"El fenómeno de Scheerer, conocido también como el fenómeno entóptico del campo azul, se da cuando miramos prolongadamente el cielo azul, percibiendo puntos y formas onduladas y brillantes que se mueven alborotadamente en nuestro campo de visión, y que resulta ser el proceso fisiológico de los glóbulos blancos siendo absorbidos por los glóbulos rojos a través del paso de la luz en los vasos sanguíneos de la retina. Este lienzo nos envuelve precisamente con eso, en una sobreexposición del color celestial por el dominio del contraste atmosférico, y bajo la luz color azul que domina todo el cromatismo del cuadro. Modulado entre sutilidad y simbolismo, nos sitúa en un ambiente nocturno y ritual mitológico como etérico, en un paisaje de ensueño o figurando un espacio que es transformado por el acercamiento de la luz y el sentido del más allá. Aquí se sublima el contacto de lo visible/invisible o el real/imaginario, cayendo en la gradación subliminal de las sombras, las pinceladas suaves y el entorno abstracto del fondo, subyacente a lo introspectivo, debido por estas siluetas sin precisión volumétrica, sino que se comportan como ejes evanescentes de idealización, calma y estilo. Este tipo de contraste generado por la situación poética del motivo tratado, crea un ambiente de saturación cromática y saciedad con lo óptico, sin ser naturalista o bucólica en su ejecución, todo lo contrario, busca expandir ese misterio sensorial plasmado sobre la levedad casi inexistente de la noche y lo flotante del éter que se respira como una bruma casi atómica y pintada en partículas matizadas con el efecto del humo y la trascendencia. Tonalidades de azul capri, azur, índigo y azul cobalto abundan en la pigmentación del óleo, cuya densidad se magnífica con el crepúsculo y la intención metafísica para asirse a lo inmaterial, comportándose más como una evocación plástica, de oficio sensorial, casi del noúmeno, más allá incluso del fenómeno mismo que es captado por el eje de lo sensorial, por su referente incognoscible y tratamiento ambiguo sobre la noche, lo difuso y lo diurno que cambia nuestra percepción de acercarnos a los objetos de una forma más silenciosa, cauta, espectral, pero también voraz y muy musical."