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Una tormenta en su día libre, perfecto. Había estado dentro de los cuarteles desde que los primeros vientos habían llegado, preparando la logística para sus soldados, aunque cualquiera de estos días era mejor que Afganistán. Usaron el centro comercial como la base principal, entrando por las puertas del frente y relevando a los policías, de inmediato comenzó a dar órdenes, lo principal era mantener a los civiles a salvo. Todo marchaba con normalidad hasta que una figura intentó traspasarlos. Dos cadetes lo tenían tomado por los hombros, mientras él se acercaba tranquilamente a la persona--Le voy a tener que pedir que regrese con los demás y que conserve la calma--Al ver que no había mejoría suspiró, hablando más fuerte-- Nadie puede salir del edificio y está poniendo a todos en riesgo, así que le pido que se calme y regrese a su lugar antes de que le pida a estos caballeros que lo hagan por usted.--











