Tu voz flota entre carcajadas, dulce, ahogada.
La costumbre me hace dudar, pero por fin sonrío.
El tiempo se detiene y algo en mí se contrae.
Quiero desaparecer, pero en realidad quiero quedarme.
Han pasado años, tus ojos vuelven a planear sobre mí. ¿Qué estás pensando?
Dos caídos y de nuevo estás frente a mí; aún no podemos sostener una conversación. ¿Alguna vez lo hicimos?
Fragmentos del pasado colapsan en mi mente, tu mirada, siempre tu mirada. ¿Por qué me miraste así?
Un latido más, un silencio, tus dedos entrelazados con los míos. ¿Quieres bailar?
Rayas blancas y azules, te vuelves cada vez más difuso y casi no puedo respirar. ¿Me besaste o te besé?
Quisiera que este momento fuese eterno.
No es así. No fue así. No se supone que fuera así.
Te vas, te cierras, me alejas. ¿Dónde estás?
Todo floreció pero me siento marchita. ¿Por qué no me ves?
Grito, lluevo, trueno. ¿Cuándo vendrá la calma?
Me abrazas, pero ya no siento nada. Quisiera no estar aquí.
Tu mirada se aparta, danza sobre mí como si fuera un fantasma.
Quisiera desaparecer, ahogarme en este vaso.
Yo tampoco puedo mirarte.
Sonrío, converso, me río. Lloro en mi almohada.
El ciclo se repite una y mil veces. No eras tú.
Cierro los ojos y olvido. Es lo mejor. He estado mejor. Ha sido para mejor.
Germino, crezco y florezco. ¿Por qué me ves ahora?
Quiero huir, esconderme de ti. Me detengo, cierro los ojos, respiro.
Hola, ¿cómo estás?