Lo tengo atado de manos y pies, amordazado, lastimado entre cadenas, su cuerpo atado al suelo, dentro de una jaula en un cuarto de concreto con cerrojo de bobeda, bajo tierra en un area de campo alejada de la ciudad...¡ Y el muy imbécil! todavía se logra escapar para decirte que él es el amor que tanto buscas tu. ¡Que tonto! Aun no sabe que prisión le conviene mas.
Marlon Rojas













