena y dichosa. Ya no quiere amantes de medio tiempo, relaciones trágicas o tóxicas; solo desea sentir el escalofrío que da un bello beso, una caricia ardiente, un abrazo que le enamore el alma.
A su edad, ya no le intimidan las arrugas, las estrías, la flacidez, las canas, usar lentes, los gorditos y no tener cuerpo de súper modelo. Eso ya no le quita el sueño, ni mucho menos piensa que no puede sentirse deseada o admirada. Sabe lo que es y se ama así como ella ha evolucionado.
Su experiencia es vasta, el sendero de la vida la obligó a tomar atajos pero arrepentida no está, si sucedió fue por una buena razón y eso le dió la sabiduría para saber lo que quería y que la trajo hasta dónde está y sabe todo lo que ha logrado.
A su edad solo desea vivir plenamente y espera recibir los años con dicha sin igual; y que una soleada mañana de verano la sorprenda con deliciosa compañía, una que quizás, quiera quedarse hasta su último suspiro.
Leregi Renga














