«Los actores de la extrema derecha han adoptado la teoría de la hegemonía de Gramsci. Al hacerlo, rechazaron todo lo que tenía de democrática o marxista. Su objetivo no era mejorar las circunstancias de la mayoría de la gente (superando el sistema capitalista), sino lograr la hegemonía para llegar al poder ellos mismos. Este gramscianismo de derecha (que es injusto con Gramsci) es la directriz teórica según la cual opera la Nueva Derecha. Y la estrategía adaptada se muestra sobre todo en el campo del lenguaje.
Mientras que para Gramsci la hegemonía implica mucho más que el mero dominio del discurso, La Nueva Derecha se centra en el lenguaje y lo utiliza como arma. No para persuadir, sino para destruir el discurso democrático. Para ello, se ha dotado de todo un arsenal de medios apropiados, desde el establecimiento de determinados marcos hasta el desarrollo de narrativas y técnicas de argumentación. Esto incluye también una apariencia adecuada para no asustar a los círculos conservadores, la Nueva Derecha se presenta como enfáticamente conformista y civilizada.»
Natascha Strobl: La nueva derecha. Un análisis del conservadurismo radicalizado. Katz Editores, págs. 23-24. Madrid, 2022.
TGO
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