Es un vídeo lo edite para ser mostrado durante la presentación de la plaquet de microcuentos de cyberpunk llamado "El Mañana Oscuro" (escrito por mí ¡Dah!), que fue el 24 de agosto del 2017 en Balmaceda Arte Joven (cede Concepción). En este se puede ver portadas de libros y cómics de ciencia ficción, de los cuales algunos son conocidos internacionalmente y otros publicados en Chile. La secuencia se muestra algo lenta, ya que la idea mostrarlo como fondo con una música algo tranquila, mientras se procedía con la presentación. Espero que les guste.
Este es teaser que hice para Cathartes Ediciones, siguiendo sus indicaciones de sus dos editores. Así que disfruten este vídeo sobre la nueva publicación de la editorial, “La Ópera de la Carne“. Espero que le guste.
Es la primera vez que a me piden que saque una fotografía (pronto la subiré junto a dos versiones) para que forme parte de un trabajo. En este caso, del nuevo libro de Pablo Espinoza Bardi, “Como un Protagonista de un Film Clase B”. Orgullo es lo que siento por haber colaborado y que no solo me basta con hacer esa mención, sino que también preparé una pequeña reseña para usted y se animen a explorar el nuevo libro de Bardi, el señor de la carne y la putrefacción (para mí).
:::::::::::::::::::::::Pequeña reseña de Tue-Tue (alias G. F.)::::::::::::::::::::::::::::::::::::
“ …antes de los estigmas ––que se pudren con el pasar de los días––, insertaba fragmentos de metal en mi cuerpo con el sólo propósito de parecer el protagonista de un film de clase B.”
- Cristo Podrido, Pablo Espinoza Bardi.
Al leer el nuevo trabajo de Bardi, de inmediato se me pasa por la cabeza la película “VHS” [2012], que consistía en una serie de cortometrajes grabados en cámara en mano, y siento que esta pudo haber sido mucho mejor. No puedo negar que hay cosas buenas en este film, pero sobre explota mucho los elementos paranormales (además de la mencionada técnica, que la industria del cine, en este último tiempo, abusa luego del éxito de “El Proyecto de la Bruja de Blair” [1999]). Claro que tal vez, los creadores de la misma, estaban evocando a esos tiempos en que las cámaras VHS permitían registrar cualquier evento. Quienes recuerdan el programa “OVNI”, de Patricio Bañados, o el canal argentino “Infinito”, saben que en estos, era normal que se mostrara evidencia en cintas de VHS de monstruos o extraterrestres, que más de algunos llegaba a sorprender y/o creer en la posibilidad de dichos seres. En ese sentido no sé les puede culpar. Sin embargo, la película deja en segundo plano una posibilidad que permite el mencionado formato de vídeo (como la parte de las dos mujeres asesinas). Esa que permite a cualquiera grabar su propia película y convertirse en el director/protagonista de la misma y, lo mejor, se puede hacer de todo sin sentir el peso de la censura, como en los primeros inicios de youtube. ¡Ahhhh! Que buenos tiempos para la creatividad. Al hacer tu propia historia usando tu cámara VHS puedes sentir la libertad de plasmar todo lo que quieras. Incluso esos gustillos prohibidos que juraste nunca revelar a tus amigos y familiares, convirtiendo ese vídeo en algo más personal, y en el cual tú decides a quien mostrar. ¿Será por eso que algunas parejas se graban teniendo sexo? No tengo respuesta para eso. Aunque creo que Pablo Bardi lo sabe y supo plasmarlo bien con su libro. Porque cuando tenemos una cámara en mano, ya nos creemos los endemoniados nuevos “Spielbergs” para crear un metraje que algunos podrían clasificar como de “cine B”.
“Como un Protagonista de un Film Clase B” consiste en tres partes, que se pueden resumir como “inspiración y guión”, “posproducción” y “terminación”, que en conjunto forman una extraña narrativa poética con elementos terroríficos y una suciedad horrenda, los cuales no parece contar una historia hasta que avanzamos por sus páginas y nos percatamos que todo estaba relacionado, reflejando que Bardi sabe cómo mantener a sus lectores interesados y ser conciso con lo que nos cuenta. Sin duda su escritura es como los cortes precisos de un bisturí, los cuales fueron ejecutados por un psicópata para matar a las prostitutas de Baker Street. No hay nada que sobre en el libro. Incluso las referencias que menciona en sus páginas (todas ellas relacionadas al cine B o al underground) no son utilizadas como una mera forma de dar entender una “superioridad intelectual” o para dar un mero justificativo que encubre una falta de calidad en el trabajo, como lo hace algunos escritores. Todo está bien unido, como una extraña quimera resultado de la taxidermia. Es por eso, además, que el libro tiene una sola fotografía (y una ilustración, que muestra la disección de una cara). La foto la saque yo, a petición de Bardi, y fue la única escogida entre 34 que saqué en diferentes locaciones de la ciudad de Concepción y Santiago (Chile), las cuales correspondían a lugares baldíos, construcciones abandonadas y zonas del persa Biobío, donde habían maniquís; todo ese trabajo, para que al final escogiera una sola fotografía, que tuve que transformar al blanco y negro. Sin duda, podría haber aprovechado todas esas imágenes, pero hay que decirlo, este escritor tiene claro lo que quiere mostrar y supo aprovecharlo para que formara parte de la escritura y no fuera un simple decorado.
Algunos detallistas podrían criticar el libro, la falta de la letra mayúscula luego del punto aparte, por ejemplo. Esto lo encuentras en la primera parte del libro. Pero como dije con anterioridad, todo en el libro está por una razón. Esas primeras páginas solo denotan de mejor forma un flujo de pensamiento de un personaje. Sin caer en el «monólogo interior» que está presente en Lluscuma de Baradit o en el maldito Ulises de Joyce. En ese sentido no satura ni confunde al lector con cientos de descripciones y adjetivos rimbombantes. Este aspecto también lo tiene la segunda y tercera parte, pero con más contenido y sin caer en un suspenso estilo Stephen King. Siempre directo a la yugular, por así decirlo. Sin duda, es uno de los mejores trabajos que he leído de Bardi hasta la fecha. Así que si te gusta un terror grotesco, que verías en un Film de Clase B, este sin duda, sería tu libro.
Otro gif que hice para Cathartes Ediciones, la cual se público primero en la fanpage de la editorial. Este promociona el nuevo libro de Pablo Espinoza Bardi, que se titula “Como El Protagonista De Un Film Clase B”
Yonkion, de Daniel Olcay Jeneral: El amanecer del «ciberlumpen»
YONKION —entiéndase este concepto como la cruza bastarda e infame de: «yonki» (adicto), «junk» (basura) y «junkions» (que evoca a la raza de robots compuestos en su mayoría de chatarra y desechos tecnológicos de la serie animada de los 80’s: Los Transformers)—, es el “común denominador” que refleja el rumbo inminente que ha tomado la sociedad en el tercer mundo. La adicción a una tecnología violenta e invasiva; poblaciones que se saturan cada vez más de inmundicia; el avance de la medicina y la ciencia que no significan nada en comparación a la explotación laboral y del mísero sueldo que recibes a fin de mes; el crimen propagándose como el hongo en las paredes; las “tomas ilegales” de terreno que se expanden en los áridos cerros que cercan la ciudad, y frustrado, vas pateando con rabia; piedras, cráneos de perro y placas madre en el polvo eterno de nuestro desierto, mientras los grandes señores de las corporaciones miran con desprecio desde sus butacas cromadas. Desde lo más alto de un futuro distópico.
Al releer una y otra vez la obra de Daniel Olcay, a través de mis audífonos se reproduce aleatoriamente temas de MegaDrive y CyberCorpse, entre otras bandas de este género musical llamado; “retrofuturista”, e imagino la siguiente escena, algo cotidiana, en este vasto terruño de polvo y arena llamado: Norte de Chile.
»Cada domingo te diriges a la feria del agro con tu familia para abastecerte con lo básico de la semana. Mientras tu pareja te habla del aumento de “lanzazos” y “cogoteos”, y de cómo la pasta base cada vez condena a los jóvenes convirtiéndolos en zombis, tu hijo; conectado casi de forma umbilical a la tablet o computador personal, se envía constantemente links de descarga con sus amigos, preferentemente; música y pornografía, bajo la identidad de algún avatar nacido del cine o del comic. Como es costumbre, te das una vuelta por la “feria de las pulgas” para ver qué cachureos puedes encontrar: libros, herramientas, vinilos, vídeos cassetts, juguetes de antaño, ropa americana y prótesis de segunda mano; como caderas, extremidades y espinas dorsales, o cualquier tipo de tecnología a bajo costo. Cosas normales que tu “caserito o caserita” predilecta obtiene de los llamados: Recolectores Rojos. Si tienes suerte, por lo bajo, puedes encontrar el dato de alguien que haga trabajos de cirugía, ya sabes; implantes a la carta o modificaciones express, aunque la última vez no tuviste suerte, pues tu organismo no asimiló la prótesis biónica del antebrazo derecho, rechazándola a los pocos días. La fiebre y los estertores producidos por esta: mecha-infección (por decirlo de alguna manera), te lanzaron a la cama por más de una semana. Pero hace poco te dieron el dato que la caserita que se pone afuera del agro trae “merca” de la buena, de los sobrantes de hospitales… con suerte, de alguna marca tipo prime.
De esta forma, Olcay nos entrega —a través de un oxidado USB conectado directo a la médula—, cuatro potentes textos que nos muestran el fracaso como sociedad gracias al abuso de la tecnología, la que como un carcinoma, consume a paso acelerado cualquier vestigio de humanidad, con el fin de transformarnos en gigabytes, en simple “información” reutilizable para la demanda del mercado —entiéndase el cuerpo del ciudadano común y corriente como “materia prima” para el abastecimiento y requerimiento de las familias bien, de las ABC-1, esas que viven soberanas sobre la costra larga y angosta llamada; “patria”—, porque de palabras del propio autor, y como eslogan corporativo que profetiza un fin inminente para nosotros, o sea, los borregos carne de cañón nos dice:
«la materia no se crea ni destruye, se conserva».
Así que, una vez aclarado esto, sumerjámonos de una vez por todas en la imaginería de Olcay, y déjese llevar por la máquina, los circuitos y la violencia