El viento patagónico nos recibió subiendo al tren expreso, más conocido como La Trochita.
Nos vamos preparando, levantando los vidrios de las ventanillas, frio? que más da…
Las cámaras, los telefonitos vuelven a dispararse una y otra vez, nuevas fotos o las mismas, se borrarán y se buscarán las mejores, que serán recuerdos de un viaje inolvidable.
Llegamos a Nahuel Pan, pero antes de bajar, apareció con su guitarra Carlos quien luego de presentarse, nos regaló la música y el canto ancestral, en su lengua mapuche tehuelche, trayendonos bellas canciones de su pueblo.
Mis compañeros de viaje como yo, al bajar en Nahuel Pan, ávidos fuimos en búsqueda de una artesanía, una torta frita, algo de beber o el infaltable chorizo en pan.
Disponíamos solo de una hora allí, ya los fuertes y fríos vientos de finales del verano, consecuencia de la mayor altura, se hacían sentir.
Al primer silbato subimos más que rápido, y un cálido ambiente nos recibió, la antiquísima salamandra a leña encendida del coche 762 nos arrullo, haciendo del regreso a Esquel una fiesta amigable, con avistajes de fauna y flora, y sobrevolando en el cielo algunos cóndor en continuos círculos.
Histórico tren a vapor de origen alemán, el de la Trochita, que cumple cien años muy cerca de los ciento dieciséis, aniversario de esta bella ciudad.
Mañana será el momento del alerce milenario con sus 2.600 años de historia, tiempo en que los griegos, aún no habían fundado Atenas, pero esta será otra historia.. .
Autor: Daniel C.













