Sin ruido, sin escándalo.
Es difícil escribir acerca de algo incatalogable, ya que puede ser interpretado de cualquier forma. Ahora: por incatalogable no me refiero a malo, de ninguna manera, solamente que es algo muy único, espontáneo y (obviamente) delicioso.
El post pasado se trató de lo mismo: Dugnad.
Aquí no hay meseros, mesas caras, comedores ostentosos, ni nada del estilo. Lo que SI hay, es comida buena. Y vaya que es buena.
La última cena que tuve aquí fue totalmente distinta a la primera, lo cual muestra la versatilidad y creatividad del cocinero. Es tanto el aprecio que se le tiene a Nicolás Lopez, que ya ni siquiera unos cuantos párrafos podrían hacerle justicia a lo que ha significado para la escena culinaria en Santiago, a pesar de que todos estén metidos en su rollo "Gossip Girl" el ha logrado distanciarse de eso, y dedicarse a lo que le gusta y lo mueve: Cocinar.
Todos los cocineros de esta ciudad deberían de aspirar a ser como éste. Punto.
Aquí las fotos de la cena más reciente.