(...) Yo amo la noche que se embelesa en su danza de luces mágicas, y no se acuerda de los silencios vegetales que roen los insectos; yo amo la noche de los cristales en la que apenas se oye si agita el corazón sus alas azules; y no es la noche sin cantares la que amo yo, la noche tácita que habla en los bosques en voz baja, o entra a las aldeas y mata. Yo amo la noche sin estrellas altas; la noche en que la brumosa ciudad cruzada de cordajes, me es una grande, dócil guitarra.
Amo la noche | Aurelio Arturo















