Deja ir a los fantasmas de tu pasado, solo así tendrás suficiente espacio para la nueva vida que tienes ahora.
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Deja ir a los fantasmas de tu pasado, solo así tendrás suficiente espacio para la nueva vida que tienes ahora.
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"No dejes que la tristeza te convierta en alguien que no eres; no dejes que eso lastime a las personas que te rodean. Siempre duele, lo sé, pero créeme que después de todo esto, serás una mejor versión de ti."
E.R.D.V Gabriel Zorayda
Tomar la iniciativa no significa ser insistente, molesto o agresivo. Significa reconocer nuestra responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.
Fragmento del libro "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva" Stephen R. Covey
Aveces siento que escribo y sueno como un libro de autoayuda cuando yo cada día estoy más rota.
Y si tienes miedo, bueno,
ve en busca de la Luz.
No siempre tendrás a alguien
para que esté contigo
cuando no te sientas bien.
Escrito por: Jovendeoro
(Vía: GoldenYoung)
Fuiste una obsesión para esos días en que no tenía metas. Por eso, fuiste.
Día 60
Hoy es el día 60 de qué comencé a tratarme el VIH. Es el día 66 de qué supe qué era VIH+ y es el día 74 de qué recibí esa llamada qie cambió mi vida.
Salía de clases, caminaba por los fríos u soleados pasillos de la universidad cuando mi celular comenzaba a vibrar. Un número desconocido marcaba y aún así decidí responder.
-Buenas tardes, hablamos de clínica C, se encontrará el señor J.
Me detuve y me pegué a una pared, mi corazón se aceleraba y la respiración disminuía lentamente. Mi cuerpo se paralaizaba y sentía que mi cara ardía.
-Él habla, ¿qué sucede?
-Hablamos para informarle que su estudio de VIH que se realizó hace mes y medio presenta cambios, por favor venga en cuanto sea posible para hablar con usted.
-ok, entiendo. Pero qué son esos cambios? - No entendía nada de lo que pasaba, quería que me dijeran por un momento qué pasa, no podía tener VIH ¡No quería tener VIH!
-Lo siento, no podemos darle más información por vía telefónica, venga lo antes posible y pregunte por el Sr. D o el Sr. L y ellos le darán más información.
Quería volver a preguntar qué me dijera de una vez lo que pasaba, sin embargo respiré y le agradecí por l llamada y sin duda alguna, iba a ir en ese preciso momento.
La verdad el camino fue muy rápido, a pesar de la distancia, y no dejaba de pensar en que me dirían todo menos que tengo VIH...
Al llegar me dirigí a la recepción y pregunté por los señores D o L, me dijero que esperará y me llamarían, eso hice. Me senté al final de un pasillo pues ya no había lugares disponibles. Así que miré a la gente que ahí había. No sólo eran hombres, sino también había mujeres, incluso, una pareja que iban embarazados... no sabía que pensar en ese momento. Estuve sentado ahí abajo por media hora. Los nervios aumentaban cada segundo, cada respiración, cada que salía un socorro del consultoría llamando a un paciente que daría los resultados de su prueba a cada uno.
- J.
Me llamaron y temblando me levanté. Un señor algo y algo panzón me invitó a pasar a su consultorio. Me senté de un lado del escritorio y él del otro. Me preguntó por la fecha de mi último estudio que fue hace mes y medio y me comentó que ellos notaron que en mi sangre había una disminución de glóbulos blancos, y eso les preocupó y probaron una prueba nuevamente y apreció un porcentaje de carga viral (VIH en la sangre) sin embargo, eso ocurrió días posteriores a mi examen y fue hasta ahora que me avisaban, se disculpó y me sugirió hacerme otra prueba llamada “Western Blot” donde se identifica cuanta cantidad del virus hay en la sangre... de ahí mi corazón se paralizó y solo acepté...
Me llevó a tomar la muestra, sentí la aguja penetrar mi piel y miraba los chorros entrar en el envase. Miraba mi sangre, y me preguntaba si había cambiado a otras veces... si mi sangre podría decirme a simple vista algo... algo que en ese momento deseaba que fuera: “No hay VIH”. Era mi sangre de color rojo intenso y brillante, un rojo muy claro, un rojo que está presente en las paletas de dulce. Retiraron la aguja y me dieron un algodón Lara presionar hasta que dejara de sangrar, me entregaron un papel y me pidieron que regresar en 8 días para los resultados.
La semana mas larga de mi vida.
Al llegar una semana después, entregué en recepción el papelito y no fueron más de 5 minutos cuando me llamaron .
-Eres VIH+
Sin más que decir, sin mirarme a los ojos... sin un tacto de su parte ni de nadie... me indicó las posibilidades que tenía, que ahí podían atenderme, etc. Nada de eso escuchaba... sino eran puñaladas en contra mía
-Por qué no usaste protección
-Era de esperarse
-Es tu maldición por ser “joto”
-Me voy a morir
-Qué dirán de mi
-¿¡¡Qué voy hacer!!?
Eran pensamientos que llegaron en mi mente en ese momento, sali de su consultorio con un ligero Gracias y había gente sentada afuera sobre el pasillo, sentía que me miraban y juzgaban, aunque siendo francos, quizá nadie notaba mi existencia... misma que nadie notaría si yo llego a morir...
Sin pensar y con un espíritu de querer enmendar las cosas, caminé a servicios sociales... pregunté todo para darme de alta y lo que debía hacer. Una Mujer muy amable me entregó una lista con todos los papeles que debía llevar. El día siguiente sería toda una aventura.
Salí de la clínica... y no salí como entré. Algo de mi habia muerto allí dentro.
Debía ir a trabajar, así que decidí caminar, serían 40 minutos caminando. Tiempo Perfecto para llegar a tiempo y pensar... Coloqué mis audífonos y puse una playlist al alzar... a cada paso que daba, sentía que me debilitaba, sentía que mis pies se pegaban al suelo y mis ojos se hundían en mi cabeza. Quería encontrar un pecho donde dejarme caer y unos brazos que me rodearan... pero no había nadie.
Me senté en una estación de camión y peque mi cabeza al poste... las lágrimas salían naturalmente... sin presión, sin esfuerzo... era una gotera que no tenía reparación. Veía niños pasar la calle, perros correr y también mujeres regalando a sus hijos, padres con el móvil mientras manejaban, algunos me miraban llorar y hacían gestos de: “a este qué le pasa” y aún así, yo seguía llorando. Gire a la izquierda y pude ver mi reflejo en el cristal de un anuncio publicitario. Solo era mi silueta, misma que me miraba y no sabía qué decir.
Para mi era el fin del mundo.
Ya que la gotera se había quedado sin agua, pude seguir caminando, sin embargo, solo esperaba llenarme de agua nuevamente para poder seguir goteando.
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Así es, para eso es este Blog: para hablar de la inmonudeficiencia humana.
Me he animado a escribir para que tú que estás pasando por lo mismo; enterarte que tienes VIH, sepas que también le pasa a alguien, que no estás solo, que llorar está bien, que sentirse perdido está bien... que no saber qué hacer está bien... y que juntos saldremos adelante aunque aún no lo veamos. Y si tú no tienes VIH... para que aprendas a vivir sin necesidad de acercarte a la muerte y comprender lo que es vida.
Sé que a veces el no ser comprendidos nos hace sentir como si estuviésemos dañados pero te diré algo...
No somos maquinitas para estar dañados, tal vez solo necesitamos algo de tiempo para sanar.
Todo estará bien, confía!