Garchar a través de la militancia.
Que asco me da que usen la militancia para garchar. Conozco a alguien que lo hace a un nivel muy profesional, tanto que terminó metiéndole los cuernos a su ex novia. El mal que le hace Twitter a ese tipo de gente no tiene nombre, se cree famoso porque lo siguen más personas de las que él sigue. ¿Militas por la causa de verdad o sólo para mostrarlo en las redes y garcharte a todas las minitas bolches (en este caso)? El tipo un “aliado de pura cepa” y así anda por la vida, metiendo cuernos y metiendo la pija en cuanta pepa comunista se le cruce. Y sé que no es el único. Los “comunistas” de ese palo dan asco. No dudo que haya de otros partidos políticos que también hagan lo mismo, pero no los conozco y no me puedo indignar por algo que no conozco. Toda esa camada de bolches que se garcharon entre todos y que andan en la misma movida y frecuentan los mismos bares y son intelectuales y saben de fútbol y de filosofía me generan repugnancia. Y lo peor es que yo frecuento esos lugares y ando un cacho en esa por mis amistades.
Soy muy facho pa los bolches y muy bolche pa los fachos. No dudo que en todas partes del mundo sea así, pero cómo me gustaría meter un semestre en otro país con la excusa de ir a estudiar para no fumarme a todos estos perejiles. O en otro departamento, Montevideo ya me está dando asco. Lo de siempre, la gente en realidad, no la ciudad en sí. Mucho careta, mucho tupa de salón que te resuelve la realidad mundial desde un monitor twitteando el mundo perfecto.
Los pensamientos radicales me hacen cada vez menos tolerante. Andan todos como zombies señalando qué es bueno, qué es malo, qué te hace ser mala persona, qué es “todo lo que está bien” (esa frase de mierda que se popularizó), bla, bla, bla. La otra vuelta vi un meme que decía que la gente de izquierda es moralmente superior, y unos días antes había leído que los únicos que tenían sueños eran los de izquierda, que la gente de derecha era imposible que soñara con un mundo mejor. Y así andamos por la vida, por suerte ellos son los más “tolerantes” y “abiertos”.