Carice was doing her daily training, but then she remembered that she hasn't sparred in a while...Then suddenly (you/whoever you choose) walks in and is challenged to a spar...Good luck trying to not forfit! "GIMMIE YOUR BEST SHOT!"
Boido is a scythe that is only able to be wielded by Carice because of its extreme weight and the amount of dark power. If theres any questions about Boido, go ahead and ask in the comments.
Fumetsu is a fusion of both Nikushimi(Carice) and Hikari(Rexx), but taken a level higher. In this form they are 1 being, unlike a normal fusion, which is 2. They would never resort to using this form for any reason, unless absolutely necessary....
OR IF THEY GET TAKEN OVER...
Also, their weapon is Boiboku, a fusion of Boido and Haiboku, Carice and Rexx's weapons...
El último joven. Juan Ignacio Boido. Seix Barral: Buenos Aires. 2012. 197 págs.
Sueños y encuentros son los protagonistas de El último joven, el libro de relatos del argentino Juan Ignacio Boido donde también hay un tercer protagonista: la lectura. Son tan solo cinco cuentos, cantidad suficiente para que Boido dibuje los límites de una geografía propia dentro del panorama de la literatura en castellano contemporánea. Una geografía con influencias notables, desde luego, que no desdeña la riquísima y compleja tradición literaria argentina, pero con un tono propio muy intenso que aflora en cada uno de los relatos y, en especial, en la nouvelle "Teddy Hernández entra en la literatura".
Basta leer el último párrafo del cuento que cierra el conjunto ("Poco después de abandonarlo todo") para resumir ese tono y el clima general de libro: "Cerré los ojos y me dejé caer en un sueño que ya conocía pero que todavía no recordba, como un libro que leímos hace tiempo y del que solo nos queda la felicidad de haber visitado". En todos los cuentos, un sueño nos conduce a otro sueño y este a uno siguiente. Tenemos amores que terminan por culpa de sueños desconcertantes, y niños que pueden ingresar en los sueños de los demás y cuidar a quienes ama desde ahí, como un superhéroe de sueños. Además, hay un libro donde un hombre, sentado en la oscuridad y luego de haber arrojado por la ventana todos los libros de su biblioteca, encuentra todos los sueños de su vida: desde el primero hasta el último, en el que sueño que muere.
Pero no solo hay sueños sino libros, aquella representación tangible del sueño. El primer cuento inicia con un chico entrando en una biblioteca escolar para encontrar un libro de tapas verdes y, a partir de la lectura, empieza a descubrir en esa biblioteca las imágenes de recuerdos perdidos, recuerdos que ya nadie recuerda. El chico crece, se enamora y luego pierde el amor. ¿Podrá recuperar algo de eso en la biblioteca escolar? No lo sabe, pero está decidido a averiguarlo cuando "ella estuviera en un libro que llevara su nombre". Otro homenaje a los libros aparece en el relato final, donde no solo se cuenta una historia -al estilo Borges, parece mejor contar un cuento que escribirlo- llamada "Bassani" sino que, en medio de una noche infinita, se le aparece el fantasma de un narrador (que puede reconocerse como Roberto Bolaño) con quien discute sobre la belleza de las obras enterradas y perdidas, pero a las que les bastó una frase o anécdota para sobrevivir: estatuas enterradas, niños rumanos muertos en la guerra y escritores pre-socráticos.
La nouvelle "Teddy Hernández entra a la literatura" divide en dos la colección y es extraordinaria. También hay sueños ahí, y también hay literatura, por supuesto. El narrador es un profesor que ha sido invitado a una hacienda en Córdoba por un personaje -Teddy- que bien podría formar parte de la literatura argentina, desde Bioy Casares y Martha Lynch hasta Fogwill. No son ellos, sin embargo, quien lo introduce en la literatura sino el propio Boido. El viaje a la hacienda tiene un velo de irrealidad, de movimientos lentos, de personajes entrevistos por la ventana y de espectros, en especial Teddy y la lánguida Inés. Por otra parte, uno de los invitados, Fischer, recuerda (aunque este cuento es anterior) al espectro de Roberto Bolaño en el cuento final. También es un erudito que le gusta hablar de libros y literatura, y como este tienen afirmaciones contundentes. La más inolvidable de todas: "Mientras la literatura norteamericana parece escrita en una cabaña de madera con la Biblia como único libro en sus estantes, la argentina parece escrita en una biblioteca nutrida, pero de malas traducciones". Dos escenas memorables esperan al invitado. Primero, la representación de una obra teatral que parece un remedo atávico de una representación idéntica, siglos antes, perdida y recuperada solo para satisfacer a un pequeño grupo de elegidos en casa de Teddy Hernández. Y luego, el viaje a la capilla de Ascochinga, misterioso lugar oscuro, puro espacio sin límites, donde el tiempo parece detenido, como si los que entrasen ahí quedaran fundidos con la tiniebla. Solo unos segundos ahí dentro, al lado de Teddy, bastan al narrador para hacer inolvidable ese viaje que termina con el regreso a Buenos Aires en medio de la nieve.
¿Qué es el "último" joven? Quizá la activa y aguerrida -en su belicosidad o indiferencia- juventud actual ha perdido aquella lentitud, aquella inocencia o blancura, la fe en los sueños y en los libros, ese carácter sonámbulo que tienen los protagonistas de estos relatos. Ser un último joven es ser una persona que va por el mundo observándolo con candidez y curiosidad, sin haber conseguido trazar por comopleto la frontera entre lo real y el sueño, lo imaginado y lo vivido, y sin haber vendido su alma aún a la rutina del mundo.
Sobre la carátula
La lánguidez de ese joven elegante, de blanco, en medio de un salón que recuerda la hacienda de Teddy Hernández, es un acierto. Muy buena carátula.