Ultimo Domingo del año.

seen from Kyrgyzstan

seen from United States
seen from China
seen from United States
seen from China
seen from China
seen from Russia

seen from Chile
seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from Chile
seen from China

seen from United States

seen from United States

seen from Brazil

seen from United States
seen from Colombia
seen from Hong Kong SAR China
seen from United States
Ultimo Domingo del año.
Cenar o almorzar en familia es lindo ya que te reis mucho, pero luego tenes que bancarte los comentarios de mente cerrada para no mardar a la mierda a todos.
Eres el "quiero que ese niño venga a cenar con nosotros" de mi abuelita.
Ya te aman más que a mi.
La Isla
Voy a escribir todos los días de la ultima semana del año: DÍA DOS.
No Fanfiction.
Día uno: Christmas Surprise; Jack Kelly.
palabras: 601
La Isla
Sentada en el centro de la sala parece que estás a punto de recrear la cena del año pasado.
Suena el timbre y te levantas esperando que tus instintos de anfitrión te golpeen en la cara pero sólo consigues mirar a tu alrededor en busca de un cambio: falta una mesa a la izquierda, el árbol ahora tiene luces blancas, creo que usaste la misma blusa en año nuevo pero tus tenis definitivamente son diferentes.
Las personas entran como un tsunami a punto de destruir tus expectativas, pero al entrar por la puerta tu flotas entre ellas porque es la cantidad perfecta de gente para que la habitación no sé sienta saturada. Dos niños se escabullen entre tus piernas, evitando abrazos. Parece que los postres entran solos, bailando contentos de estar invitados a la ocasión.
Con tan alta marea, la lista de cambios aumenta conforme la noche avanza y de pronto eres una turista en un lugar desconocido. Una pequeña isla donde, si miras bien al horizonte, puedes ver de forma clara el muelle donde has iniciado todos tus días.
En esta isla encuentras a tres adultos residentes escuchando atentamente cada palabra que dices y asintiendo lentamente. Durante una respuesta de su parte, tu garganta seca decide que eso es lo único incomodo que has sentido desde hace tres horas. Tus ojos se llenan de bromas y los adultos ríen mirándote directamente. Tú no alejas la vista. Tu lengua resbala de forma torpe por la emoción y eso tampoco te importa porque el aire en la isla parece estar hecho especialmente para tus pulmones enfermos.
Al otro lado del lugar desconocido, este que a los minutos se nombró a si mismo un sueño, ves la sombra de las cenas pasadas. Desde la oscuridad de estas puedes distinguir pequeñas sirenas adultas murmurando qué hacer. Siéntate ahí, debes comer, eso es demasiado, no hablen de eso.
Los ojos de las sirenas brillan color verde y piensas que podría ser el anti reflejante en sus anteojos, reclamando sutilmente que a ellas también las mires a los ojos. Ante esto el plato de antojitos en tu mano te jala de vuelta a la silla; cuando regresas la mirada, la oscuridad salió de tu nueva isla y consideras que es el momento apropiado para volver a abrirte a los adultos.
Y así, sin darte cuenta, estás hablando en otros idiomas y todos te entienden. Es más, te sonríen. Alguien a tu lado admira el paisaje y no piensas dos veces antes de meterte en esa imagen; al otro lado de la isla dos hombres ríen por el simple hecho de estar juntos y dos mujeres se hacen señas a través de sus propias sirenas para encontrar la forma de evitarlas.
Los niños se retuercen en el piso esperando que los ojos de los adultos se muevan de ti a ellos; Luis Miguel canta desde las bocinas mientras otro adulto silba con su melodía y en tu celular hay cinco chicas diciendo que aprecian el simple hecho de que existas. La isla se sentía tan segura, tan contenta.
Entonces tu vida vuelve abruptamente con los clichés de media noche.
La media noche da bienvenida a turistas de tu tipo. Es una fiesta especial donde todos se unen en un abrazo con las sirenas y jalan de tu cabello hasta el fondo del mar donde te dejan tirada toda la noche.
A lo lejos escuchas todo lo que las sirenas destruyeron mientras la isla te distraía.
Después de todo, la atención nunca estuvo de verdad en ti.
Y la isla nunca perteneció a los que son como tu.
Isabella A.
“Algunas cosas se heredan y otras se enseñan”
Me hace muy feliz que mi padre venga por aquí. Primer día de Ramadan empezando por todo lo alto
34 RECETAS QUE TE HARÁN AGUA LA BOCA