Mis peregrinos, bienvenidos a una sección más. En esta ocasión, vamos a darle continuidad a la nota de la semana pasada de las tortas ahogadas.
Hoy meramente vamos a enfocarnos en el birotón.
Guadalajara se distingue mis queridos sibaritas por ser la cuna del birote salado; ese pan que deleita el paladar con las deliciosas tortas ahogadas y los exquisitos lonches con los que se prepara.
El birote salado es exclusivo de la Perla Tapatía y en ningún otro lugar lo elaboran igual, debido a las condiciones climáticas de esta región que permiten que la masa tenga el punto exacto para prepararlo.
Sin embargo, el origen del birote proviene de Francia y fue traído a México por un cocinero del emperador Maximiliano cuando ingresó al país. Posteriormente la receta fue llevada a Guadalajara, donde comenzó a prepararse y se hizo popular, por lo que se perfeccionó su elaboración hasta el punto donde hoy lo conocemos.
En cuanto al nombre, existen dos versiones de la historia que cuentan cómo surgió la palabra “birote”
La primera nos dice que proviene del apellido Birrott, de una familia francesa que producía este pan desde su casa en la avenida Vallarta y quienes lo hicieron popular entre los clientes quienes decían “vamos con los birrotes” por lo que fue así como a través de los años se llegó hasta el nombre de Birote.
La otra versión señala que el tío cocinero belga, pero bien belga; Camille Pirotte llegó a Guadalajara con las tropas de Maximiliano, y su labor fue enseñar el oficio de la elaboración del pan a los tapatíos.
Durante ese periodo reinventó la creación de este pan bajo las condiciones climáticas de Guadalajara y después de su exhibición pública, lo regalaba a los habitantes, quienes decían “Vamos al pan con Birote” al no poder pronunciar bien Pirotte, y de esta manera quedó el nombre como popularmente se pronunciaba.
Lo que sí podemos afirmar es que esta creación se convirtió en un éxito que hasta el día de hoy seguimos disfrutando en la Perla Tapatía.
Como ya lo habíamos mencionado posteriormente, se dice que solamente en Guadalajara se puede hacer este pan con el sabor inigualable que lo caracteriza. Sin embargo, algunos expertos en panadería opinan que es posible lograr el mismo efecto en cualquier otro lugar sabiendo calcular los tiempos de fermentación de la masa.
Para hacer esto se requieren dos procedimientos con la masa, la primera de ellas que se forma se le conoce como “pata” que le da el sabor característico, mientras que la segunda sirve para darle la consistencia final al birote.
Procedimiento de la primera masa “Pata”
Medio kilo de harina de trigo cernida
15 gramos de levadura seca instantánea o en barra
Agua (la necesaria hasta que la masa se haga pegajosa)
1. En un traste amplio, mezclar los tres ingredientes y batir fuertemente hasta formar una masa suave y elástica.
2. Colocar la masa en un traste con harina y taparlo con una toalla húmeda, para dejarlo reposar durante 6 horas para que se fermente a temperatura ambiente. Las paneras cuadradas marca cuplasa con las más adecuadas para esta elaboración. (Las puedes encontrar en CAXiBE, Mesa del Norte 311A en Guadalajara) Buedo después del mini comercial, seguimos.
Normalmente con el clima de Guadalajara son 6 horas, pero en otros lugares puede variar el tiempo de fermentación, dependiendo la temperatura. Otras personas recomiendan guardar el traste en el refrigerador durante tres días para que se fermente lentamente.
Procedimiento final con la segunda masa
30 gramos de levadura seca
3. Formar una masa con los tres ingredientes, y una vez batida, agregarle la primera masa “pata” para mezclarlo en conjunto y dejarla reposar durante 30 minutos.
4. Espolvorear harina en una bandeja de aluminio o mesa para colocar encima la masa y hacer la forma de los birotes.
5. Formar todos los birotes en tamaño pequeño y dejar reposar durante un breve lapso de tiempo hasta que se hagan más grandes.
6. Cortar por la mitad con una navaja o palillo para darle forma definitiva al birote, y rociarles un poco de agua con sal, para después colocarlos en una charola y meterlos al horno, en donde se pondrán a una temperatura de 250 grados C.
7. Colocar un traste o tazón con agua dentro del horno a un lado de la charola de los virotes, para que el vapor logre darle una consistencia crujiente al pan.
8. Esperar durante 15 minutos mientras se hornean o hasta que estén dorados, todo dependerá del tipo de horno que se esté usando.
¡Beteavon! A volver a hacer tortas ahogadas, lonches con crema y jamón, etc.
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