«Ha llegado a ser posible que los hombres declaren la existencia de un mal, sólo porque en nuestra ceguera hemos dejado de ver algo en cuyo seno tiene su verdad nuestra existencia. Cuando el pájaro trata de volar con una sola de sus alas, se le opone al viento, que lo precipita contra la tierra. Todas las verdades incompletas son otros tantos males. Nos lastiman, porque nos prometen algo que no nos dan. La muerte no nos hiere, pero sí la enfermedad, porque la enfermedad nos hace pensar constantemente en la salud, y, sin embargo, nos aparta de ella. Y la vida en un medio mundo es un mal, porque simula una plenitud cuando es a todas luces una cosa incompleta, que nos brinda la copa, pero no el brebaje de la vida. Las tragedias todas se derivan del hecho de quedar la verdad en estado fragmentario, no completándose su ciclo. Este ciclo halla su término cuando el individuo comprende lo universal y de esa suerte alcanza su liberación.»
Tagore: La religión del hombre. Aguilar, págs. 190-191. Madrid / Buenos Aires / México, 1960.
TGO
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