Don Jorge (con tono ceremonioso): Amigos, vecinos, hoy les presento el platillo supremo: ¡Carlitos al limón! Hace meses, comencé mi obra maestra. Lo alimenté con los mejores manjares: aceites de oliva, panes recién horneados, y dulces de miel. Día tras día, lo vi crecer. ¡De 70 kilos pasó a 95! Su panza, redonda y jugosa, absorbió cada caloría con devoción, un tesoro de sabor que estalla en la lengua. Y sus glúteos… oh, sus glúteos, firmes y tiernos, ganaron 10 kilos de pura delicia. La mordida que di fue una revelación: un equilibrio perfecto entre la grasa y el limón fresco que mariné en su piel. Este no es solo un hijo, es mi creación, mi legado. ¡Degusten y honren su sacrificio!El eco de sus palabras se pierde en la noche, mientras el aroma del limón y la carne se mezcla con el miedo palpable en el aire.













