Catequilla y la élite de facto
Sigo en mi función de engranaje sociocultural, pero ahora también como un observador de los sentidos que genera la élite de facto, no una élite en sentido de una Minoría selecta o rectora del pensamiento de la sociedad.
Y qué es lo que dice esa minoría, que “no hay que meterse con la empresa privada” responsable de la explotación minera en torno a la Mitad del Mundo sino con el Municipio que no ejerció el control.
No estoy de acuerdo con esta visión de la élite de facto. Es una posición cómoda y no solidaria. Es una visión carente de autocrítica y autorregulación. Pero así piensa la élite de facto y lo dice con un tono de superioridad moral.
No, no estoy de acuerdo con este pensamiento sin capacidad de ver a los próximos 20 años.
Me pregunto quiénes se benefician de esta explotación minera. Es obvio que hay intereses económicos en la explotación y venta de arena para la construcción, que hay actividades que se cumplen sin las mínimas precauciones para el ambiente y la salud de las poblaciones de toda la zona de la Mitad del Mundo. Es una realidad frente a la cual es miope e injusto ese énfasis en un tratamiento preferencial de la empresa privada.
Si con ese error de concepción se busca aproximarse al tema, es muy improbable esperar un cambio del establecimiento sociocultural. Más bien la cultura de la élite de facto se reproduce como un organismo vivo.
Quito, viernes 31 de octubre de 2019











