Hablemos del "Bloqueo Lector"...
Holii!
Como en este blog hablaremos también de lectura y libros, hoy me gustaría hablar de un tema que me ha pasado mucho últimamente: el bloqueo lector✨
Todo empezó cuando comencé a estudiar a nivel técnico y profesional. Compraba libros, muchos, de todo lo que me llamara la atención, incluso de autores que en su momento eran considerados los top de la comunidad. Pero el estudio iba desplazando este hobby poco a poco y los libros sin leer se acumulaban cada vez más.
Recuerdo que el último libro que leí antes de que pasara esto era uno de un youtuber colombiano al cual seguía mucho. Luego en pandemia retomé la lectura, no recuerdo si leí algo completo o lo dejé—seguramente lo dejé porque no me acuerdo. Después me mudé de casa y lo primero que saqué fueron mis libros. Los guardé como si fueran joyas (aunque la mayoría de mi colección forme parte de lo que los lectores puristas llaman "basura"), pero me los traje a mi nuevo hogar como un tesoro.
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Luego llegó el boom por la adaptación a película de “El olvido que seremos”, una autobiografía—o mejor, un relato de cómo un hijo ve a su padre.
Desde su visión conocemos de paso a su familia, el amor, el paso de la infancia pura a la adolescencia caótica, narrado en un contexto de guerra y drogas que azotaba a mi país en ese entonces (aunque nunca se ha ido del todo) y cómo ese mismo contexto nos arrebata personas importantes como Héctor Abad Gómez, padre del autor Héctor Abad Faciolince.
Tengo un gran problema con este libro y se notó por la manera en la que lo leí. Siento que todo salió mal porque me vi la película primero y luego continué por la lectura (aunque ya que lo terminé puedo decir que no tuvo nada de malo porque la película no detalla todo lo que cuenta el libro, obviamente). Pero hubo un momento donde mi vida se partió en dos. Si aún tienen en cuenta el contexto que dije de este libro, resulta que a mí también se me muere mi papá un 5 de agosto de 2023, en la madrugada. Esto, consecuentemente, y otras ocupaciones hicieron que me alejara de esta lectura por un largo rato. Sabía que la forma en la que el autor miraba a su padre y lo narraba con ese amor—y de alguna manera endiosándolo—era la manera en la que yo veía al mío. Sabía que leer esas palabras me iban a doler como si me clavaran puñaladas en el corazón.
Un día en clase de periodismo estábamos hablando de columnistas importantes en este país y estábamos revisando los columnistas del diario El Espectador. Entre ellos salía Héctor Abad Faciolince, a lo que la profesora preguntó si alguien lo conocía (curiosamente solo yo levanté la mano). Me preguntó de qué lo conocía y yo le dije que porque escribió el libro “El olvido que seremos”, que da paso a la película del director Fernando Trueba basada en el libro. Ella contestó que era correcto y que, como anécdota, ella siempre le regalaba ese libro a las personas que se les moría el papá. Ese comentario me quedó sonando (aunque en su momento me pareció re hijueputa y ahora que lo estoy escribiendo me sigue dando rabia). Primero porque esa profesora me caía re mal, y luego porque, pese a que en un momento como ese uno busca apoyo, cariño, brazos cálidos que te reciban, no un libro que es como el recordatorio constante de que acabas de perder a alguien amado como lo es tu papá o un ser cercano a ese nivel.
No sé si exagero con la rabia pero es lo que hay. Si bien el autor recuerda todos esos momentos con mucho amor—como he dicho—y así yo recuerdo esos mismos momentos con mi papá, creo que no me parece adecuado en esos momentos. Pero:
El caso es que, luego de tres años para terminar ese libro, traté de retomar el hábito de leer con el libro que dicen que le sigue a “El olvido que seremos”, que son los diarios del autor. Pero aunque son fáciles de leer, es un libro muy grande. Siento que al primer momento que algo no me gustó, lo dejé. Es raro leer diarios ajenos y en este caso da una sensación muy diferente a la que da el otro libro. Así que ahí lo dejé y comencé a leer “¿Qué hacer con estos pedazos?” de Piedad Bonnett, también autora colombiana. Sinceramente lo confundí con otro libro de ella que era el que sí quería leer, pero igual lo comencé.
Siento que es una historia con la que te puedes identificar a pesar de que los personajes son una pareja mayor; la protagonista narra y cuestiona sus vínculos con su esposo, con sus hijos (no me acuerdo si es una mujer y un hombre o de cuántos hijos tiene), con sus hermanos y con su padre.
Creo que siempre uno debe cuestionar todo, pero más sus vínculos, porque a veces esos vínculos ya no funcionan y solo nos desgastan.
El caso es que también lo dejé a un lado. Todo lo que me gusta lo estoy dejando a un lado por lo deprimida que me siento. No sé si volveré a ser yo algún día, si retomaré mis cosas algún día, si dejaré de sentirme tan inútil por no poder hacer algo básico como leer un libro.
Sofi✨

















