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CANCIÓN DE LA TORRE MÁS ALTA
Mocedad ociosa, de todo obligada, por un miramiento la vida perdí. !Venga ya la hora que prenda las almas!
Me dije: abandona, que nadie te vea, y sin la promesa de goces excelsos, nada te detenga, retiro soberbio.
De tanta paciencia ya jamás olvido; duelos y temores volaron al cielo, y la sed morbosa mis venas afosca.
Como la pradera dejada en olvido, vasta y florida de incienso y vallico, feroz bordonea con cientos de moscas.
¡Ay, mil viudedades de alma ternezuela sin más que la estampa de Nuestra Señora! ¿Rezamos acaso a la Virgen santa?
Mocedad ociosa, de todo obligada, por un miramiento la vida perdí. !Venga ya la hora que prenda las almas!
*
CHANSON DE LA PLUS HAUTE TOUR
Oisive jeunesse A tout asservie, Par délicatesse J’ai perdu ma vie. Ah ! Que le temps vienne Où les coeurs s’éprennent.
Je me suis dit : laisse, Et qu’on ne te voie : Et sans la promesse De plus hautes joies. Que rien ne t’arrête, Auguste retraite.
J’ai tant fait patience Qu’à jamais j’oublie ; Craintes et souffrances Aux cieux sont parties. Et la soif malsaine Obscurcit mes veines.
Ainsi la prairie A l’oubli livrée, Grandie, et fleurie D’encens et d’ivraies Au bourdon farouche De cent sales mouches.
Ah ! Mille veuvages De la si pauvre âme Qui n’a que l’image De la Notre-Dame ! Est-ce que l’on prie La Vierge Marie ?
Oisive jeunesse A tout asservie, Par délicatesse J’ai perdu ma vie. Ah ! Que le temps vienne Où les coeurs s’éprennent !
Arthur Rimbaud
di-versión©ochoislas
Nos declaramos en este blog en castidad hasta que aparezca alguien que valga la pena.
Posdata: o hasta que la calentura no se pueda controlar, lo que pase primero.
"Cristo asigna como tarea a cada hombre, la dignidad de cada mujer"
San Juan Pablo II
Habiendo renunciado al amor y a la castidad, me di cuenta, por fin, que todavía me quedaba el libertinaje, que reemplaza muy bien al amor, que acalla las risas, restablece el silencio y, sobre todo, confiere la inmortalidad. En cierto grado de embriaguez lúcida, acostado, tarde en la noche, entre dos muchachas y vaciado de todo deseo, la esperanza ya no es una tortura; vea usted, el espíritu reina sobre el tiempo y el dolor de vivir termina definitivamente. En cierto sentido, yo había vivido siempre en el libertinaje y nunca había dejado de querer ser inmortal.
“La caída” - Albert Camus.