31 de marzo, 2013. El sacrificio de los últimos EGREGOROI, brujos al servicio de las entidades celestiales, permitió que, junto a la energía combinada de nefilim y brujos rúnicos, las PUERTAS DEL INFIERNO y la ENTRADA DE FEERA volvieran a cerrarse, dando por finalizada una pesadilla que ya atormentaba a muchos. Sin embargo, los nefilim sobrevivientes no tardarían en percatarse de que sus habilidades, lejos de desaparecer —tal y como preveían que sucediera una vez su misión quedase finalizada—, se mantuvieron simplemente intactas.
Los nefilim sin los demonios no tenían sentido, ¿verdad? Entonces, ¿qué ha sucedido realmente?
Dejadme presentaros a LOS REZAGADOS. La mayoría de demonios consiguieron escapar de vuelta al infierno, pero algunos pocos quedaron anclados a la Tierra, bajo el implacable hechizo de sumisión del AQUELARRE GRIGORI. Ahora, convertidos en su silenciosa arma, constituyen la potencial amenaza para todos los enemigos de tan desalmados brujos, mientras los nefilim, ignorantes de lo sucedido, tratan de encontrar respuestas. ¿De verdad ha acabado la guerra?
Sin embargo, en medio del caos, una nueva CHISPA brilla al final de un arduo camino de investigación. La SOCIEDAD AUGUSTINE ha dado con la clave para su último y más importante experimento: criaturas antaño lobos, capaces de dominar la magia, y dominadas por su propia sed de sangre... las QUIMERAS parecen haberse convertido en el nuevo éxito de la compañía; un éxito que quizá, saboreen por poco tiempo. Y es que algunos de los prisioneros para llevar a cabo dichos experimentos no han sido otros que LOBOS LANVIK. La poderosa manada de licántropos, ya asentada en Mystic Falls desde hace años, no permanecerá callada ante el agravio. Fuerza bruta e intelecto volverán a batirse en duelo una vez más...
El día en que Soren desapareció fue el primero en que Aidan sintió lo que era el verdadero miedo.
No el miedo infantil a los monstruos bajo la cama o al castigo de un adulto, sino ese otro, más frío, más real. El que se mete bajo la piel como una aguja de hielo, que transforma la risa en silencio y lo cotidiano en un terreno incierto. Aidan tenía nueve años y, hasta entonces, creía que nada malo podía pasar en su pequeño pueblo de Cork. Que los ríos cantarían siempre igual, que el bosque los protegerían, que su mejor amigo estaría cada mañana esperándolo en la puerta con esa sonrisa torcida y esos ojos raros, uno de ellos de un rojo imposible.
Pero Soren no volvió.
Al principio pensó que habría enfermado y que tuvo que irse de urgencia a San Mungo. Luego creyó que su madre lo habría llevado de viaje. Pero los días se hicieron semanas y las semanas, meses, y nadie volvió a ver a Meredith ni a su hijo.
El rumor creció como hiedra venenosa: se fueron en la noche, escapando de algo. O de alguien. Las palabras flotaban entre los vecinos, apenas un murmullo, un susurro esquivo entre pociones y hierbas mágicas. Nadie decía nada claro. Nadie buscaba.
Pero Aidan sí.
Durante meses recorrió el bosque donde solían jugar, revisando los viejos escondites, gritando su nombre al viento. Llegó incluso a internarse hasta donde el musgo era más espeso y el aire olía a magia antigua. De alguna manera infantil y valiente, creía que si gritaba lo suficiente, si deseaba con todas sus fuerzas, Soren volvería. No entendía por qué nadie más lo hacía.
Él había sido su primer amigo.
El niño pálido y callado que nadie entendía. El que no hablaba mucho, pero sabía escucharlo todo. El que podía predecir cuando alguien iba a morir —aunque Aidan nunca supo si eso era solo una historia o la verdad. Para él, Soren era simplemente “Soren”: el niño que sabía trepar los árboles mejor que nadie, que hacía figuras con ramas torcidas, que hablaba con las luciérnagas como si fueran viejas amigas.
Se habían prometido ir juntos a Hogwarts.
“Seremos compañeros de casa”, había dicho Aidan con orgullo.
“O enemigos eternos si me toca en Slytherin”, había bromeado Soren, y ambos se habían reído hasta rodar por el barro.
Pero eso jamás sucedió, los susurros de la desaparición pronto se volvieron silencio y ya nadie volvió a hablar o recordar a la extraña mujer y su hijo que vivían en las colinas cercanas al río.
Excepto Aidan por supuesto.
King's Cross, Londres
Septiembre de 2008
El tren partió sin él.
Aidan se quedó mirando por la ventana del Expreso de Hogwarts con la esperanza, absurda e infantil, de que en el último segundo Soren apareciera corriendo entre la multitud, con esa expresión entre desafiante y contenida que tanto conocía. Pero la estación quedó atrás, y su asiento permaneció vacío.
—¿Crees que podamos ver un troll de montaña este año? —comentó un chico de su compartimento, intentando romper el silencio.
Aidan no respondió.
No sabían de qué hablaban. Ni le importaba. Su cabeza seguía prendida en aquel niño perdido.
Soren no se había ido de viaje. No se había mudado. Había desaparecido.
Una mañana estaba, la siguiente no. La casa cerrada. Las ventanas vacías.
Sus padres no decían nada, pero Aidan había oído susurros en la cocina, su madre llorando mientras su padre hablaba en voz baja con un auror.
Habían buscado. Lo sabía. Pero el resultado era el mismo: nada. Y de repente un día simplemente le dijeron que debía intentar olvidarlo. Que no había caso y que solo terminaría haciéndose más daño, y fue eso lo que hizo, al menos con los demás. Dejó de mencionar a Soren, aunque en su cabeza viviera presente.
Así llegó solo a Hogwarts, con la promesa incumplida aún latiéndole en los dedos.
¡Gryffindor!
El Sombrero Seleccionador exclamó apenas rozó su cabeza antes de gritarlo.
—Eres fuego —murmuró en su oído—. Y ese fuego quiere proteger.
Tenía razón.
Pero también era rabia.
Esa primera noche en la torre, mientras el resto celebraba, Aidan se quedó en silencio, observando el cielo raso de la Sala Común. Se sentía fuera de lugar, como una pieza mal puesta en el tablero.
Los días siguientes fueron igual de confusos. Extrañaba a sus padres, odiaba el bullicio de los pasillos, y le irritaban los niños ricos que se burlaban de los muggleborn.
Por las noches, en la oscuridad de su cama, tocaba con los dedos la pulsera de hilo rojo que él y Soren habían hecho juntos. La única cosa que le quedaba de su amigo.
Se juró no quitársela nunca.
—¡Callahan! ¡Otra vez peleando!
—¡Se lo tenía merecido! ¡Le dijo a Niven que su sangre era sucia!
Aidan se volvió conocido muy pronto. No por sus notas, que eran promedio, ni por su puntualidad, que era nula, sino por su incapacidad de quedarse callado ante la injusticia. Si veía algo mal, actuaba. Con palabras, con hechizos, con puños si era necesario.
A los doce años, ya había pasado dos veces por la enfermería, cinco por detención y una por el despacho del Director por arrancar una gárgola del baño de los prefectos con un encantamiento fallido.
—Te vas a meter en problemas —le decía Darren, su hermano mayor, al encontrarlo otra vez castigado.
—Ya estoy metido en problemas, Pax. Así que al menos que valga la pena —respondía Aidan, limpiando el suelo con un trapo encantado que se burlaba de él en francés o quien sabe que idioma hablaba el bendito trapo.
Darren era Hufflepuff, dos años mayor, y una constante presencia en su vida. Era su persona favorita en el mundo, pero Aidan jamás diría eso en voz alta y mucho menos en frente de Darren. Era quien lo ayudaba a estudiar antes de los exámenes o al menos lo obligaba a concentrarse, quien le cubría cuando rompía alguna regla tonta y quien, en secreto y sin saberlo, le ayudaba a olvidar la existencia de aquel amigo que alguna vez había conocido.
Biblioteca, Hogwarts
Febrero de 2011
Aidan estaba concentrado. Lo juraba por todos los leprechauns de Irlanda. Tenía el libro abierto, la pluma lista, y hasta había sacado dos pergaminos por si cometía errores. Estaba a punto de subrayar un párrafo de “Transformaciones Interespecíficas y sus Riesgos Éticos”, cuando sintió una sombra sentarse a su lado.
—¿Estás estudiando por voluntad propia o es que perdiste una apuesta?
Aidan suspiró sin mirar.
—Hola, Paxy.
—No, en serio. ¿Te caíste y te diste en la cabeza?
—Si no te molesta, estoy en una etapa de iluminación académica.
—¿Te vas a transformar en erudito o algo? Sabes que así no funcionan las Transformaciones ¿verdad?
Aidan giró lentamente la cabeza, como si estuviera considerando si valía la pena usar el encantamiento Silencio Perpetuo en su hermano.
—Por tu culpa no me respetan en esta biblioteca, lo sabes, ¿no?
—Eso es porque, la última vez, conjuraste un incendio accidentalmente con una pluma mágica.
—¡Fue una hipótesis científica! ¡La teoría era sólida!
—Encendiste la bufanda de Filch. Aún la cuelga como recuerdo para no olvidarse de colgarte de los pulgares si es que vuelven a habilitar ese tipo de castigos.
Aidan bufó, cerrando el libro con demasiada fuerza.
—¿Qué quieres?
—Mamá me escribió. Dice que si no te hago estudiar, me corta el dinero para Hogsmeade.
—¿Estás chantajeándome en nombre de mamá?
—Estoy canalizando su sabiduría financiera.
Hubo un momento de silencio. Luego Aidan lo miró de reojo. Tal vez no era mala idea cambiar el hechizo de Silencio Perpetuo por uno de Tragamocos.
—¿Y si te digo que sí estoy estudiando? ¿Podemos fingir que soy un buen hermano y tú te vas?
—¿Y perderme el placer de verte fallar un encantamiento de autoescritura y terminar firmando “Aidan el Glorioso” en todos tus deberes? Ni de broma.
—Fue UNA VEZ.
—En defensa tuya, sonaba épico. Le envié dos copias a mamá.
Aidan apretó los ojos. Estaba a punto de agarrar su varita, lo juraba por Merlín.
—Un día, Darren, un día te devolveré todos estos momentos de humillación.
—Sí, sí. Pero ese día no es hoy.
Y con una sonrisa triunfal, Darren le lanzó un pequeño frasco de tinta de repuesto.
—Por si accidentalmente haces estallar el tuyo, “Glorioso Aidan”.
Los años pasaron.
Aidan creció en altura y en fuego. En quinto curso ya era una figura central entre los Gryffindor. Algunos lo admiraban, otros lo evitaban. Era impulsivo, terco, y a veces, demasiado honesto. Pero también era leal, valiente y absolutamente incapaz de traicionar a un amigo.
Una noche, mientras patrullaba los pasillos para el club del castigo (una especie de sistema de redención ideado por un profesor excéntrico que creía que hacer el bien para la escuela los redimiría de sus errores), encontró un libro viejo sobre transformación animal avanzada. Se obsesionó.
No era solo la magia lo que lo atraía, sino la idea de cambiar. De ser algo más allá de su cuerpo, de su historia, de todo.
—¿Estás intentando convertirte en un pato? —preguntó Darren, al verlo en la biblioteca frente a una pila de libros de animagia.
—Quiero transformarme.
—¿Por qué? Ya eres una pesadilla como estás.
Aidan rió sarcásticamente, pero no explicó.
Porque si lo hacía, tendría que admitir que soñaba con correr libre. Que en sus pesadillas, él era un perro ladrando a la nada, buscando a su amigo en un bosque oscuro. Que deseaba, con todo su ser, poder oler el pasado y encontrarlo.
Nunca le había contado a Darren sobre Soren a pesar de su su hermano, y ya habían pasado demasiados años como para empezar ahora.
Un años después, en una noche de luna, lo logró.
Su cuerpo tembló, crujió, se dobló.
Y cuando abrió los ojos otra vez, tenía cuatro patas, una lengua húmeda, y un mundo lleno de olores.
Un husky tan grande como un lobo huargo. Fuerte, ágil, imponente y con ojos intensos de un azul zafiro que parecían arder.
Se miró en el reflejo del lago negro y supo que, por primera vez en mucho tiempo, se parecía a sí mismo.
Séptimo curso trajo consigo un gran cambio: Aisling.
Su hermana menor llegó a Hogwarts con once años y una mochila que parecía tener vida propia. Era una tormenta de energía, sarcasmo y preguntas sin filtro. Darren ya se había graduado y él lo haría pronto, pero aprovecharía todo ese año que tenía junto a su hermana para ayudarla a adaptarse lo mejor posible al castillo.
—¿Cuántas veces te han castigado? —le preguntó apenas bajó del tren.
—Depende. ¿Solo en esta escuela o también en casa?
—¿Alguna vez besaste a alguien?
—¿¡QUÉ!?
—Solo quiero saber si te falta desarrollo emocional.
—¡Aisling!
—¿Sí?
—Por favor, no seas como yo.
—Muy tarde.
Gran Comedor, Hogwarts
Primer desayuno en Hogwarts de Aisling y último primer desayuno en Hogwarts de Aidan.
El murmullo de estudiantes recién levantados llenaba el aire entre crujidos de tostadas, tazas de té flotantes y lechuzas aún medio dormidas lanzando cartas sobre las cabezas distraídas. En la mesa de los de primer año, Aisling Callahan, con la túnica perfectamente abrochada y una expresión más seria que un examen de Pociones, trataba de leer su horario mientras esquivaba migas de pan.
—Oh no… no, no, no… —dijo entre dientes cuando sintió una presencia ruidosa y demasiado familiar detrás de ella.
Aidan apareció con una túnica desprolijamente colgada de un solo hombro, el cabello en todas direcciones como si hubiera dormido debajo del sauce boxeador y un pedazo de bacon colgando de su boca como si fuese una rosa romántica.
—Aaaaaisliiing —canturreó con dramatismo—. ¡La última Callahan ha llegado a Hogwarts! ¡Que toquen las gaitas! ¡Que bailen los trasgos!
—¿Qué estás haciendo en esta mesa? —le espetó sin levantar la mirada—. Esta es la mesa de primer año. ¡Tienes tu propio lugar entre los fósiles!
—¿Fósiles? Herida. Directo al corazón. —Se dejó caer a su lado como si fuera un cojín humano, haciendo tambalear una bandeja llena de jugo de calabaza—. Pero Darren me pidió que te vigilara. Dijo que alguien tiene que enseñarte a no prender fuego a los profesores con la mirada.
—Por Merlín… ¿Qué parte de “no necesito niñera” no entiende esta familia?
—Él te crió. Yo solo vine por la comida gratis y para robar un croissant. —Estiró la mano hacia la bandeja de ella sin disimulo.
—Toca mi desayuno y pierdes la mano, perro callejero.
Aidan alzó las cejas, divertido.
—Guau. La mini-yo tiene garras. Qué orgulloso estaría mamá si viera esto. Aunque también estaría gritándote por cómo usas el tenedor.
Aisling lo fulminó con la mirada.
—No me compares contigo. Yo no planeo pasar la mitad de mi educación en detención.
—Detención es solo otra forma de esparcimiento educativo —respondió, como si fuera una máxima de vida—. Una vez pasé tres semanas enteras castigado por pintar bigotes a los retratos de todos los directores de Hogwarts. Dippet fue el más favorecido, si me preguntás.
—Tú eres la razón por la cual mamá casi le da un infarto en cada boletín escolar.
—Y también soy la razón por la cual el profesor Willmintong nunca más dejó su tintero sin vigilancia después de que se lo cambié por jugo de remolacha. Reacciones preciosas, Aisling. Una obra de arte.
Ella resopló, conteniendo una risa, pero firme como estatua.
—Yo voy a ser Prefecta, voy a ser la mejor de mi año y no voy a manchar el apellido Callahan como tú.
—Ambición, disciplina, sueños. Qué aburrida vas a ser.
—¡Y tú vas a terminar convertido en callejero, vagando por Hogsmeade en busca de sobras!
—Ya lo hago. Es parte de mi entrenamiento animago —dijo mientras movía las cejas, como si fuera el mayor de sus talentos—. Transformarme en husky no es un castigo, es un estilo de vida.
—¿Estás diciendo que te gusta andar babeando y lamiéndole los zapatos a la gente?
—Solo los días festivos. Y una vez le mordí el trasero a Darren. Fue glorioso.
Aisling, sin poder contenerse más, soltó una carcajada.
—Eres insoportable.
—Y me amas por ello.
—Te tolero, que es lo más alto que llegas a obtener de mí.
Aidan sonrió con esa mezcla de descaro y cariño tan suya, y le revolvió el cabello con una mano antes de que ella pudiera esquivarlo.
—No te preocupes, enana. Hogwarts aún no sabe lo que le espera. Vas a incendiarlo… pero con estilo.
—Y tú vete ya, que si un prefecto te ve en esta mesa nos van a sancionar a ambos.
—¿A mí? ¿A Aidan Callahan? Nah… —Se puso de pie como si saliera de una función teatral, haciendo una pequeña reverencia—. Me retiro, pero volveré con pasteles y caos.
—Trae pastel y te dejaré vivir.
—Hecho. Y no te metas con Slytherins hasta el jueves. Tienen entrenamiento de Quidditch y muerden cuando están de mal humor.
—¡Lo tendré en cuenta, oh sabio oráculo de la idiotez!
Y así, entre gritos, amenazas fraternales y risas, comenzaba un nuevo año en Hogwarts. Uno con más rebeldía, una Callahan más… y probablemente un par de explosiones más también.
Él la protegió como un centauro protege su bosque. Se mantuvo cerca, cuidando que no se metiera con los alumnos equivocados, que no se dejara intimidar por las casas más elitistas, que no revelara a nadie que era la más lista de su clase.
Cuando se graduó, le dejó una carta escondida en su baúl:
“Sé libre, pero no cruel. Sé valiente, pero no idiota. Y si alguna vez necesitas ayuda, búscame. Siempre sabré oler el camino de vuelta.”
Se convirtió en Mago Golpeador antes de cumplir veinte.
Junto a Darren, ahora compañero de batallas, formó parte de una generación feroz.
Fueron enviados a patrullas en Knockturn Alley, a limpiezas en el Callejón Claddagh en Irlanda su hogar, a negociaciones tensas con goblins y licántropos.
Aidan era fuego, más ardiente que nunca. Pero ahora sabía dónde arder.
—Nunca entendí de donde sacaste eso —le preguntó Darren, mirando la pulsera de hilo ya deshilachada.
—Es un recuerdo, nada más.
—¿Uno bueno?
Aidan se encogió de hombros.
—No lo sé. Ya no importa supongo, un recuerdo y ya.
Darren lo miró de reojo, no muy convencido de la respuesta, antes de volver a la carpeta de casos pendientes.
—Un recuerdo y ya...
Londres, Inglaterra
Junio de 2026
Y una noche, en un callejón cualquiera, pasó.
Un cruce de pasos. Una figura. Un ojo rojo que lo atravesó desde la sombra.
Un temblor en la memoria.
El eco de una voz que no había oído en años. Irreconocible, más adulta al igual que la suya, pero lo supo... por alguna razón lo supo de inmediato.
Habían cosas que jamás se olvidaban.
Personas que jamás se van de tu memoria.
El zorro y el sabueso volvían a encontrarse. Él no lo recordaba, pero Aidan sabía perfectamente quien era.
Pero antes de poder decir algo había desaparecido, como un fantasma, como aquella vez hace muchos años atrás.
Paso semanas preguntándose si había sido real. Si de verdad estaba vivo. Preguntándose constantemente que habría sido de su vida en todos estos años.
Lee el Capítulo III:
💬 0 🔁 0 ❤️ 1 · 【 The Tales of the Fox and the Hound 】 · Capítulo 3: El brillar de Vulpecula
Londres, Subsuelo del Chinatown
Base Mágica S
Eu estava como que num sonho feliz, quando tudo o que sucede parece que já existiu antes, como se nós o conhecêssemos desde muito tempo e soubéssemos também o que o futuro nos reservava.
En los últimos meses Banff ha sido el núcleo de incontables sucesos que empañan cada vez más el mandato de Levesque. Pese a que se haya restaurado el acceso a la reserva y la afluencia de turistas sigue dentro de la normalidad en los meses de verano, no quedan impunes los diferentes eventos que se han dado en las fechas más próximas.
La investigación de los asesinatos del hospital de Banff han sido cerradas y los culpables detenidos, sin embargo, no se ha revelado nada más que esta información simple y banal para mantener apaciguados a los ciudadanos. No han sido reportados más robos en Hawk Avenue y el caso de Lindsey Oswald también ha quedado en un segundo plano en cuanto a la actualidad. La policía asegura que sigue investigando, aunque cada vez el ambiente dentro del cuerpo se nota más tenso y cargado debido a la división tan férrea que existe.
El verano, los turistas y las acampadas siempre traen consigo un mayor deterioro de los bosques, sobre todo el mal uso y control de los fuegos en la acampada que han provocado varios sustos con pequeños incendios que, afortunadamente, han sido controlados por el cuerpo de bomberos de Banff. En el último informe presentado por el hospital, se han reportado ataques de animales salvajes por haber sido invadidos en su hábitat natural ante el aumento de casos tanto de turistas como locales que acuden al hospital con mordeduras de animales. Sin embargo, no hay reporte alguno de que estos estuvieran afectados por el Vértigo Virus.
Los negocios locales han sufrido un incremento en cuanto a sus ingresos debido a la afluencia de turistas en el pueblo, reflejándose una demanda tanto hotelera como hostelera de prácticamente el 100%.
Las nuevas construcciones en el pueblo se han visto pausadas debido a las últimas manifestaciones. Sin embargo, aunque estas hayan descendido de forma significativa, sigue existiendo un descontento general respecto a lo ocurrido en Porcupine Place: no han llegado las ayudas a las familias que fueron prometidas y muchos de los edificios han sido derrumbados después de que haya habido varios accidentes ya que las estructuras tan antiguas que no fueron reparadas a tiempo y, con ello, el desalojo de muchas familias de la zona. Esto ha traído como consecuencia la destitución de varios altos cargos dentro del ayuntamiento.
Susanne Hopper mantiene su férrea disputa por el poder, coronándose como la principal opositora frente al actual alcalde y siendo la mayor detractora de todos sus movimientos. El primero de agosto, anunció que en septiembre se realizará un evento en el Fairmont Chateau para presentar de forma oficial su candidatura a las próximas elecciones de Banff.
''Recapitulemos... Lo que se supondría sería una fecha de paz y amor resultó ser un abrir de viejas heridas para la mayoría de los personajes de historia.
Mientras que Mel pasaba sola la navidad en su casa, pues su familia le exigía volver a ser aquella rubia de secundaria. Nuestros personajes intentaban ordenar más o menos esos últimos días previos a la navidad en una cena familiar para aquellos que más lo necesitaban, todo eso con el financiamiento de la herencia que Tyler le dejó a Andy como un regalo de Navidad.
Entre discusiones, reencuentros, amigos neuróticos y osos gigantes, se pudo salvar lo esencial de la navidad ''el amor y la amistad'' de esa manera todo terminó con un feliz navidad
Andy: Feliz Navidad Tyler.
Eso es lo que te has perdido en Felizmente''
---Inicio del episodio---
Michael se había levantado temprano esa mañana para ir en busca de Andy, era ya 27 de Diciembre, casi año nuevo y para Andy esa fecha era particularmente especial pues su madre había nacido a las 12:01 horas del primero de Enero ¿curioso no?
Michael dejó en el suelo del aeropuerto la maleta del pelinegro y le sonrió.
Michael: Llámame cuando llegues. ¿Está bien?
Andy: Claro Michael y gracias por venir a dejarme.
Michael: Además quería estar presente antes de que fueras a Haití.
Andy: No voy a Haití Michael.
Michael: ¿no?
Andy: Voy a Oregon, Sherwood exactamente. Mamá es voluntaria en el hospital de ese lugar y en estas fechas las necesitan por la falta de personal. Lo de Haití termino ayer, y ayer mismo me dijo que no vendría porque debía ir a Oregon.
Michael: Tu madre viaja mucho
Andy: Lo sé, por eso quiero sorprenderla. De todas formas gracias por ayudarme siempre Mike.
Michael: ¿Qué quiere que diga? Soy tu superman
Andy: ¿Por qué siempre soy la damisela en peligro?
Michael: La tía Julieth ya sabe que vas en camino. –Andy negó con la cabeza.
Andy: Es una sorpresa para su cumpleaños. –En el altavoz anunciaron el vuelo del chico y besó la mejilla del moreno. –Ese es mi vuelo, ya debo irme.
Michael: No te olvides de llamar.
Andy: No lo haré, no te olvides de darle comida a limón. –dijo el chico caminando hacia el interior. –Es una lata por día. –gritó y finalmente desapareció de la vista del moreno.
Michael sonrió que finalmente y el pálido chico subió al avión que lo llevaría hacia su madre.
---Cambio de Escena---
Annie, Debbie y Sunshine cocinaban ya cerca de las doce del mediodía, Debbie estaba cerca del horno mirando la receta que no sabían preparar muy bien, una de los clásicos de la madre de Andy.
Debbie: ¿ya llamaste a Andy?
Annie: En eso estoy pero dice que no tiene señal.
Sunshine: Andy nunca pesca el teléfono, o lo hace como tres horas tarde. –De pronto tocaron la puerta y un alto moreno de ojos café se sonrió.
Michael: Vengo a robarles comida. –pasó y se sentó en el sofá. –Por cierto Andy les manda saludos.
Annie: ¿Estabas con él?
Michael: Si, hace un buen rato.
Annie: Debería contestar el puto celular.
Michael: No creo que pueda. –entró y vio la sierra que estaba dentro del horno. –¿Qué intento de comida están haciendo?
Debbie: Tú qué sabes de comida. –comentó y el chico miró la cierra y empezó a picar un par de cosas
Annie: ¿Cómo que no puede? ¿Qué está haciendo?
Michael: Volando.
Annie: ¿Ahora es Superman?
Michael: En avión, está volando para ver a su madre.
Annie: ¿Está volando a Haití? –preguntó sorprendida.
Michael: Oregon algo, dijo que la tia Julieth se encontraba allá así que no dejaría sola a su madre en su cumpleaños.
Debbie: ¿Se fue sin despedirse?
Michael: Tampoco me quería decir, pero no tuvo opción tenía que cuidar a limón. –el hurón salió de una de las mangas del moreno. –Técnicamente soy su padre.
Annie: Estoy impactada.
Michael: ¿Por qué Andy viajó?
Annie: Porque te dejó a Limón. –comentó tomando a la mascota del pelinegro.
---Cambio de Escena---
Melody se sentó en una enorme cama y vio hacia los costados en busca de algo de luz, se vio bajo las sabanas y notó sus senos desnudos. Recién miró al costado como si fuese parte de una rutina y un chico de cabello rubio dormía al costado, un chico guapo realmente.
Después de levantarse arreglarse el cabello y hacerse una coleta como la mayor parte de las mañanas fue por sus botas negras hasta la rodilla para largarse de ahí cuando el chico despertó con una sonrisa complacida.
Chico: Eso fue increíble. –la miró como un completo seductor.
Mel: Si, lo que digas. –terminó de pasar el otro pie y se dispuso a salir.
Chico: Ya te vas
Mel: ¿Tengo que quedarme?
Chico: Antes de que te vayas podrías darme tu número, ya sabes para repetir.
Mel: Mmmh, no sé realmente que tan bueno fue para ti pero… eso fue decepcionante Jerry.
Chico: Soy Henry.
Mel: Da igual. Supongo que deberías intentar ya sabes con alguien que si puedas satisfacer, al menos en la cama. –sonrió de la manera más sarcástica posible y tomó su cartera para salir.
Henry: O alguien que no sea una puta.
Mel: Probablemente, si quieres a alguien para casarte amigo estás equivocado, ve a una iglesia y haz la buena acción del día. Que la puta tiene mejores cosas que hacer. –lo dijo por ella y salió del lugar.
Si bien Melody la mayor parte del día se mostraba igual de fría, invulnerable, casi como el metal. Su corazón como bien lo decía Andy era suave, y por mucho que intentase aparentar que no le entraban balas cada vez que alguien se refería así a ella le dolía porque en algún lugar del camino se perdió y decidió no encontrar el camino.
Mel: La puta no se reconoce ni a sí misma. –soltó caminando por las calles rumbo a la casa de su abuela que técnicamente ahora era suya desde que madre como ella la llamaba se fue a vivir con su madre biológica porque estaba demasiado enferma para vivir sola con Mel. Una chica que apenas podía hacerse cargo de su vida.
La vida de Mel se estancó un año después de la graduación, Andy y ella discutieron una última vez pero aun así tras separarse algo claro tenía el camino que tomar, la educación de niños como bien lo hacía ahora Debbye.
Pero mientras más se alejaba de su amigo más se perdía y menos le empezó a importar su objetivo, un objetivo que bien sabía nunca fue el real.
Julliard en cambio fue parte de su sueño desde niña, Melody tocaba el Cello un instrumento lo suficientemente hermoso y fue eso, la música lo que unió a Andy quien tocaba el piano.
Pero como toda buena relación esta fue quebrantada por un chico que con el tiempo fue el único objetivo de Mel y tras perderle acabó por perderla de todo.
La relación no habría terminado de aquella forma si no fuese por un impulso por salvarle de una vida que no quería para aquel hombre que amó cuando era una adolecente de 17 años y no una chica de 19 años. Un hombre cuyo nombre era Charlie.
Lo que ni Andy sabía es que la historia de amor de Melody con Charlie era tan compleja como la de él con Michael, la única diferencia es que si era correspondido.
El rubio de quien estaba enamorado Melody formaba parte de la misma iglesia en Cánada el país natal de la chica, y desde que le escuchó tocar el piano un instrumento que dominaba tanto como otros se enamoró de alguna forma platónica. Por eso reencontrarse y volver a amarle había sido tan importante para ella. Y terminar lo que tanto había querido le sacudió el mundo por completo, sobre todo de la forma en la que terminaron.
Mientras la rubia tenía un sin fin de cosas dentro de su cabeza, llegó a casa lanzó sus botas al suelo y preparó una tina caliente. Su casa era solitaria, tanto como ella se sentía y que a pesar de ser Sophie su amiga sentía que la mayor parte del mundo estaba sola contra toda la adversidad, sola contra sus sentimientos y sola contra su propia familia que solía resaltar sobre su rostro que era la oveja negra, y aunque no lo crean las palabras tienen un inmenso poder sobre las personas.
Tal vez era eso, o la constante necesidad de ser querida en su peor momento lo que la tenía así, sin rumbo.
---Comienza a sonar ‘’Believe de Cher’’---
No matter how hard I try
You keep pushing me aside
And I can't break through
There's no talking to you
La canción comenzó en acapella con Melody recostada en la tina con sus ojos en la nada pero cabizbaja como si mirase el agua.
So sad that you're leaving
Takes time to believe it
But after all is said and done
You're going to be the lonely one, Ohh Oh
La mostraron sentada con una toalla sobre el cabello y otra cubriendo su cuerpo frente al espejo, se vio tan frágil como alguna vez lo fue sin ese maquillaje que ocultaba una chica dulce. Sin duda no era sorpresa que el mundo no la reconociese al verla por primera vez.
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough,
Now
Caminó desde el baño hasta su cuarto donde detrás estaba un chico rubio semidesnudo en busca de sus prendas para irse y dejarla sola, como era en verdad que ella se sentía. Frente al espejo quitó la húmeda toalla de la cabeza y se secó con la misma las puntas del pelo y a través del espejo se veía partir a aquel muchacho.
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough,
Now
La toalla que cubría su cuerpo cayó al piso aunque solo se veían sus pies, al volver a verla estaba con una larga camiseta y ropa interior vertiendo agua caliente dentro de una taza. Detrás de ella otro chico de barba corta y cabello rapado a los laterales salía por la puerta.
What am I supposed to do
Sit around and wait for you
And I can't do that
There's no turning back
En la mesa con una tostada en la mano y la taza de café en la otra, ahora era un pelinegro el que pasó frente a ella en busca de unas llaves y un casco antes de salir de la casa. Su vida se había transformado en eso desde hace un año.
I need time to move on
I need love to feel strong
'Cause I've had time to think it through
And maybe I'm too good for you Ohh Oh
Ella se movía subiendo las escaleras donde otro chico de cabello largo bajaba rumbo a la salida, ella se recostó contra la pared y escuchó la puerta abrir y cerrar mientras cantaba aquella melodía, la melodía que había cantado hace algún tiempo en la escuela cuando formaba parte del coro.
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough,
Now
Con la taza en la mano permaneció cantando como si viese a cada persona que había llevado pasar nuevamente, era un sentimiento tan extraño, no era pena era como si estuviese decepcionada de ella misma. ¿Esto era lo que se había convertido? ¿Por qué ninguno de esos diferentes hombres le interesaron?
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough,
Now
Subió lentamente y otro recuerdo de otro hombre saliendo pasó por el costado de ella, los fantasmas que la perseguían, una forma de martirizarse a si misma.
But I know that I'll get through this
'Cause I know that I am strong
Y entonces cantó con su corazón mirándose entre los brazos del hombre que había amado tanto en esa cama que ahora había dejado de ser especial.
I don't need you anymore
Oh I don't need you anymore I don't need you anymore
No I don't need you anymore
Todo lo que hacía era por sacarse la huella de amor que fue dejada en su corazón, no podía olvidarle era similar a lo que Andy sentía solo que ella fue quien lo dejó ir, ella fue la que lo apartó de su vida. ¿Cómo no podía doler? ¿Cómo podía sanar?
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough,
Now
Se sentó en la cama con sus ojos tan cristalizados, la parte que ahora nadie debía ver, la parte que le aterraba volver a mostrar.
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough,
Now
Se fue recostando lentamente en la cama y se encorvó buscando su paz, algo que no tenía por mucho que la buscase.
---Cambio de Escena---
Annie salió del departamento a eso de las seis de la tarde dejando al resto del grupo dentro del lugar, apenas cerró la puerta y ver a los costados se encontró con Bruce que también iba saliendo.
Bruce: ¿A que ahora vas por el pan? –preguntó bromeando.
Annie: Ahora de hecho.
Bruce: Somos dos. –ambos rieron y se fueron juntos hasta el supermercado
Annie: Hay algo extraño de encontrarte cada vez que salgo de mi departamento.
Bruce: Algunos lo llaman destino.
Annie: Si, yo lo llamo ser psicópata. –Bruce rio.
Bruce: Tal vez sea apresurado pero ¿aceptarías salir conmigo?
Annie: Vamos juntos por el pan, no creo que sea muy diferente.
Bruce: Tomaré eso como un si ¿entonces? –Annie se encogió de hombros.
---Cambio de Escena---
Bruce y Annie avanzaban con un carro en el supermercado en busca de las cosas que cada uno necesitaban. Para la chica compartir aquel momento con él era sin duda un agradable momento, un amigo más. Pero para el chico desde el momento que la vio no había dejado de pensar en ella y eso se refiere a muchos sentidos posibles.
Bruce: ¿Entonces tu primo está enamorado de tu amigo?
Annie: ¿Crees que es ridículo?
Bruce: Los amigos se enamoran, es algo que pasa. –tomó el cereal y lo dejo en el carro.
Annie: Si pero Michael es… no lo sé, lo quiero y todo pero sé que Andy no se fijaría en alguien como él.
Bruce: Eso es algo que debería elegir Andy, no tú.
Annie: No me entrometo en el tema, de hecho hasta ayudo a Michael porqué sé que sus sentimientos son reales. Pero saldrá herido y conociéndole mejor que nadie… acabará mal, es todo lo que digo.
Bruce: Si quieres mi opinión deberías salir a despejarte de la vida de los demás.
Annie: Si pero nadie pidió tu opinión. –soltó la chica, aquel comentario sacó un par de carcajadas del hermano mayor de Daniel que detuvo el carro mientras la chica caminaba hasta que notó que él no lo hacía. -¿Qué? –Parecía muy preocupada la chica y una idea tan estúpida como infantil pasó por la cabeza del muchacho.
Bruce: Estaba pensando… -soltó y miró a los costados. –Súbete
Annie: Es ridículo.
Bruce: Vamos, será divertido. –La chica siguió caminando y escuchó el carrito pasar con Bruce afirmado de la parte trasera tras haberse impulsado. No lo supo entonces pero cuando le vio reír de aquella forma debió cubrir con su mano su sonrisa, tal vez por vergüenza de como la miraban o porqué de alguna manera aquello le había parecido tan tierno como estúpido.
---Cambio de Escena---
Dakota esa tarde estaba sentada en su escritorio estudiando el mismo libro sobre huesos, recordó la canción de Hanna Montanna y una sonrisa curvó sus labios. De alguna forma que no entendía muy bien su relación había acabado y lo peor sería decirle a su familia, especialmente a su madre que parecía más enamorada del chico que la misma chica. Ya sabes elogiarlo a cada segundo, lo típico.
---Flashback abierto---
Dakota: Podrías contestar el maldito celular.
Chace: Soy un hombre ocupado Dakota, administrar una empresa no es una tarea fácil.
Dakota: Cinco minutos, no tienes cinco minutos para hablarle a tu novia ¿no tienes un minuto para mandarme un puto mensaje? Diciéndome, no lo sé. Cariño estoy ocupado te hablaré pronto, te quiero.
Chace: Dakota, tú no entiendes cómo funcionan los negocios.
Dakota: ¿Recuerdas cuando hablamos la última vez?
Chace: Hace… -quedó pensando.
Dakota: Una semana Chace, hace una semana no sé nada de ti, pero sales en línea estoy empezando a agotar mi paciencia.
Chace: ¿Tu paciencia? Soy el único que fastidian por tener una mujer que se cree al nivel del hombre.
Dakota. ¿Qué?
Chace: Soy tu novio Dakota. Si te digo que no puedo hablar contigo es porque no puedo hablar contigo.
Dakota: ¿Qué? –repitió más atónita que la primera vez.
Chace: Solo digo que me hostigas.
Dakota: Sabes Chace, tú y tu maldita empresa se pueden ir al carajo. Que les den. –La chica arrojó el teléfono a la cama.
---Flashback cerrado---
Mientras mordía la goma de su lápiz grafito pensaba e esa discusión, estaba consciente de que Chace se había criado en una familia machista y aun así se enamoró de él, la mayor parte del tiempo no resultaba un impedimento pero cuando Dakota le preguntaba sobre que hacía, o por qué no la llamaba solía sacar el pretexto de no tener que darle explicaciones por ser un hombre.
Había sido así todo el primer año, y era la misma razón, la personalidad de la chica lo que al padre de Chace no le convencía de ella. Tenía carácter y los ovarios tan puestos como para dejar ‘’en vergüenza al hijo de aquel hombre’’ Las apariencias son sumamente en las familias ricas.
Suspiró un segundo y volvió en sí, bajó las escaleras alejándose de esa llamada hace una semana y fue por un vaso de agua. Cuando tocaron a la puerta y su madre avanzó con una sonrisa, Dakota se asomó solo por curiosidad y entonces escuchó su voz.
Chace: Hola suegra, está mi chica.
Mamá: Cariño, mira quien está aquí. –La chica alzó las cejas con una expresión fastidiada y luego miró al cielo pensando ‘’ ¿Quieres joderme verdad?’’
---Cambio de Escena---
Annie entró al departamento dejó la comida en la mesa, tomó la chaqueta de Mike de la silla y la arrojó al chico que quedó algo estupefacto.
Michael: ¿Qué te pasa loca?
Annie: Póntela, vamos a salir.
Michael: ¿Dónde vamos a ir?
Annie: A la disco, ustedes también. –miró a sus dos amigas. –Estoy algo agotada y necesito distraerme.
Sunshine: ¿Y quién te dijo que queríamos ir?
Annie: Tú nunca tienes algo mejor que hacer, además puedes aprovechar y llamar al chico que te gusta e invitarle y tú. –Se acercó a Michael. –Tal vez conozcas a un chico y dejes tu obsesión con Andy.
Michael: Eres más mala influencia que yo ¿lo sabías?
Annie: Solo haz la prueba, tampoco te estoy obligando a que termines teniendo sexo con alguien, vamos a bailar.
Debbie: ¿Y a ti porqué te bajó el amor a la disco?
Annie: Me invitaron.
Sunshine: ¿El chico de al lado?
Annie: Claro, soy la única que hace algo más divertido que quedarse en casa a ver un documental de elefantes apareándose o jugando criminal case. –Michael se levantó mientras se vestía pasando por el costado de la chica.
Michael: Son hipopótamos. –comentó antes de ir al baño.
---Cambio de Escena---
Dakota y Chace caminaban por la villa de la que formaba parte la chica, solo caminar y hablar sobre sus sentimientos, sobre que estaba pasando.
Dakota: ¿Entonces?
Chace: ¿Entonces? –repitió la pregunta algo desencajado.
Dakota: Solo digo, ¿Qué es lo que quieres decir?
Chace: Dakota, te das cuenta las cosas que me dijiste ese día. ¿Creo que me merezco una disculpa no?
Dakota: Entonces viajaste miles de kilómetros para que yo te de una disculpa. –rió algo sarcástica. –Sí que tienes un orgullo fácil de romper.
Chace: También es culpa mía lo sé, pero yo nunca te he tratado así
Dakota: Estaba cabreada ¿sí? Lo siento ¿suficiente? –respondió un poco molesta.
Chace: Ese es el problema, te cabreas. ¿Ya no confías en mí?
Dakota: Lo haría si tuvieses la decencia de contestarme, o de darme un tiempo. Viajaste hasta aquí estando tan ocupado cuando rompimos. ¿Por qué no hacerlo cuando aún estábamos juntos?
Chace: Es parte de mis errores y lo reconozco.
Dakota: Reconocer los errores no basta, se intentan remediar. Yo solo te veo ahí montado una escena por que la chica que pensaste que jamás te dejaría te dejó. ¿Piensa Chace? ¿Por qué viniste aquí?
Chace: Para arreglar las cosas.
Dakota: ¿por qué?
Chace: No sé, somos una pareja se supone que eso hacemos, intentamos remar al mismo lado.
Dakota: ¿Y lo hacemos?
Chace: Claro. –Dakota alzó una ceja. –La mayor parte del tiempo. Solo no quiero que estos años juntos sean una pérdida de tiempo.
Dakota: A veces creo que ya no soy tu prioridad y me asusta que lo que sea que fuese tu prioridad no sea tu trabajo.
Chace: No te estoy engañando si eso es lo que piensas.
Dakota: Sabes cuál es el problema, cuando estábamos aquí los dos juntos más allá de tu machismo que intentabas remediar de forma cariñosa conmigo, compartíamos cosas, compartíamos la vida, compartíamos el futuro. Ahora te veo y no veo nada de esa persona.
Chace: ¿Entonces simplemente se acaba? Mandamos a la mierda todo.
Dakota: ¿Y qué es lo que esperabas de mí? Ya estoy cansada, tengo lidiar contigo, con mis exámenes con mi madre que parece preferirte a ti antes que a mí. Solo estoy agotada… Tu familia nunca le agradé ¿por qué seguimos remando en contra de la corriente?
Chace: Porque lo vale. –comentó el chico caminando un poco hacia la chica mientras jugaba con su vista en los pies. –Puedo ver que me amas Dakota, aún lo haces.
Dakota: Claro que lo hago, si no lo hiciera no me dolería.
Chace: Intentémoslo, demostrémonos que si vale la pena.
Dakota: Chace… -El chico se acercó de una forma pausada y finalmente la besó, Muy herida podría estar la chica pero le amaba, el problema es que sentía que él ya no lo hacía. ¿Pero qué sentido tendría entonces viajar a verla si no le importase?
---Cambio de Escena---
Ya la noche estaba motivada dentro de la disco ‘’Open Mind’’ Y lo que se suponía habría sido una noche energética, feliz para todo el mundo terminó por un ido Michael sentado en la barra del sector del bar acordándose una y otra vez de quien ahora mismo estaba a varios kilómetros de él.
Michael: Alguna vez te has enamorado de tu amigo, digo nunca habría pensado que era gay, ya sabes quiero decir me he follado un montón de chicas pero… Simplemente ahora no dejo de pensar en él. –Le hablaba al chico de la barra que le resultaba gracioso tener que lidiar con conversaciones de borrachos. –Me siento idiota, y nunca he sido el idiota. Es… asqueroso. ¿Quién se tomó mi copa? –miró su vaso tras habérselo bebido cuando un chico de cabello rubio se sentó a su costado.
Chico: ¿Qué hay en la vida para que un chico tan guapo termine tan mal?
Michael: Otro chico aún más guapo. –soltó mirando su vaso. -¿Te ha follado tu mejor amigo? –el chico comenzó a reír.
Chico: Oh, Dios No. –Dijo entre carcajadas.
Michael: Solo era una pregunta, por lo general es algo que suele pasar, pero este chico es.
Chico: Te enamoraste de tu mejor amigo, eso sí que es nuevo. Bienvenido a la Friendzone.
Michael: Siento que he perdido cada pedazo de mi autoestima con Andy. –fue negando con la cabeza mientras miraba su vaso que estaba siendo recargado.
En otra parte de la disco Annie y Bruce bailaban y compartían risas coquetas entre amos.
Bruce: No es que me importe pero tu amigo no parece bien. –miró hacia la barra y ella lo notó platicando con un chico rubio.
Annie: Déjalo, tal vez así deje de pensar en Andy.
Bruce: ¿Tú lo estás haciendo?
Annie: Lo hacía hasta que lo mencionaste.
Bruce: Perdón.
Annie: No pasa nada. –Para poder escucharse entre la multitud debían hablarse al oído el uno del otro. Un poco más allá se encontraba Debbie y Sunshine bailando entre ellas debido a que casi todo hombre que estaba ahí prefería la compañía de otro chico. Problemas de ir a una disco open mind.
Sunshine: ¿Cuándo le dirás que es el hermano de Daniel?
Debbie: No lo había notado hasta hace un rato, sabía que su cara me resultaba familiar solo que no sabía de dónde.
Sunshine: ¿Le dirás? –miraron a la pareja intercambiando miradas y risas.
Debbie: Tal vez mañana, ahora lo está disfrutando, hace tiempo no la veía reír así. Además por lo que dijo Daniel de su hermano, es un buen tipo.
Sunshine: Tal vez mintió.
Debbie: Lo describió como mucho mejor que él.
Sunshine: Cualquiera es mejor que Daniel.
Michael no dejaba de hablar con el chico rubio quejándose de que lo mal que se sentía por que Andy no lo tomaba en cuenta.
Chico: ¿Por qué no lo llamas?
Michael: Sabes, lo haré. –Tomó su teléfono y marcó al chico. Andy se encontraba en la cabaña que tenía su madre. La mamá del chico ya dormía mientras que el ojos azules estaba haciendo lo mismo hasta que su móvil comenzó a sonar una y otra vez.
Andy: ¿Mike?
Michael: ¡Hey tú! –volteó al chico rubio apuntando su teléfono con una risa. –Donde está el chico más hermoso que han visto mis ojos.
Andy: ¿Qué?
Michael: Sabes, estaba pensando en ti hace un rato y dije, ¡hey! porqué no llamarlo.
Andy: Mike, son las 3 de la mañana.
Michael: Lo sé, lo sé. Es importante lo prometo.
Andy: Dime.
Michael: Pues, estaba en la disco, Annie me invitó y vi a todas esas parejas llenas de hormonas, incluye a Annie en esas parejas. Y dije ¿Dónde está la mía? ¿Y tú que crees?
Andy: ¿Estás drogado?
Michael: No, solo he tomado una mierda que me tiene más arriba de la novena nube. Pero ahora mismo estoy tan caliente Andy. –comentó apretándose lentamente su entrepiernas. Hay un chico que no deja de pedirme a gritos que lo lleve al baño y lo haga mío pero yo no dejo de pensar en ti y en mí.
Andy: Te voy a cortar Mike.
Michael: Ya sabes, solo quiero follarte tan duro…
Andy: Adiós Mike. –El ojos azules cortó algo incómodo por la situación. Michael siguió hablando por un rato sin darse cuenta que le había cortado.
Chico: ¿y bien?
Michael: Me cortó.
Chico: Debes de gustarle mucho. –comentó con sarcasmo.
Michael: Espera aquí. –volvió a marcar. -¿Me cortaste?
Andy: Mike, estoy intentando dormir.
Michael: Podrías hacer algo mejor, sabes estaba pensando en que Daniel te tuvo, y Tyler te tuvo ¿por qué yo no te he tenido?
Andy: Basta Mike, Esto es realmente inapropiado ahora mismo. Hablaremos cuando estés sobrio, pedazo de imbécil. –cortó una segunda vez y el insistente chico llamó nuevamente aunque esta vez el buzón de voz fue de inmediato.
Michael llamada uno: Estaba pensando en que si me dieras una oportunidad podría hacerte gritar mí nombre tan alto que…
Michael llamada dos: Andy empieza con A, como alma. Siempre quise tener una hija que se llamara Alma ¿no es gracioso?
Michael llamada tres: Lo siento, siempre lo estoy arruinando y ahora mismo no sé qué pensar. Oh Dios Andy perdona a este imbécil. –de pronto comenzó a llorar.
Michael llamada cuatro: Probablemente estés pensando en Daniel, pero sabes yo no dejo de pensar en ti.
Michael llamada cinco: ¿Andy?
Michael llamada seis: ¡ANDYYYYYY! Por qué no me amas.
Michael llamada siete: ‘’Voy a recoger las piezas y construir una cada de legos así cuando las cosas vayan mal podemos derribarla’’ –intentó cantar aunque sonaba demasiado ebrio como para lograrlo.
Michael llamada ocho: ¿Qué hora es allá?
---Cambio de Escena---
En otro lugar de la ciudad Melody estaba en ese local tan underground que solía frecuentar junto a Susan y Sofi sus amigas.
Chico: Oh, vamos rubia, sabes que puedes con una ronda de 20 chupitos.
Melody: 20, eso es cosa de bebés cariño.
Chico: ¿Qué me dices de quien lo hace más rápido?
La vida nocturna de Mel junto a sus nuevos amigos era así habitualmente, competencia de quien bebía más sin vomitar, quien era el primero en probar un sorbo de cada trago y un sin fin de pruebas que no la llevaban a nada.
La chica afirmó el vaso entre sus dientes y movió su cabeza hacia atrás terminando el trago que la lanzaría a la victoria.
Melody: ¡Comenzó la fiesta! –gritó limpiándose el resto del líquido de su barbilla.
---Cambio de Escena---
Michael llamada nueve: Me siento un poco mareado. –Antes de darse cuenta Annie le quitó el teléfono y miró al rubio al costado del moreno que le resultaba tan gracioso la forma de comportarse del pelinegro.
Annie: ¿Qué estás haciendo?
Michael: Ya lo hice, no estoy haciendo. Me embriagué hasta no poder levantar mi propio cuerpo.
Annie: Eres un desastre Mike, será mejor que volvamos a casa. –Mike se levantó de golpe y abrazó al rubio.
Michael: Claro que no, estoy aquí con mi amigo…
Chico: Blaine. –respondió cuando Mike no pudo presentarlo.
Michael: Eso. Y de hecho acaba de invitarme a su departamento así que agradezco mucho tu oferta pero haré algo más entretenido. –Annie sonrió aquello le resultó gracioso.
Annie: ¿Te lo quieres llevar?
Blaine: No tengo problemas, mi ex novio solía terminar peor y debía cargarlo. –Michael miró al chico y le sonrió.
Michael: Eres bajito, me gustan los chicos bajos.
Annie: Ten. –le entregó su celular. –Solo no llames a Andy más. Por favor.
Michael: Como sabes… internet. En mi defensa no me contestó la tercera vez. –la chica negó con la cabeza y el moreno le sonrió al rubio antes de dedicarle un guiño.
---Cambio de Escena---
La luna dio paso al sol, y ya con la mañana un quejumbroso Michael intentaba reanimarse. Levantó la cabeza y miró hacia la derecha. Mientras en otro lugar de la misma ciudad la rubia ordenaba su cabello y miraba hacia la izquierda.
Michael y Mel: Oh, santa mierda.
Mientras que Michael estaba con el mismo chico que había elogiado por su estatura, Mel estaba con otro chico rubio cuyo rostro ni siquiera podía regresar. Ambos intentaron hacer memoria pero ninguno pudo resolverlo del todo.
Blaine: Buenos días.
Michael: ¿Qué pasó exactamente?
Blaine: ¿Tú que crees? –Blaine levantó el cobertor dejando a un completamente desnudo Michael. –Dijiste que…
Michael: Sé lo que dije, estaba ahí… creo. –pensó un poco. Aunque estaba demasiado asustado, luego volvió a mirarle con un rostro completamente preocupado. -¿Estuve bien?
Blaine: De maravilla. –le sonrió de forma coqueta el muchacho y por alguna razón eso tranquilizaba al moreno.
Michael: Bonitos ojos… -soltó al ver el cristalino azul de los ojos del muchacho aunque claro no eran como los del chico del que estaba enamorado.
Melody por su parte se levantó intentando no despertar al chico de su costado que despertó por la alarma de su cuarto.
Mel: Mierda. Esperaba no tener que dar el adiós.
Chico: ¿Qué hora es?
Mel: Las ocho y treinta minutos. ¿Por qué tienes que ir a la escuela? –bromeó un poco.
Chico: Creo que ya no fui. –Los ojos de Mel se abrieron y miró bien al chico que no tenía ni un vello facial en el rostro.
Mel: ¿Qué edad tienes?
Chico: 17 ¿Es un problema? Dijiste que no importaba.
Mel: Oh Dios, soy una pedófila. –miró hacia la nada con total preocupación.
---Cambio de Escena---
Annie despertó con el peculiar olor del arroz al ajo de Debbie. Sunshine recostada en el sofá mirando un programa de televisión. La morena con el pijama que en realidad era una polera verde que alguna vez le robó a Andy.
Annie: ¿Ya están despiertas?
Sunshine: Teníamos hambre.
Debbie: ¿Cómo te sientes?
Annie: Demasiado tranquila para ser sincera. Bruce es increíblemente amable y tierno. Llega a ser un poco lento.
Sunshine: Ya veo.
Annie: ¿Qué vez? Es el documental sobre cómo se aparean los hipopótamos.
Sunshine: En realidad habla de pingüinos.
Debbie: El almuerzo está listo.
Annie: Ire a darme una ducha rápida y almorzaré luego. –la chica se retiró
Sunshine: ¿Ahora es cuando le decimos que Bruce es hermano de Daniel?
Debbye: Estaba pensando que sería más gracioso que lo averiguase por sí misma.
Sunshine: ¿Enserio? –Debbie se encogió de hombros y comenzó a comer.
Michael pasó la polera por sobre sus hombros dándole la espalda al chico rubio al otro lado de la cama.
Michael: Ya es tarde, tengo que irme. –pasó el primer zapato. –Por cierto ¿has visto mi móvil?
Blaine: En tu…
Michael: No me digas, estaba ahí. Sé que pasó. –repitió pensando un poco, su cabeza sintió un flashback y luego miró al muchacho rubio que por segunda vez durante la mañana se lo había vuelto a follar. – ¡Joder Andy! –Volvió a mirar al chico rubio y luego su entrepiernas. –Mierda.
Blaine: Tu amigo ¿no?
Michael: Es más que eso pero menos que novio. Es complicado.
Blaine: Si, dijiste que lo era. Pero vaya forma de extrañarlo conmigo. –admitió entre un par de risas.
Michael: Si me ponen el camino fácil me es difícil resistirme, sobre todo si lo tengo a miles de kilómetros.
Blaine: ¿Quieres decir que le engañaste?
Michael: Si, pero de una forma muy poco convencional.
Blaine: En tu defensa, se ha perdido de un gran poco convencional amor. –usó las palabras del moreno mientras salía de la cama para acariciar sus hombros. –Voy a ser sincero, eres increíblemente sexi y yo soy un despechado. ¿Qué me dices si?
Michael: ¿Te follo de vez en cuando mientras arreglo mi relación con Andy? –le soltó mirando al rubio.
Blaine: También, pero pensaba más en algo como sacarles celos.
Michael: No creo que sea buena idea.
Blaine: Además, sabemos muy bien que lo disfrutaste ¿no? –buscó el rostro del moreno y este casi susurró sobre los labios de Mike.
Michael: ¿Qué haces?
Blaine: Estoy tomando mi oportunidad. ¿Te quedas un rato más? Él no está aquí. Deberías tomar la tuya también -sonrió para el contrario y este sin resistirse mucho terminó por besarle volviendo a la cama así.
---Cambio de Escena---
La chica rubia había abandonado al muchacho de 17 años con el que se había liado la noche anterior y claro no dejaba de pensar en lo increíblemente vergonzoso que resultaba. Pero resultaba aún más incómodo el hecho de que aquel chiquillo lograra hacerla sentir como pocos hombres lo habían hecho.
Mel: Joder, soy una maldita pedófila. –se reclamó a si misma mientras viajaba en el autobús escuchando música.
---Cambio de Escena---
Dakota bajó de su dormitorio esa mañana y se encontró con su madre con una sonrisa intentando incomodarla.
Dakota: No pongas esa maldita cara, no pasó nada. Solo dormimos juntos.
Madre: Pero solucionaron las cosas, eso es algo bueno.
Dakota: Mamá, te agradecería que no te entrometieras en esto. Hay mucho que intentar solucionar con Chace, y tu consejos de que vuelva con él solo porque se trata de Chace no me ayudan mucho.
Madre: Cariño… -estaba a punto de comentar algo cuando fue interrumpida.
Chace: Escuché mi nombre. –se levantó el hombre que abrazó a su suegra con amabilidad. –Buenos días tía.
Madre: Si, le estaba comentando a mi hija de que es bueno verlos juntos otra vez. Les dejaré solos para que tomen desayuno, Dakota en el refrigerador hay queque que hice en la mañana.
Chace: Creo que tu madre me adora. –admitió algo engreído.
Dakota: No tienes ni idea. –rodó los ojos.
---Cambio de Escena---
Bruce y Annie volvieron a salir juntos como era costumbre a por el pan del supermercado.
Bruce: Me alegra que lo pasaras bien, aunque ese amigo tuyo si que es un personaje.
Annie: La mayoría son personajes en sí. –admitió. –Son para un libro o una novela.
Bruce: Tú también eres un personaje.
Annie: Supongo. –sonrió la chica caminando al costado del chico.
Bruce: Estaba pensando en algo últimamente Annie, ya sabes ver a tu amigo morirse en el alcohol por un chico que no le quiere más que como un amigo… este.
Annie: Dime
Bruce: No quiero ser tu amigo, al menos esa no es la forma en la que yo te veo a ti, y sin duda alguna me gustaría saber si tú. –Antes de que terminase la oración, podía sentirse en el aire los nervios en cada palabra, incluso titubeaba un poco. Annie sin saber por qué se acercó en mitad de la calle y unió sus labios a los del muchacho que quedó congelado en el aire, congelado en la calidez de los labios de la morena.
---Cambio de Escena---
Melody estaba regresando a su casa cuando en la entrada se encontraba sentando el chico del día anterior solo que esta vez con su uniforme, su corbata y camisa blanca.
Melody: Estás empezando a asustarme niño.
Chico: Tenía que verte otra vez, tenía que saber.
Melody: Te dije que te llamaría.
Chico: No lo hiciste así que averigüé donde vivías.
Melody: Escúchame niño.
Chico: Me llamo Jamie.
Melody: Jimmy. –se corrigió a sí misma. –Eres un chico apenas, de seguro hay un montón de chicas guapas en tu escuela que mueren por ti.
Jimmy: Ninguna me interesa tanto como tú. Quiero volver a verte. Y no me refiero a tener sexo contigo, si no a conocerte.
Melody: No hay mucho que conocer, ahora hazte a un lado tengo que entrar.
Jimmy: Por favor, tengo que verte otra vez.
Melody: Lo estás haciendo ahora.
Jimmy: Melody.
Melody: Mel, soy Mel.
Jimmy: Mel, no sé qué pasa dentro de tu cabeza pero sé que hay mucho más que una simple mujer sexualmente estimulante.
Melody: Esto me pasa por meterme con niños que aún creen en la magia y todas esas mierdas. Escúchame Jimbo . –estaba algo incomoda. –No hay más, lo que tomaste es lo que hay, ahora por favor deja entrar a mi casa.
Jimmy: Si eso fuese verdad sería muy triste.
Melody: Bienvenido al mundo real, es una mierda. –la chica entró y cerró la puerta al muchacho.
Jimmy: No te librarás de mi tan fácilmente Mel, soy un chico obstinado con lo que me interesa. –sonrió y la rubia le miró desde la ventana, no sabía por qué pero le alegraba que dijese aquello.
---Cambio de Escena---
Annie y Burce volvieron juntos a su departamento y se despidieron con un beso en la mejilla mientras que las amigas de la chica salieron al exterior para saludar al chico.
Debbie y Sunshine notaron esa peculiar forma de mirarse mutuamente entre la pareja pero seguían pensando en si el hecho de que fuese hermano de Daniel cambiaba algo.
Annie: Es increíble lo diferente que son. –comentó mirándole sonreír al hermano de Daniel que intentaba abrir la puerta con su llave, pero esta cedió se golpeó el hombro con el borde de esta antes de entrar.
Debbye: ¿Quiénes?
Annie: Daniel y Bruce.
Sunshine: Espera ¿lo sabías?
Annie: Al principio no, pero luego le recordé de alguna parte y es la sonrisa. –Debbie y Sunshine se miraron. –Tienen exactamente la sonrisa de niño travieso que tiene Daniel. Comentó mirando a los chicos, Bruce se encontró con Daniel en la entrada y este saludó con la mano a las tres muchachas.
Bruce: Por cierto Annie. -La muchacha miró. -¿Que harás en año nuevo? -Ella sonrió y él hizo lo mismo.
Luego de que Juliet pusiera fin a sus planes, la sede principal de Alquimia Argentina fue destruida. Para los que quedaban vivos, solo existían seis sedes, y por tanto ahora solo cinco. Martina Rocca quien ahora llevaba la cabeza de la empresa, no tenía más opciones que correr hacia su punto más cercano, el cual se encontraba bajo un viejo pueblo llamado Knoxville a unos trecientos doce kilómetros de distancia. En cuanto al resto de los grupos poco se sabe, muchos decidieron juntarse, las cosas no estaban como para seguir discutiendo por poder. Román estaba preparándose para construir una avioneta junto a un numeroso grupo de personas, buscaban hacer expediciones y encontrar un lugar alejado para poder comenzar de nuevo. En cuanto a Luciano nada se sabe de él, había ocupado gran parte de su tiempo en ayudar a los demás y parecía que de ahora en adelante decidía darse un tiempo para ayudarse a si mismo. Luego de un tiempo algunos carteles comenzaron a ser vistos por la ciudad, parecía haber un refugio muy seguro, en las afueras de Buenos Aires, y en este momento esa era la única esperanza que tenían. Un particular comunicado fue recibido por el grupo del ex religioso, cuando pudieron interceptar una señal de radio, se oía de forma muy difusa una mujer que aseguraba hospedaje, Hiedra decía ser su nombre. Daba coordenadas, y por tanto no era muy difícil entender que pertenecía a aquel refugio que parecía estar buscando más gente.
Depois que chegamos da enfermaria, Mily apontou para a mesa ao lado dela. Sentei–me na mesma, e logo as perguntas começaram.
– Me conte tudo Sra. Elizabeth. – disse autoritária.
– Eu me cortei. – mostrei para ela o curativo. – Sabe sou desastrada. – ela riu e assentiu, concordando. – Acabei quebrando o espelho no banheiro, e o resultado foram esses cortes. Sai feito uma louca até a enfermaria. Esbarrei com o Marcus, e ele me levou até a enfermaria. Ana pediu para eu ficar um pouco no pátio logo depois dela terminar os curativos. E cá estamos nós. – ela me encarou. – É sério Mily. – não queria perturbá–la com meus problemas.
– E eu vou fingir que acredito nisso. – me olhou com desdém. – Eu sei que você não vai me contar a real...
– Mas essa é a real Emily. Não aconteceu nada.
– Bem que tu queria que tivesse acontecido. – me deu um leve cutucão.
– É... – sussurrei sonhadora e encarei Marcus.
O resto da aula de história fora interessante. Depois que a aula acabou, fiquei um pouco falando com o nosso professor. Gostava da matéria que ele lecionava, gostava de aprender sobre o passado, amava quando falávamos sobre mitologia grega e romana. Viajava nessas aulas, imaginando como seria viver num mundo assim. O mundo da imaginação, dos deuses e semideuses. Tanto que eu tenho a coleção completa do Percy Jackson & The Olympians. Emily sempre implica comigo em relação a isso, essas coisas não existem, ela diz. Mas eu acredito, se ela pode acreditar em vampiros, lobisomens, bruxas e afins. Porque eu não posso acreditar em coisas mais concretas? Por assim dizer.
Depois de conversar com o professor, me lembrei de que Emily já devia ter ido, uma boa hora para fazer um pequeno avizinho a uma certa pessoa.
Procurei Owen pela escola inteira. Ele ainda devia estar aqui, e mais precisamente no campo de futebol, já que seu pai é o treinador. Corri até o campo, e o encontrei misturado com seu bandinho.
– Owen preciso falar com você. Agora. – um dos brutamontes que andava com ele me lançou um olhar malicioso.
– O que quer? – perguntou rude e veio até mim.
– Tenho uma coisa a falar. – nos afastamos de seu grupo.
– Disso eu sei dãr. – deu um tapinha na minha testa. – Quero saber o que é.
– Te dou uma semana para contar toda a verdade para Emily.
– Verdade sobre o que, garota? – se fingiu de desentendido.
– Você sabe ao que estou me referindo Owen. – aumentei o meu tom de voz. – Você a está enganando.
– Garota não tenho medo de você ruiva das sardas. – odiava quando ele me chamava assim. – E se eu não contar? O que você, – ele segurou meu braço com certa brutalidade. – pode fazer contra mim?
– Você está me machucando Brian. Por favor, me solte – alertei–o.
– Ah agora vai bancar a educadinha. – falou debochado. – Não vou fazer nada do que está dizendo. – ele apertou mais ainda sua mão ao redor de meu braço. – aquilo iria ficar roxo.
– Hey Brian. – Marcus apareceu. – Pegue leve com ela. – Brian afrouxou seu aperto.
– É o meu aviso. Duas semanas Owen. Se não ela ficará sabendo por mim, canalha. – sai dali rapidamente. – mas ainda consegui ouvir alguns assovios e uma frase de Brian.
– Ela que se cuide..
Sai do campo e fui até o estacionamento. Emily estava encostada em sua Kansas.
– Pensei que já tivesse ido embora.
– Sabia que você ia precisar de uma carona. Então resolvi te esperar. – ela me entregou o capacete. – Porque demorou tanto? – fiz mensão para responder. – Nem responda, estava falando com o professor sobre mitologia grega. – fez uma voz afetada nas últimas palavras.
– Pare de implicância Emily. Eu não implico com seus vampiros, lobisomens e bruxos.
– Tá parei amiga. – dei um leve tapa em seu braço.
Não, ela não se sentia abandonada por ter que passar mais um recreio sozinha, ela apenas pensava que era muita sacanagem suas três melhores e únicas amigas terem ficado doentes na mesma semana, tendo a escolha boa de faltar as aulas de matemática. Gostava de andar sozinha, apesar de tudo. Era confortável. Ela não era obrigada a dar respostas, nem a prestar atenção em coisas que seus olhos não queriam enxergar.