El sol y sus flores, Rupi Kaur
seen from Malaysia

seen from Italy
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Malaysia
seen from China
seen from Spain
seen from Sweden
seen from China
seen from China

seen from Netherlands
seen from China

seen from Finland
seen from United States

seen from Italy

seen from United Kingdom

seen from United States

seen from France

seen from Italy

seen from United Kingdom
El sol y sus flores, Rupi Kaur
Machiavelli nos dice:
“Dale amor a un hombre y cambiará la corona por un beso. Rómpelo por dentro y levantará imperios desde las cenizas de su dolor.”
El afecto vuelve blando al hombre.
La traición lo afila como acero.
Cuando es amado, vive para otro.
Cuando es abandonado, comienza a vivir para sí mismo.
El amor encadena al hombre a la comodidad.
El desamor lo lanza a la guerra contra su destino.
Cada cicatriz se convierte en una lección.
Cada traición planta una semilla de estrategia.
Un hombre roto es peligroso, porque ya no teme perder. Ya lo perdió todo. Las lágrimas se secan y se transforman en fuego. Su silencio se endurece en estrategia y sus heridas se convierten en el mapa que lo guía hacia el poder. Los reinos no se construyen desde la satisfacción, sino desde el abandono. Y un hombre que sobrevive al desamor no solo se recupera. Regresa como conquistador, exigiendo al mundo que una vez le negó todo.
Cambié como persona, cerré etapas para tener tranquilidad en mi vida, aprendí a valorar mi soledad, empecé a cuidar mi amor propio y a día de hoy nada es igual que antes, todo es diferente y todo cambió. Las decepciones me enseñaron a ser una persona selectiva, aprendí a no darle lo mejor de mí a quien no se lo merece y que no se puede encajar en un sitio por más que insista, cuando la vida te dice de mil maneras que algo o alguien no es para ti, lo mejor es alejarse. También aprendí que es sano establecer límites en la vida y no dejar que cualquiera se aproveche de tus buenos sentimientos, no tienes que aguantar todo lo que te haga daño, valórate y aparta de tu vida a quien no sepa apreciar aquello que das de corazón, toma distancia de la gente hipócrita que no te quiera ver llegar lejos y no estés para personas que solo te quieren por conveniencia. Aprendí a caminar sin esperar nada de los demás, no voy detrás de nadie y dejo que se vaya quien se tenga que ir, mi prioridad siempre será salir adelante, lograr mis objetivos y superarme cada vez más. Quien me quiera ver caer le deseo lo mejor, yo sigo enfocándome en lo mío y sigo dando lo mejor para conseguir ser mi mejor versión. Y no me importa empezar de nuevo, lo haré las veces que sean necesarias lo voy a lograr.
Hay que dejar de darle nuestro tiempo y energía a personas que no tienen intención de darnos un segundo del suyo.
Hay que dejar de mendigar atención y cariño y empezar a valorarnos a nosotros mismos.
De: Mi
Para: Mi
Hay que alejarse de ésas personas que te hacen ver cómo la culpable, sólo porqué te estás valorando. Y no sentir culpa por quererte. Ésas personas no te quieren, sólo quieren usarte.
Fuente: experiencia propia
¿Cuánto vale un té quiero?
Viste como se me llenaban de lágrimas los ojos y en menos de dos segundos me cargaste, me llevaste al sofá y dijiste:
- Te quiero un chingo y odio verte así, odio que te trates así porque sos de las mejores personas que conozco y no soporto que te hagas eso.
Me besaste y dijiste: tenía muchas ganas de que estuvieramos así.
Nos dejamos llevar y entre otras cosas bonitas que casi me hacen perder la cordura, como un reflejo de supervivencia, empecé a inventar mil excusas y nos detuve. ¿Qué pasó ahí?
Los siguientes días se sintieron casi como haber recaído en un vicio, una sensación extraña de satisfacción y frustración, un sentimiento que decía dentro que algo no marchaba bien, un sentimiento que hacía tiempo, no me venía a visitar, mientras resonaba en mi cabeza tu “te quiero, te quiero un chingo”. Y me llevó a preguntarme: ¿Ahora qué hago con esto? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto vale?
Y antes de argumentarlo, quiero decir que también te quiero, te quiero muchísimo, te quiero como no he querido a nadie. Pero ¿de qué nos sirven los te quieros si no nos elegimos? ¿De qué sirve un te quiero si no queres estar conmigo? Y volvemos a lo mismo, a nada. Y me pregunto realmente, si vale la pena el sentimiento de unos momentos, revivir una fantasía que muere con cada despedida, si vale la pena un beso sabiendo que mañana puede ser alguien más. Si vale la pena un te quiero sabiendo que no es a mi a quien vas a amar.
Te he aprendido tanto, te he conocido tanto y agradezco tanto que la vida me haya llevado a ti una y otra y otra vez, pero amor mío, ¿no ha sido suficiente daño ya? ¿No deberíamos haber aprendido la lección ya?
Si no lo haces tú, te lo digo yo. Esta piedra ya nos lastimó demasiado, y por más que sigamos tropezando nada va a cambiar, no va a desvanecer, no va a ceder, porque aunque el corazón insista, queremos distintas cosas de la vida y mientras esas cosas no coincidan, o no existan ganas de hacerlas coincidir, un te quiero no vale nada.
A veces puedes morir de amor y aún así seguir viviendo. El amor no siempre es la base para que dos personas permanezcan juntas, a veces una decisión puede cambiar toda una historia... Y no podemos obligar a alguien a permanecer.Amar es soltar, aunque nos destruya por dentro.
¿Y si empezamos de cero? Solos tú y yo.
Prometo que iremos con más calma y te daré más amor que dolor, prometo protegerte que bastante la he pagado ya contigo cuándo debería apoyarte y aceptarte así cómo eres.
Prometo creer más en ti y valorar más tu compañía, contaré esos lunares que parecen constelaciones y sobre todas las cosas, seré cómo siempre quise ser.
De: Mí. // Para: Mí.
Nardek.