¿Kéfir, yogurt de búlgaros, kombucha, leche kefirada, yogur de pajaritos, tíbicos, kéfir para veganos? ¿Qué es esto? Y ¿cómo se come? ¿Para qué sirve?
Hace tiempo que he querido escribir esta entrada pues, desde la primera vez que leí al respecto y lo probé por mí misma, no he dejado de recomendar el kéfir y regalar, tanto el yogurt como los búlgaros para producirlo, por su delicia y sobre todo sus múltiples efectos positivos para la salud. Hoy les voy a platicar casi todo lo que sé al respecto y mi experiencia.
Kéfir es sinónimo en español a yogurt de búlgaros, leche kefirada, yogur de pajaritos, o tíbicos. Depende del país es que nos encontremos cómo lo llaman. Yo lo llamo kéfir, es la forma que prefiero. “Kéfir” es una palabra turca que quiere decir “estar bien”.
A veces se le confunde con la kombucha, que también es un derivado (fermentado) de los búlgaros, pero con agua, para producir una bebida semejante al té. De manera que hay diferentes tipos de búlgaros, algunos son para leche, otros para agua y otros más para ambas opciones. Yo les hablaré de los búlgaros para leche, ya que son los que yo conozco bien y consumo su derivado (yogurt, leche kefirada) casi a diario. Cuando empecé a tomar kéfir lo hacía con leche de vaca, pero desde hace años ya les doy leche de soya o de coco a mis búlgaros y les gusta mucho.
El proceso es muy simple: se ponen los búlgaros en leche y se espera de 12 a 24 horas para que se fermente la leche, el resultado será una leche babosa de sabor más ácido, semejante al yogurt pero un poco más aguada también. Dependerá de cuántas horas pasen en la leche el nivel de acidez, menos horas: menos ácido y menos espeso; y también, cuántos búlgaros tenga la mezcla, más búlgaros: más acidez y más espeso. Hay a quien le encanta el sabor acidito y usa muchos búlgaros y los reposan por más horas en la leche. Personalmente, yo sólo los dejo de doce a quince horas antes de remover los búlgaros del kéfir, ese es el sabor y consistencia que me gusta a mí. Sólo cuando hago queso o lo utilizo para cocinar pasteles lo dejo más tiempo para obtener una consistencia menos aguada.
Pero, ¿qué son los búlgaros? Los búlgaros son bacterias, son seres vivos, semejantes a los que añaden a la leche para producir yogurt, quesos y otros productos lácteos con lactobacilos. Existe mucha discusión sobre su origen, hay quienes dicen que vienen del Cáucaso, otros dicen que son provenientes de Asia y otros que de Centroamérica o México, en mi opinión, lo relevante al respecto no es eso sino sus efectos, ya que son muy muy nutritivos y curativos.
El kéfir, tras el proceso de fermentación de los búlgaros, es una bebida ligeramente alcohólica (menos del 1%) y un poquito carbonatada (con gas), pero su sabor no tendrá nada de alcohólico o gasificado. Su contenido calórico dependerá de la leche que uses, hay quienes recomiendan usar leche entera de vaca, pero la verdad es que puedes usar la que decidas, si les das leche de vaca grasosa seguro que ellos crecerán y engordarán, mientras que si les das leche vegetal no engordarán ni crecerán, pero estarán tan sanos como cualquier otro bulgarito. Así que ojo: la leche que uses conservará su cantidad de grasa, proteínas, etcétera, tras el proceso de fermentado, por eso yo no usé entera nunca y prefiero la leche vegetal sobre la animal. Lo que sí sé es que hay búlgaros delicaditos así que, si cambias de leche, será cuestión de pasar paulatinamente de una leche a otra. Lo que sí: la leche de almendras natural y sin endulzar no les gustó para nada, al menos cuando yo probé.
De manera que si los cuidas bien, dándoles leche a diario, tus búlgaros crecerán poco a poco, por lo que terminarás regalando un poco a amigos y familiares cada que puedas. No los vendas, pues es tradición regalarlos, como una forma de regalar algo bondadoso.
¿Cómo cuidarlos? Dales leche diario, cambia la leche cada día, usa la cantidad de leche que consumirás tú diario, no se trata de que colecciones y almacenes kéfir, sino de que lo produzcas para tu consumo y el de tu familia, por ejemplo, yo cada noche les pongo poco menos de una taza de leche, que es la que ocuparé para mi desayuno por la mañana y, si no los tomo a diario los pongo en el refrigerador y así tomo kéfir un día sí y un día no.
Deben estar a temperatura ambiente, si los quieres de un día para otro y se recomienda que estén en un envase o frasco de vidrio, para evitar que un envase plástico desprenda químicos sobre el kéfir o los búlgaros (esto aplica para todo, los envases plásticos o tuppers a temperatura ambiente o con calor desprenden químicos sobre los alimentos). No se deben de tapar del todo sino con una tela, de manera que puedan respirar pero que no puedan entrar insectos o polvo. Yo por ejemplo, los conservo así:
(Uso una tela porosa asegurada con una liga o banda elástica)
Si no los ocuparás un par de días, o saldrás un fin de semana de visita al campo o la playa y no requieres kéfir, agrega una cucharada de azúcar, puede ser de caña o de coco, a su envase con un poco de agua y eso será lo que ellos comerán esos días. Cuando decidas usarlos de nuevo sólo lávalos y agrega leche de nuevo. Si pasarás más tiempo fuera (una semana o más) puedes congelarlos hasta por varios meses. Al descongelarlos sólo deberás ponerlos en leche entera y cambiar ésta cada día por tres días, esos tres días lo que producen no sirve, no es para tomárselo, pero será el tiempo que les tomará a ellos “revivir” y recuperarse normalmente. Te darás cuenta porque al salir del congelador estarán un poco amarillentos, pequeños y duros, y al cabo de los tres días estarán de nuevo blancos y bonitos como siempre. Hay otro método que es secándolos, pero yo nunca lo he probado, por eso no se los contaré con detalle, sólo les cuento lo que sí he usado y me ha funcionado bien.
Se dice que para no afectar su alcalinidad los utensilios que se usen para manipularlos (colarlos, moverlos) deben ser de plástico, pues los de metal pueden afectarlos, sin embargo, hay muchos artículos que dicen que esto es falso, aunque muchos otros dicen que lo han comprobado, así que por si sí, o por sí no, yo uso materiales de plástico y te sugiero hacer lo mismo. Si los cuidas bien te durarán para siempre, si llegas a encontrar alguno amarillento o duro, sácalo y tíralo en una maceta o a la tierra, pues ya no está en buen estado y podría afectar a los demás. No se recomienda tirarlos al desagüe pues pueden encontrar algo qué comer y crecer en las tuberías hasta taparlas.
Ahora sí, vamos a la parte más interesante de todas, los beneficios del kéfir para la salud:
Se conocen muchísimos efectos positivos del kéfir que han sido comprobados en estudios científicos, es por eso que me animo a enlistarlos, pues no estoy intentando hacerle publicidad como un remedio milagroso sino compartirles lo que he aprendido tras mucha investigación y, sobre todo, aquellos efectos que hasta yo misma he experimentado en beneficio a mi salud. Todos los puntos siguientes los he investigado en diferentes fuentes, desde enciclopedias en línea hasta artículos de salud y revistas médicas:
Contiene una buena cantidad de proteínas (según la leche que ocupes), por lo que es recomendable su ingesta al desayuno y antes o después de ejercitarse, ya que ayudará a recuperar las proteínas que el cuerpo necesita para construir y regenerar músculos. (¡Yo preparo mis batidos proteínicos con Kefir!)
Regenera la flora intestinal, por lo que facilita la digestión y elimina problemas de estreñimiento. Apoya la actividad probiótica en el organismo. Por esta razón se le receta (recomienda) a las personas con colitis o gastritis. (Antes de conocer el kéfir yo ya había intentado durante más de doce años diferentes tratamientos contra la gastritis y fue hasta que cambié mi alimentación e incluí el kéfir que ¡me curé!)
Ayuda a regenerar la mucosa del estómago y coadyuva en tratamientos por inflamación intestinal (colitis ulcerosa). Reduce las flatulencias y fomenta un sistema digestivo saludable.
Es un tratamiento efectivo contra problemas cutáneos, desde rosaduras, quemaduras, alergias y eccemas. En este caso se debe aplicar el kéfir sobre la herida. (Yo lo he utilizado un par de veces para ayudar a tratar mis propios padecimientos de dermatitis)
Ayuda a disminuir la intolerancia a la lactosa debido a que predigiere proteínas y la lactosa de la leche durante la fermentación, lo que mejora la absorción y tolerancia en el cuerpo humano. Para aquellos que sean intolerantes (como yo) deberán comenzar a tomar el kéfir de forma paulatina, poquito a poquito, para que su organismo se vaya adaptando al consumo de lácteo.
Ayuda a combatir la anemia y por ello es coadyuvante de muchos tratamientos para los pacientes con desnutrición o VIH.
Combate la actividad tumoral, por lo que también se receta a pacientes con cáncer.
Combate la actividad microbiana en heridas cutáneas e internas. También ha sido demostrado que combate algunos hongos.
Regula el sistema renal, hepático y nervioso, por su riqueza de complejo B.
En Rusia, lo utilizan en los hospitales para tratar enfermedades metabólicas, arteriosclerosis, tuberculosis y alergias.
Está comprobado, tanto en estudios in vitro como en pacientes enfermos, que estimula y regula el sistema inmune, por lo que ayuda a eliminar la fatiga crónica y ayuda a regenerar la salud de pacientes con herpes, VIH o cáncer.
Reduce los niveles de colesterol.
Regula el ecosistema interno del organismo, por lo que se optimiza la salud en general y aumenta la longevidad.
Además de los puntos anteriores, según las fuentes que se consulten, existen muchos otros beneficios que se les adjudican, algunos lo hacen sonar como un medicamento o producto maravilla. No me queda duda de que es maravilloso, pero yo iría tan lejos en afirmar lo que muchos otros dicen del kéfir como antibiótico natural, cura del insomnio y otras dolencias más. Yo sólo afirmo lo que he podido comprobar y lo que he encontrado repetidas veces en fuentes médicas (alópatas, nutricionistas y naturistas).
En cuanto a las recetas o como comerlo hay tantas alternativas como imaginación. Lo podemos tomar solo, endulzado con jarabes o vainilla, o utilizarlo para licuados o recetas para hornear.
Yo lo tomo cada día con mi desayuno de avena y frutas, cada día varío la receta, aunque es básicamente la misma combinación: avena + fruta fresca + kéfir + frutos secos + stevia fresca, algunas opciones son éstas:
También lo uso en lugar de leche o huevo para hornear pasteles, éste de limón, frambuesa y zarzamora es un ejemplo:
Lo uso también para mis licuados post-ejercicio, sólo agrego una clara de huevo cocida y frutas u hojas verdes y ¡listo!:
(Perdonen el inglés, recuerden que mi Instagram está en este idioma)
Lo he usado también para hacer queso, aunque ahora no tengo foto de eso, pero quizá pronto preparé uno y les comparta la receta.
Así que ya lo saben: ¡A tomar kéfir! Que es maravilloso. Si no saben dónde conseguir los búlgaros busquen páginas de comunidades naturistas o yoguis, por ejemplo, normalmente por ahí encuentran más consumidores de Kéfir que quieran regalar. O si viven en la Ciudad de México escríbanme a [email protected] y yo puedo regalarles de los míos.
Sonrisas de bulgaritos mágicos y maravillosos,
P.D. En las imágenes aparece el nombre anterior de mi cuenta de Instagram, la cuenta es la misma pero ahora se llama @healthy_lifestyle_of_poli. ¡Pasen a ver ya escribirme si quieren!