Nunca en la vida te voy a superar esta escena. Nunca. ❤🙈 UN AÑO de este hermoso momento. Me hacen tan feliz, boludoss 😍🙆 #1year #Victuuri #Viktor #Yuri #cap7 #chapter7 #viktornikiforov #nikiforov #yurikatsuki #katsuki #Katsudon #yurionice #kiss #lovethem
Tem algo errado. Mais fácil um tapa e aquele ‘acorda’ no susto. Divertido, às vezes. Vejo-me meio roxo, onde consigo perceber. Na minha mente fico com a sensação de que só gritei. E brandi alguma arma, como palavras entumecidas por uma dor constante, vivida no tédio daqueles lugares. O rosto turvo ainda me assombra enquanto meu braço pende para um abismo. Começo também a cogitar que a aparição ainda deixou seu rastro, tamanho a cratera ao meu lado. Olho estarrecido da profundidade. Seu estouro¹ ocasionou algum abalo no terreno; uma caverna, um escuro, terror ao recriar o desabamento, como um aperto no peito pela possibilidade de sua queda, já que ao meu lado estava. Contudo teu corpo pende preso pelo braço à manopla, temo usar de mais força e jogá-la, soltá-la e meu braço está dormente, meus dedos inexistentes, congelados. O braço direito trava-se ao solo, as rochas, ao sangue. Estaria acordada se segurando a mim? A luz não foi uma quebra, foi o delírio do estouro. Giro o corpo no terreno sem pensar sentindo meu ombro querer soltar e na dor seguro a beira com minha mão livre, solta do terreno, da âncora. Meu braço acorda da câimbra, meus dedos abrem-se sem alternativa, solto-me do solo, esticando a manopla no escuro. A sensação da queda e vazio. Sucumbindo-me ao silêncio, acordo no susto, do tempo, no espaço. Vendo brotar luz azul de teu corpo, vejo teu olhar assustado.
En serio me están diciendo que el capitulo 7 de KinnPorsche lo pasaron en el cine por restricción de edad?? o yo no vi el capitulo completo o exageraron, me pareció mas fuerte la escena de la primera vez que este capitulo 😒🤔
no se si el capitulo que pasaron en el cine tiene algo mas y el capitulo que yo pude ver tenga censura pero para lo que se comentaba esperaba algo mas fuerte jajaja en fin, es lo que hay y aun así me encanto ❤️
P.D. sigo esperando ya el momento VegasPete... ya por favor se esta retrasando demasiadooo...😆
JC: Are we fully LoDED? Limit of detection of troponin discharge strategy versus usual care: randomised controlled trial @stemlyns @docib @richardbody #FOAMed
Over the last few years many of us in the UK have started to incorporate high sensitivity troponin into the assessment of patients presenting with chest pain.
We have seen these samples taken at ever shorter intervals, aiming to discharge low risk patients safely, sooner from the Emergency Department (ED). This has been driven in part by the “Four Hour Emergency Access Target”1 as well as…
Si no sabes de qué va este fic, te dejaré el capítulo de inicio: Capítulo Uno. Y si ya le sabes, mas no encuentras en capítulo anterior, pues pínchale acá pa´leer.
Capítulo 7: El encuentro.
Las amenazas del príncipe no eran algo para tomar a la ligera. La vida de mis padres, y de todos aquellos con quienes había tenido contacto desde mi nacimiento hasta estos días; corrían peligro. Desde el panadero, mis amigos; profesores y hasta él. Sí, principalmente él.
“Erwin”, pensé; mordiéndome una de las uñas de mi mano izquierda al sentirme inquieta por no saber de su paradero ni acerca del estado actual de su familia. “Espero se encuentre bien. Moriría si algo le pasa por mi culpa.”, me decía a mí misma al notar como mis piernas temblaban de tan sólo imaginar cómo podría el reino desaparecerlo a él y a su padre en cuestión de segundos. “No puedo permitir que algo les pase a los Smith por ningún motivo. Quizá si envío un mensaje en código una vez esté en casa de mi marido podría… evitar una tragedia…”, insistía en mi interior, tratando que mis piernas dejasen de moverse como si estuviese bailando alguna danza tradicional. “Debo evitar a toda costa que sepan que él es mi informante. Así como tampoco puedo dejar que quienes están infiltrados en el castillo de Sina sean descubiertos. Erwin siempre dice que estamos cerca de ser liberados, que estamos a un paso que la humanidad de Paraíso sepa la verdad. Desconozco todavía a qué verdad se refiere, mas no puedo arruinar sus planes por culpa de mi boca.”.
-No puedo… -susurré de manera descuidada, olvidando quién estaba cerca de mí.
-¿Qué es lo que no puedes hacer? ¿Caminar? Porque si es así, puedo cogerte aquí -respondió el príncipe, interrumpiendo mis pensamientos y preocupaciones.
-No, no es eso. Hablo de que no puedo… No puedo hacerlo mientras la vida de mis padres corra peligro.
-¿Nuevamente esa conversación? -preguntó molesto -. Creí que todo había quedado claro.
-Por favor… -dije en un tono tranquilo, tratando de que mis palabras ablandaran su corazón -. Si le soy sincera, no es mi sueño ser violada. Pero, si debo proteger a mis padres; dejaría que lo hiciera las veces que usted creyera pertinente.
-Vaya, con que dejaste la rebeldía. ¿Quién lo diría? -decía entre risas, acercándose a la puerta para fijarse que nadie viniese -. Sube y deja de perder el tiempo. Ese mocoso con color de cabellera como el fuego dijo que llovería, y lastimosamente tiene razón; comienzan a caer unas cuantas gotas sobre el suelo.
“¿Lluvia?”, me preguntaba en mis pensamientos. “No recuerdo que hablara de lluvia”.
-La lluvia es signo que algo saldrá mal… -mencionaba algo nostálgico -. ¿Sabías eso? -preguntó más para sí mismo que para mi persona en un tono apagado, sentándose en el sillón más cercano a la puerta -. Siempre ha sido así. Es como si el cielo supiera algo que nosotros los humanos desconocemos.
Dejándolo hablar para retrasar mi violación, decidí permanecer en esa escalera. Mientras más hablara, más lejos tendría su pene de mi cuerpo.
-Mi madre dijo que nací en un día lluvioso. La partera del reino había enfermado por alguna enfermedad extraña, y la partera en la que confiaban después de la que enfermó; no estaba cerca del castillo. ¿Tienes idea dónde estaba? Bueno, no en Sina.
-Debió de haber sido doloroso para su madre -expuse, tratando de mantener esa absurda conversación para continuar retrasando mi violación.
-Doce horas después nací -, continuaba; fingiendo que no había escuchado mis palabras -. Doce horas de dolor, doce horas de llanto y doce horas de inmensa preocupación. Las adivinas, por así decirlo; le había dicho a mi padre que sería un varón, mas no sería el líder de la manada.
-Líder de la manada… -murmuré, pensando en la manera en la que él solía llamarnos a nosotros; como si fuésemos lobos o alguna especie de perros salvajes.
-Esa mujer dijo que Uri sería el líder de la manada… El líder… -dijo entre susurros, mencionando la última palabra en un tono más bajo que las primeras -. Pero en algo se equivocó, porque yo seré rey una vez mi padre muera. ¿Cuándo? Ni idea. Puede ser hoy, mañana o quizá nunca… Aunque de cierto modo… Nunca morirá…
“¿Nunca morirá?”, me pregunté extrañada. “¿Cómo puede alguien no morir?”, me cuestionaba sus palabras en mi cabeza, tratando de entender ese diálogo tan confuso. “Quizá habla que, mientras mantengas la imagen de esa persona en tu corazón, nuca morirá… Sí, debe de ser eso. ¿Qué otra cosa sería?”; insistía en mi mente para calmar mi corazón.
-No necesito este reino… -murmuraba, colocando suavemente su nuca sobre el respaldar de ese sillón -. De todas maneras, esto a lo que llamamos Paraíso, es el infierno en una isla.
Su discurso volvía a ser extraño.
-Dime algo, mocosa. ¿Eres feliz dentro de este reino? -preguntó en un tono apagado, como si no quisiera escuchar mi respuesta, mas quería dejar en claro que la felicidad no formaba parte de su vida -. ¿Lo eres?
-Lo soy -respondí de forma segura y rápida, apretando mis dedos contra el barandal -. A pesar de todo, lo soy. No tengo dinero, mas no me quejo. No tengo una casa elegante, mas adoro esta pocilga. Y no visto las mejores ropas del reino, sin embargo; siempre tengo con qué vestir, así que no me quejo. Soy feliz porque mis amigos siempre me acompañan. ¿Tiene usted amigos, su majestad? -le pregunté de forma altanera, sabiendo de antemano su respuesta.
Una carcajada tímida pudo escucharse dentro de esa sala.
-Con que te gusta presumir lo que posees… Maldita, perra.
-Soy rica. Más de lo que usted y toda su familia alguna vez lo serán.
-Con que rica… -poniéndose en pie con algo de dificultad -. Los registros decían que eras malhumorada -indicó sonriente, caminando unos pasos hacia mí -. ¿Se te olvida que las vidas de tus padres están en mis manos y dependen de mi humor y tu boca? -me preguntó molesto.
-No. Eso no lo olvido -recalqué, frunciendo el ceño al saber que por más que hubiésemos tenido un momento de paz; no quería decir que estábamos en paz.
-Qué bueno que lo comprendas.
-No lo he olvidado ni por un segundo, príncipe -aclaré -. Por ello, es mejor que suba como me lo ha pedido miles de veces.
Sonriendo ampliamente, habló:
-Definitivamente, hoy lloverá.
Tragando saliva al haberme resignado en su totalidad. Los Smith nuevamente aparecieron en mi mente. No podía dejar de pensar en ellos, y en las mil maneras en las que podían ser eliminados del reino gracias a mis descuidos. No sabía qué podía hacer en estos momentos. Porque correr no estaba entre esas posibilidades, y mucho menos podía huir por la ventana cuando entrase al cuarto gracias a la presencia de esos dos hermanos pervertidos.
“¿Debía preguntar?”, maquiné por unos segundos, dando pasos lentos en dirección a mi cuarto. “¿Sería mejor que mi boca no le recordara acerca de ellos?”; insistía para mí; tratando de ordenar mis perturbadores pensamientos. Y es que entre más pensaban, más me atemorizaba por lo que podría pasarles a esos dos rubios, quienes habían sido más que amables conmigo y mi familia. “Si he tenido suerte…. El informante de la corona nunca había reportado mis escapadas para visitar a Erwin. Y eso había sucedido, quizá esa familia podría ver un mañana dentro de este reino.”.
-Erwin… -susurré, paralizándome como pocas veces me sucedía.
“No, no; no…” me decía a mí misma, moviendo mi cabeza para borrar esas imágenes sangrientas. “Basta, Hanji… Aleja esos pensamientos de tu cabeza”, insistía; mordiendo nuevamente esa uña con mayor fuerza. Mi propia mente me traicionaba, haciéndome pensar en cómo la Policía Militar podría atacarlos al entrar por esa bella puerta del frente después de haber pasado la entrada principal de esa mansión llena de árboles y vegetación que muy pocas veces se veía en la ciudad de Sina, mi cerebro recreaba esos disparos y esas agresiones una y otra vez en mi cabeza.
-No… -gemí, cerrando mis ojos al sentirme más que frustrada.
-¿Recordando cosas bellas? -preguntó el príncipe, interrumpiendo mis recuerdos.
No quise responder inmediatamente. Tragando saliva antes de articular alguna palabra, puse mi mano sobre mi pecho:
-Pensaba en mis padres -mentí, abriendo lentamente mis húmedos ojos -. Y pensaba en mi niñez en esta casa... sólo eso. Después de todo, en días estaré casada y ya no viviré en esta bella mansión.
-Tu humor es sólo superado por tu inteligencia -gruñó -. No creas que soy tan tonto como crees, Hanji.
- ¿Por qué mentiría? -pregunté curiosa por su respuesta en un tono algo nervioso; esperando que él no lo notase.
-Quién sabe… ¿Dime por qué lo harías?
-Quizá sea mejor explicar lo peligroso que podría ser si lo hago -Respondí, girando mi cuerpo lo suficiente para ver su rostro.
Una ceja se levantó en esa frente arrugada.
-Quizá sea mejor así… Que entiendas que soy peligroso. Y lo mucho que aumentaré de peligrosidad cuando mi padre muera.
“Nuevamente con ese discurso de poder”, pensé.
-Los Fritz somos algo especial. No somos como la mayoría de ustedes.
-Superados sólo por los Ackerman -mencioné, tapándome la boca al percatarme de que mis palabras era sumamente ofensivas.
Una leve sonrisa se dibujó en esa boca acompañada de un bigote asqueroso.
-Los Ackerman… Con que ese grupo de… anormales… -dijo entre risas.
-Debo defender a mi marido, ¿no le parece? -mentí, tratando de inventar una excusa capaz de sacarme de ese agujero.
-Claro, claro…
Escuchando ese tono sarcástico, el cual despreciaba mis palabras; mi cuerpo comenzaba a crear repulsión por su vos de maneras nunca imaginables.
-Bueno, hemos dialogado; mas no hemos cogido. ¿Qué crees que debo hacer? -preguntó, comenzando a girar como lo hacen los perros antes de dormirse en suelo -. ¿Quizá debería de cogerte aquí y ya?
-No, no deberíamos. El suelo está sucio y no deseo que mi violación sea pública; señor.
-Poco me importan tus deseos. Pero comparto un poco tu opinión. El público perjudica la cogida.
-Supongo… -murmuré, tratando de que abandonase la idea de tomarme a la fuerza en la entrada de mi casa.
Observando cómo su pecho se inflaba para continuar la conversación, el sonido del galopar de varios caballos comenzaba a apoderarse del lugar.
-¿Caballos? -pregunté, sintiendo curiosidad por la velocidad en la que venían -. Al menos cuatro carruajes han llegado.
-Caballos españoles… -indicó el príncipe, apretando los labios al no estar muy alegre por la llegada de los dueños de semejantes animales.
-Sólo hay una familia dueña de esa raza en todo Paraíso y una en Marley… -mencioné, sintiendo más nervios que tranquilidad al saber que ellos estaban en casa y que quizá era para llevarme.
-Sí, sólo existe una familia capaz de restregarnos en la cara su dinero, su poder y sus habilidades… extrañas en la cara de nosotros los hijos de Ymir -. Respondió, caminando en dirección a ese sillón cerca de la puerta -. Supongo que nuestro juego se acabó, mocosa. Tus amos han llegado.
-Supongo… -susurré, pensando que ellos, la familia que se convertiría en la mía; fue capaz de viajar hasta aquí por mí.
Riendo un poco al sentir placer por la llegada de esa familia a mi territorio, no pude evitar bajar rápidamente por las escaleras para hablar con él:
-¿¡Qué es tan gracioso!?
-Dentro de unos minutos desearás no haber nacido. Sólo lamento no haber podido lamer esa deliciosa vagina virginal. Pero descuida, una vez seas violada por tu marido; yo puedo pedir que te comparta… No pierdo mucho… Si es la familia que creo, estarás más que arrepentida por su llegada. Y si es la otra… Bueno, por ambos lados pierdes…
-¿La otra? -pregunté confundida.
¿Acaso había otra familia interesada por mí? Pero, ¿quiénes? No tengo nada que ofrecerles. De hecho, aun no comprendo por qué los Ackerman me desean y por qué el reino confabula junto con ellos para venderme como una vaca de corral.
-Lástima… -susurró, exhalando más aire de esa panza regordeta.
Tomando un poco de aire para preguntar a qué se debían sus palabras, esos carruajes finalmente se colocaron lo suficientemente cerca para escuchar cómo sus puertas se abrían. Escuchando cómo el cochero bajaba para luego abrir esas puertas, mi piel se erizó.
-Parece que son muchos… - escuchando el rechinar del estribo cada vez que alguien bajaba de esos carruajes -. Al menos cinco… No, más…
-Ocho para ser exactos. -corrigió el príncipe -. Aunque sólo son seis guardaespaldas. Quiénes importan son dos… O quizá tres… Ya te dije, depende de la familia…
-¿Tres? -le pregunté, sin comprender.
Escuchando pisadas delicadas acercarse a la puerta, de manera inconsciente retrocedí un par de pasos.
-Bienvenidos… -exclamó el príncipe; levantándose esta vez con mayor rapidez de su asiento una vez visualizó a la familia visitante -. Espero que el largo viaje no los haya incomodado. No los esperábamos hoy, la carta decía que vendría dentro de un par de semanas… Pero como siempre, ustedes deciden hacer las cosas por su cuenta y adelantarse.
Observando como los dueños de ese estilo suave y delicado de caminar finalmente aparecían, tomé un poco de aire para hablar:
-¿Quiénes son ustedes? -pregunté de manera apresura, observando a esos sujetos que nunca había visto en mi vida.
-Discúlpenla, ella no sabe de modales -recalcó el príncipe, haciendo una leve reverencia hacia ellos.
-¿Es ella? -le preguntó una joven vestida de empleada al príncipe sin mostrar sorpresa o alegría alguna.
-Sí… La futura esposa de Kenny. Su nombre es Hanji Zoe, la mujer más inteligente del reino. O al menos eso dicen los informes.
-¿Kenny? -cuestionaba la mujer, acercándose rápidamente hacia donde yo estaba -. Es una niña…
-El heredero de los Ackerman es Kenny -. Confirmaba el príncipe, estirando su mano para saludar a un caballero apuesto y de cabellera rubia.
-Cambio de planes, Rod -. Exclamó ese hombre, sonriendo de forma amigable sin tocar las manos del príncipe, como si hubiese ignorado el saludo.
-Kenny es rebelde. Y él pude quedarse en Paraíso, mas ella viajará con nosotros -intervino la mujer, mirándome de manera penetrante como si quisiera atravesar mi alma con esos ojos.
-¿Quieres unirla con alguien más? -preguntó confuso Rod.
-Tus cálculos son erróneos. Existe otro Ackerman. Y el heredero más joven de ellos. Aparte de apuesto, es talentoso; más que su tío -. Insistía la mujer.
-Ah, con que hablas de Levi… Levi es soldado de la casa real. Cuida la cama de mi padre. Ha matado más de mil personas desde que es un mocoso de unos… ocho, creo. No sé, es muy… bajo…
-Levi… Sí, ese mismo. Se habla mucho de ese joven en Marley. Y aunque su altura puede ser un problema, Hanji es alta. Sus hijos los serán también -respondió la mujer, mirándome desde arriba hasta abajo.
Escuchando cómo hablaban de los Ackerman frente a mí como si yo no estuviese, esa mujer vestida de empleada con un delantal blanco y el resto de sus vestiduras color negro; pude sentir sus manos sobre mi rostro y demás partes del cuerpo, como si estuviese buscando un objeto perdido.
-Está ovulando… -mencionó en vos alta y en un tono más que relajado, manoseando mis caderas.
-¿Disculpa? -pregunté, sintiéndome acosada por sus manos que tocaban todo mi cuerpo.
-Tenemos poco tiempo para preñarla -Advirtió, tomándome por una de mis muñecas con una fuerza impresionante.
Tratando de soltarme de esa joven extraña, pude ver una sonrisa amplia en el rostro bello de ese rubio de cabellera larga:
-Bueno, entonces está decidido. Primero te preñamos, y luego te llevaremos a casa. ¿Qué dices? -preguntó en un tono amable y una pizca de mando, como si estuviera interesado en mi opinión; cuando en realidad sólo preguntaba por amabilidad y educación, porque mi opinión en esa habitación era todo menos importante.
-Sólo no asesine a mis padres, por favor… -respondí, sintiéndome derrotada al ver que las palabras de ese príncipe eran reales. Deseando más que nunca haber sido asesinada en vez de ser un vientre de alquiler que pasaba de mano en mano. Sintiendo cómo la mano de esa joven soltaba mi muñeca, caí sobre la silla más cercana; tratando de recuperar el aliento.
-Joven Tybur, acabo de conocerla. No quiero traumarla. Es una joven de sólo… diecinueve años, creo…
-La han criado con mentiras, eso no me agrada y menos le agradará a mi familia. Si la estreso, tendrá un embarazo problemático y no queremos nada de eso. Vaya… Está bien, está decidido; hablaremos una vez nazca ese bebé -. Indicó, tocando su barba como si estuviese pensando en algo -. De todas maneras, el plan no cambia.
-Como usted lo desee joven Tybur. Lo importante es mantener la paz -respondió sonriente -. Evitando los errores del pasado, ¿era así su discurso? -preguntó de manera sarcástica, como si las palabras de ese rubio le sonaran estúpidas -. Ustedes y ese afán de hacernos pagar las deudas del pasado.
-Hablaremos de eso después, príncipe -recalcó, mirándome fijamente con esos ojos oscuros como la noche.
Caminando rápidamente hacia mí con esas ropas finas y ese aroma exquisito, ese joven de quizá unos treinta y cinco años tomó mis mejillas:
-Entre más rápido sepas la verdad, más útil le serás al reino de Marley.
-Creí que… le servía…a Paraíso… -traté de decir, sintiendo sus dedos sujetarme fuertemente.
-Entendido, hermano -indicó, haciendo una leve reverencia a ese hombre para salir segundos después en dirección a esos carruajes.
-Como siempre, pensando antes que los demás… -mencionó a regañadientes el príncipe, quien al sentirse más que molestó; decidió sentarse en el comenzaba a ser su sillón favorito en esa sala.
Tomando aire como si fuese a dar un discurso importante, sus labios de forma inesperada se juntaron, acumulándolo dentro de esas mejillas rosadas. Exhalándolo segundos después, haciendo que mi nariz sintiese su aliento mentolado que, para mi sorpresa, se sentía delicioso. Y es que aparte de ser el sucesor de la familia más poderosa jamás conocida por la economía mundial, podría fácilmente ganar un concurso de belleza como esos patrocinados por el reino, cuando querían entretener al pueblo y alejarlo de los problemas socioeconómicos actuales.
“Es más que atractivo”, pensé; observando ese mentón cuadrado y masculino que estaba decorado con unos cuantos bellos rubios y quizá algo rojizos. “Mierda, tal parece que mis hormonas comienzan a jugarme en contra”, me repetía para sí; sintiendo por alguna extraña razón ganas de besar esos labios delgados que tenía.
-No te preocupes, no estás loca. Estás hecha para sentirte atraída por nosotros -respondió en un tono tranquilo, como si hubiese leído mis pensamientos -. Pero es sólo algo que tus hormonas hacen cuando estás preparándote para ser fecundada. Pero sólo funciona con nosotros los de sangre real…
-¿Disculpe? -le pregunté, tratando de entender sus palabras.
-Pero no deseamos procrear contigo, tenemos nuestros métodos para mantenernos puros. Nuestra meta es clara -soltándome -. Quiero al guerrero más poderoso jamás visto.
-Un hijo… ¿Y si es niña?
-Su género es lo de menos… Quiero eso que los hace explotar, eso que los hace moverse de manera inconsciente y que los hace tan especiales…
-Nunca he presenciado tal cosa.
-No hablo de ti, chiquilla… Ah, por cierto…No me he presentado de manera formal. ¿Dónde están mis modales? -preguntó, estirando su mano para tomar la mía -. Mi nombre es Willy Tybur, hijo mayor de la familia real actual de Marley.
-Los Tybur… -susurré, sintiendo cómo ese joven sujetaba mi mano con delicadeza y un poco de fuerza -. Ustedes asesinaron a la familia Fritz que permaneció en Marley en tiempos de guerra cuando el rey legítimo vino a vivir a estas tierras.
-Eso fue hace mucho… -murmuró -. Pero déjame corregirte un poco. En realidad, somos familia. No asesinamos a los Fritz como dice la leyenda. Nos casamos con ellos. Nosotros también somos hijos de Ymir después de todo, y lo correcto es casarnos entre nosotros si queremos mantener puro el linaje. Aunque claro, hay males necesarios -Corrigió, sonriendo de tal manera que sus ojos se llenaron de pequeñas arrugas; ampliando su belleza y atractivo varonil.
-Ya veo… con que los dueños de Marley y los de Paraíso después de todo son los mismos. Quizá deberían de corregir los libros de historia, señor. Mis profesores estarían agradecidos por esa información tan novedosa para nosotros los historiadores.
Sonriendo tímidamente, acomodó su cabellera:
-No estamos interesados en cambiar el folklore de Paraíso. De lo que sí estamos interesados en lo que ustedes tienen y nosotros no -recalcó, caminando unos diez pasos lejos de mí.
-¿Petróleo y gas natural? -pregunté en un tono sarcástico, sabiendo que no era eso lo que buscaban.
-Ackermans. Marley cometió el peor error de todos: Dejarlos ir. Dejar que ellos se vinieran a Paraíso y ayudaran a los Fritz.
-Ah, ellos… -murmuré, frunciendo el ceño al sentir que vendría algo malo de la boca de ese hombre.
-Es ahí donde entras, Hanji. Desde ya, agradezco por tu colaboración al reino.
-No soy una de ellos. La familia del arroz, vive en la zona apartada del reino. No son muy sociables que digamos. Y con lo que respecta a mi persona, soy una simple estudiante de historia del reino. Lo único especial son mis notas y mi persona.
Ampliando más esa sonrisa, decidió acercarse unos cuantos pasos en mi dirección para nuevamente sujetar mis mejillas con una mano:
-Eres tan única, y tan valiosa como ellos -. Indicó -. Y lo único, sólo se maximiza si se une con lo extraordinario ¿Entiendes? Tenemos suerte, porque estás ovulando. Y los Ackerman son muy buenos en el arte de fecundar mujeres listas para ser preñadas. Tu sangre pura y la de ellos, harán que nuestro linaje vuelva a los orígenes. Y eso, hará que conquistemos el mundo.
-Ella no sabe nada, joven Tybur. Será mejor que abandone los discursos. Es como hablarle a una campesina -, intervino el príncipe.
-Los recuerdos están ahí. Sé que lo están. Cuando podamos resolver el acertijo, estoy seguro que nos veremos beneficiados por ello.
-Dudo que sepa algo -corrigió de mala gana el hijo mayor del actual rey -. Mi padre dijo que no sabemos si la leyenda es cierta, y si lo dicho por el idiota de Kenny es cierto.
-Esperen… -murmuré confundida.
-¿No te han dicho nada? -preguntó curioso el rubio, soltándome -. Tranquila, cuando sepamos que estás preñada y ese bebé venga a este asqueroso mundo, te lo diremos. Nos darás la razón de todo.
Escuchándose esas pisadas suaves con unas más toscas, la joven vestida de empleada y un hombre entraron.
-Ah, con que finalmente. ¿Por qué la tardanza? -preguntó en un tono suave y muy educado el rubio -. Déjame presentarlos… -Indicó, acercándose al joven quien vestía un traje hecho a la medida de color negro con zapatilla del mismo tono, que junto con esa corbata alrededor de su cuello hacían juego con su camisa gris.
-No es necesario -interrumpió el varón de cabellera negra y mirada de pocos amigos, mirándome por unos segundos para alejar esos ojos azules grisáceos de los míos con rapidez.
-Tan amable como siempre, joven héroe. Tienes derecho a no hablar tanto, te has ganado el mérito. ¿Sabían que peleó en la batalla cuando apenas tenía diez años luchando por defendernos a Marley y Paraíso de la invasión de Medio Oriente? Pues sí, nuestro contemporáneo Helo, está en esta sala.
-Sólo Levi -respondió en un tono serio, cruzándose de brazos -. No es necesario llamarme de otra manera que no sea mi nombre.
“¿Levi?” me pregunté, tragando saliva al ver finalmente el rostro de aquel quién pidió mi mano horas atrás.
-Entiendo, Levi. Claro, sólo Levi… -respondió el rubio, sonriendo de oreja a oreja.
-Hermano, tomaré su temperatura -intervino la mujer -. Así sabremos si es adecuado hacerlo ahora o más tarde.
-Hanji, ve con mi hermana y haz lo necesario. En cuanto a ti, Levi. Sube y asegúrate que el cuarto esté listo para que te acuestes con ella.
-¿Disculpa? -pregunté de manera apresurada, sintiendo cómo la mujer sujetaba de mi brazo de tal manera pudo levantarme con facilidad -. Yo… ¿¡Y él!?
Observando cómo el joven apartaba su mirada de la mía por aparente incomodidad. Traté de soltarme de la chica, fallando de manera impresionante.
-Deja de luchar, soy mucho más fuerte que tú. Coopera que no hay mucho tiempo -indicó, jalándome con fuerza hacia el último sillón de la sala -. Abre -exigió, tomándome por el tobillo de una de mis piernas -. Abre o lo haré a la fuerza y te dolerá más.
-Sería bueno que al menos pudiera saber qué harás -respondí, luchando contra esa fuerza impresionante.
-Necesito saber la temperatura. Si estás en la adecuada hora para fecundar.
-Ustedes… -susurré, dejando de luchar al recordar las amenazas de muerte para con mis padres, amigos y maestros.
Sintiendo cómo mi enagua tapaba mi vista, pude sentir segundos después los dedos fríos de esa mujer retirar hacia un lado mi ropa interior.
-Relájate… -murmuró, metiendo algo dentro de mi vulva -. Dolerá un poco.
-Mierda… -susurré, sujetando con fuerza los descansa brazos de madera al sentir cómo ella introducía cada vez más ese objeto frío dentro de mí -. Duele...
-Eso quiere decir que eres virgen. Qué bueno… -respondió, sacándolo fuertemente. Soltando mi pierna con violencia, haciendo que mi pie golpease el suelo bruscamente.
Quedándome sin palabras al sentir que eran innecesarias, esa mujer habló con el tono suficiente alto para que todos escucharan en esa pequeña sala:
-Prepara al joven Ackerman, está lista. Podremos intentarlo al menos un par de veces hoy. Y durante las siguientes dos semanas, dos veces diarias. Una por la mañana y otra por la tarde-noche. El joven debe descansar, no podemos forzar a la naturaleza masculina -Indicó, caminando un par de pasos hacia su hermano -. Podemos aprovechar el regreso a casa y parar cada cierto tiempo para que ellos hagan su trabajo.
-Sí, eso estaría bien. Pediré un carruaje exclusivo para ellos. Así no nos detendríamos mucho. Los caminos han empeorado por el clima y no podemos atrasar la llegada de ese bebé a este mundo.
Sus palabras sonaban cada vez más locas. Querían que ahora ese tal Levi y yo, folláramos como perros en celo por un beneficio que aún era confuso, por varios días y en un carruaje en movimiento. “¿¡Qué rayos les pasaba por la cabeza a esos dementes!?”, pensé.
-Sube, por favor -le dijo a Levi, acercándose lentamente antes que él se moviese -. No hay tiempo para limpiar el cuarto. Así que deberás soportarlo.
Apartando la mirada de la mujer, sin decir una sola palabra; ese joven simplemente subió en dirección a mi cuarto como un chico obediente, subiendo con una rapidez impresionante esas viejas escaleras.
-Hanji, tu sólo ve y túmbate. Él hará el resto. Ha sido educado para ello -Indicó, guardando el termómetro en su bolsillo -. Hermano, prepara los caballos. Dile a Levi que tiene media hora nada más.
-No es necesario, él sabe eso -corrigió el rubio -. Hanji, esfuérzate. Créeme, todo será para crear un mundo mejor; donde nadie nos crea monstruos ni menos pecadores.
“¿Un mundo donde nadie nos crea pecadores?”, me pregunté; comprendiendo cada vez menos lo que estaba pasando. Entendiendo únicamente una cosa: El príncipe no sería mi violador, Kenny tampoco; quién iba a penetrarme sin mi consentimiento era nada más y nada menos la persona quien horas atrás había aparentemente venido por mi mano: Ese joven con ojos claros, cabellera negra y ropas finas; aparentemente el heredero de la familia arrocera y supuesto héroe de los reinos.
-Sube -exigió la mujer, tomándome con fuerza del brazo para arrastrarme rápidamente por esa escalera hacia mi cuarto.