Julsen Bastian
Ilustración: The little Prince cover book

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Julsen Bastian
Ilustración: The little Prince cover book
Creí que con el tiempo, solo vas por la vida experimentando algunas cosas, pero no siempre es así. Estaba cada día más enamorado de su existencia y, sin ella, soy un errante en inimaginables esferas. Soy el principito que se perdió en oscuros planetas.
El eco de su sonrisa creó página tras página de amor y, aunque no sea su capítulo favorito, tuve el placer de amarla como nunca antes nadie más la amó.
C A P I T U L O 7
Julsen Bastian
20 de Noviembre 🥀 On my way out
Nos Tempos do Imperador - Capítulo 7.
"Todos nós devemos viver plenamente, mas ninguém é feliz o tempo todo; o que precisamos ter é pequenas e grandes alegrias ao longo do trajeto e isso é o que nos faz querer prosseguir."
—En fin. —Comenta Cyril, visiblemente incómodo—. Aquí estamos. —Todos están guardando silencio, como esperando que Graham esté a punto de decir algo muy importante. Y, ¿siendo honestos? Ni siquiera sabe qué está haciendo aquí—. Bien, eh... —Carraspea—. La clave para ganar es que no perdamos.
Pues va a estar interesante la partida. Paintball terror.
Créditos a la persona que la sacó.
A ver, la cara de Loic entiendo que sea así por ver a Eloïse, ¿pero la de Iván? Yo creo que Iván quedó con Loic y Eloïse los pilló, porque viendo cómo es Iván y que el drama de la ruta es la relación de Iván con Loic y Constance... Sinceramente, no me sorprendería.
No he jugado el capítulo, así que esto es una suposición mía.
#SkamEspaña parallels:
Amira and Joana aka queens in knowing when they have to go and leave their friends to speak with crushes...
2x08//3x07
BONUS: Also Amira not understanding Hugo wants to score with Viri, because our queen only speaks #Croana
Also, if you want to take a look (a read actually) at the new chapter of my Hogwarts Croana AU, here’s ao3 and Wattpad links https://archiveofourown.org/works/20069662/chapters/55879948 https://www.wattpad.com/855410635-i-follow-you-chapter-3-date-in-hogsmeade
A medida que sentía más pena al conocer su pasado... me daba cuenta de lo que sentía por él.
Era amor.
Incluso cuando oía su voz me ponía emocional. No quería dejarlo sufrir nunca más. Decidí que mataria a quienes se metieran con él.
Lo amo.
Lo amo de verdad.
El Huaso, parte 7: La Primera Vez
Lista de capítulos
Después del Tokio Drift de la parte 6, estuve durante cuatro días en la casa de mi abuela jugando cartas y viendo teleseries, disfrutando a concho el verano mientras ignoraba las llamadas y mensajes del Huaso. A pesar de estar enojado con él, igual quería llamarlo y escucharlo y blablá, todas las weas que uno quiere cuando se enamora. Pero el orgullo y la dignidad ganaron así que no le contesté nunca.
El Sergio en tanto me hablaba por whatsapp y yo le contestaba en buena onda, más que como conquista y coqueteo, hablábamos en plan de amigos; por mi parte aún estaba aweonao por el Pato, y aparte del beso rico que me dio el Sergio, no me interesaba más allá que eso (hasta entonces al menos).
El dia anterior a mi regreso a Antofa, aproveché de salir después de almuerzo mientras mi abuela tomaba su siesta con La Jueza de fondo en la tv a todo volumen. Me dirigí a la estación de servicio a comprar una botella de agua para tomar en el camino y cuando llegué vi que estaba el Pato sentado en la camioneta de su papá. Me entró un pánico cuático, como que me empezó a faltar el aire, pero me tranquilicé, y antes de que se diera cuenta que lo había visto, me acerqué.
—Hola —le dije, apoyándome en el borde de la ventana del copiloto, que estaba abierta.
—Larry! —me dijo con una sonrisa genuina, alegre y tratando de abrir la puerta para bajarse.
—¿Qué haces aca? —le pregunté cortante, aunque amable (creo), lo que hizo que se quedara en el asiento.
—Te vine a buscar po. Para que pasemos juntos tu último dia por lo menos —me ofreció mientras se bajaba de la camioneta.
—¿Y la Mari?
—No nos va a estorbar más —me respondió acercándose a mi, dudó por un segundo si darme un beso ahí frente a todos, pero al final solo me abrazó.
—No puedo porque justo iba a juntarme con un loco —yo, aweonao, tratando de sacarle celos.
—¿Una cita? —me preguntó sorprendido.
—Sí.
—Mentiroso —me dijo riendo—. Ya, súbete, que nos queda poco tiempo.
Me abrió la puerta del copiloto, y yo lo obedecí. El verlo ahí especialmente para mi, me hizo olvidar toda la rabia y la pena (aunque me sentí un poco weon por tratar de sacarle celos con un “loco” imaginario). Me explicó que les preguntó a mis primos donde me habían dejado, y que había ido a la gasolinera a esperar por si aparecía los últimos dos días.
Me llevó a la playa en La Serena, donde comimos helados y conversamos la situación. Me contó que el día que me fui terminó definitivamente con la Mari, y que a pesar del meltdown que tuvo se mantuvo firme. Me dijo que cuando se dio cuenta que me había ido sintió como que se le caía el mundo y que lloró “un poco”, que quería estar conmigo a toda costa y hacerme feliz. Solo con sus palabras me estaba haciendo el hombre mas feliz del mundo.
Luego bajamos a la playa, donde se sacó el short y se metió al agua solo con bóxer, mirándome coquetamente, como diciendo “te acuerdas?”. Yo andaba con traje de baño asi que me metí igual. Estuvimos un rato bañándonos pero luego nos fuimos porque había aún mucha gente, y el Pato quería privacidad. Nos subimos a la camioneta, tal como salimos del agua y partimos. No me dijo dónde íbamos pero yo ya lo sabía. En el camino iba mirando su paquete blanco traslúcido saltando al ritmo de la carretera, pero él no se dio cuenta.
—Por siacaso, no te creí lo de tu cita. No porque fuera imposible que salierai con alguien mas, sino que porque no quería que fuera verdad —me dijo dándome la mano.
—O sea mi amigo aun podría estar esperándome en el faro y a ti no te importa —le respondí fingiendo indignación.
—No me importa. Solo te quiero para mi —dijo y luego me besó la mano.
A eso de las siete de la tarde llegamos al mismo lugar de la carretera por donde habíamos bajado al río. Se detuvo a un lado de la carretera, se bajó (solo en bóxer), y me hizo esperar en la camioneta mientras él arreglaba algunas cosas. Al rato volvió con cara de enojado y me dijo que había gente en el río así que no podíamos quedarnos.
Le dije que no se preocupara, que podíamos ir donde mi abuela.
—Se suponía que hoy mi tía la había invitado a su casa a tomar té —le expliqué.
—¿Y si no? —me preguntó, con desconfianza.
—Bueno igual está medio sorda —le dije en modo 1313
Aceptó, aún medio enojado por no seguir con su plan; se vistió y partimos otra vez. Llegamos donde mi abuela, y justo estaba saliendo junto con mi tía a la casa de esta. Aproveché de preguntarle si no había problemas con que estuviera con el Pato en su casa, y me dijo que no.
Entramos a la casa y lo llevé a mi habitación (bueno, la habitación de mi tía cuando aún vivía ahí).
—Veo que ya la decoraste a tu manera —me dijo el Pato, señalando un poster de los backstreet boys que aún estaba ahí colgado.
—Cállate wn —le dije riéndome y empujándolo a la cama, aunque no se calló. Se dio media vuelta, me tomó de la cintura y me miró a los ojos.
—Perdóname. En serio no quise hacerte daño.
Y luego sin dejarme responder, me besó. Me besó con toda la pasión acumulada de los últimos cuatro días. Con su lengua masajeaba la mia, mientras sus brazos recorrían mi cintura y mi espalda. Él no se atrevía a bajar mas con sus manos, pero yo si. Le toqué el paquete y estaba durísimo. Apreté sus nalgas por encima del short, mientras él me acariciaba el pelo.
Hasta que por fin bajó sus manos y empezó a abrirme el traje de baño. Me lo bajó y me tocó el paquete, durísimo igual que el de el. Me lo apretaba, pero lo notaba nervioso, así que decidí tomar yo el control de la situación y dejar que se relajara.
Le saqué la polera y lo hice que se acostara en la cama, mientras yo me sacaba la mía. Le bajé el short con el bóxer y descubrí su gran herramienta. Era perfecta, como la había imaginado (aunque no digamos que hasta entonces dejara mucho a la imaginación). Le lamí el glande y pude escuchar sus primeros gemidos. Lo comencé a pajear mientras le lamía los huevos, y luego me lo metí a la boca. A pesar de que no me cabía completo en la boca, podía escucharlo disfrutar el momento. Me tomó de la cabeza y empezó a mover su pelvis. Arriba y abajo. Despacio al principio, y al final con toda la potencia que le permitían sus musculos, hasta que se detuvo. Continué con mi trabajo y luego lo besé, mientras me acomodaba sentándome sobre él. Meneé mi cadera sobre su pene mientras lo besaba, y sentía sus exhaladas de placer en mi boca.
Con su brazo derecho me rodeó la cintura, y con el izquierdo se ayudó a sentarse en la cama, para luego dejarme acostado, y bajó por mi pecho y abdomen besándolos, hasta llegar a mi bóxer. Me besó el paquete y le pasó la lengua al glande por encima de la tela. Me bajó la ropa interior y me comenzó a pajear, mientras dudaba si acercar su boca o no.
—No es necesario que lo hagas si no te sientes preparado —le dije para tranquilizarlo.
Me miró aliviado y se acercó a besarme mientras me pajeaba. Luego me volteó, y mientras me besaba el cuello, me apretaba los glúteos con sus manos, y después me los rozaba con su pene erecto, mientras yo movía mi pelvis arriba y abajo. Se arrodilló en la cama e hizo que me pusiera en cuatro, me tiró un escupo en el ano y luego comenzó a meterlo. Me dolió un poco. Mucho. En ese entonces nunca había sido pasivo con un pene así, y menos sin jugueteo previo, pero tenía que aceptar lo que tenía.
Se comenzó a mover lentamente, para evitar que me doliera mucho. Solo con la puntita al principio. Cuando se me pasó el dolor dejé de quejarme y comencé a gemir de placer, y el Pato se dio cuenta y comenzó con sus embestidas más profundas y rápidas.
El Huaso ya había recuperado todo el dominio de la situación y me dio vuelta, para quedar frente a él, posición de misionero. Me comenzó a besar mientras volvía a meterla y me hacía sentir un nivel de exitacion que no recuerdo haber sentido antes. Con su pene me estimulaba de manera que no tuve necesidad de tocarme. Por fin estaba conociendo como era realmente el Huaso, que en realidad tiraba como potro. No le podía corresponder los besos por la excitación que sentía, y el se dio cuenta de eso. Comenzó a acelerar el ritmo y a hacerlo hasta el fondo, mientras yo gemía de placer, ya incapaz de controlar mis gritos, hasta que semen cayó sobre mi abdomen solo por órdenes del Huaso. Casi al mismo tiempo sentí como su semen se esparcía por mi interior, con un grito de orgasmo de él. El Pato se acercó a besarme y luego se tumbó a mi lado.
Nos quedamos tirados en la cama, uno al lado del otro, desnudos, hasta que la transpiración se nos enfrió y nos dio frio. Entonces el Huaso me abrazó y nos quedamos ahí haciendo cucharita, tapados con la sabana. Ya como a las 10 nos fuimos a duchar y luego nos vestimos. Cuando nos estábamos despidiendo, me dijo que al dia siguiente me iba a pasar a buscar para llevarme al terminal. después de nuestro ultimo beso le advertí:
—Para la otra tení que usar tu boquita en otras zonas igual.
—Saaale, si me dijiste que no lo hiciera si no quería —me discutió.
—Sí pero eso era solo por hoy ¿estamos de acuerdo?
—Bueno ya —respondió de mala gana, aunque con una pequeña sonrisa de emoción.
Siguiente Capítulo: Reencuentro